Fabiola Gonzáles y su individual “Zona de promesas” en el Museo Metropolitano
La joven artista peruana cierra su buena temporada este sábado 30 con una visita guiada a las 3 de la tarde.

Varias amistades, cada quien por su lado y, en algunos casos, sin ningún punto de convergencia conceptual, me comentaron en distintos momentos, y en los mejores términos, sobre la muestra Zona de promesas de Fabiola Gonzáles, quien la viene presentando en la galería Limaq del Museo Metropolitano de Lima (av. 28 de Julio, centro de Lima).
La infancia es un terreno recurrente en la práctica creativa. No hay artista o, mejor dicho, creador que escape de su influencia. Y en esa práctica, vemos de todo, trabajos que destacan y otros (muchos otros) que naufragan por ser demasiado entusiastas en su malditismo o ingenuidad. La exploración de la infancia, no es nada fácil. Es como la literatura infantil, hay espacio para todo, pero no para lo falso.
Esta individual de Fabiola Gonzáles bien pudo llamarse El espacio de las ilusiones, pero sus señas nominales que la marcan, están bien puestas porque desde el título mismo es posible enhebrar un diálogo con el espectador. Zona de promesas se presta para más lecturas y no necesariamente felices.
Fotografía, pintura e instalación, son algunos de los medios con los que la joven artista explora esa etapa de la vida cargada de promesas por delante y de desilusiones inmediatas. Fabiola Gonzáles no cae en la queja explícita, no esgrime una crítica, como sí vemos en otros exponentes que también abordan la infancia. Y he aquí la cualidad mayor de Zona de promesas: la universalidad de su trabajo que parte de su propia mirada. Es decir, su mirada sobre ese periodo deja de ser propia para convertirse en una experiencia con la que el espectador se va a identificar y Fabiola Gonzáles lo consigue a cuenta de la fuerza de los detalles. ¿Qué nos dicen esos rostros? ¿Las posturas de los personajes de las piezas?

"Zona de promesas". Foto: Héctor Delgado.
La muestra está compuesta por más de 30 piezas. Durante mi visita, algunas personas se fijaban en la técnica, otras en la poesía cromática. Bueno, eso es para quienes gustan de la cuestión formal como fin mayor de la expresión. Otros, más sencillos, más terrenales, preferimos la transmisión del “producto” como tal. Y en esta dimensión, Fabiola Gonzáles transmite porque incomoda. Nos lleva a preguntarnos si acaso existió alguna vez una infancia feliz en medio de piezas marcadas en apariencia por “el buen recuerdo” (cumpleaños, reunión con amigos, desfiles, comidas).
Con Zona de promesas, nuestra artista confirma su buen momento, una proyección sólida que esperemos que cuaje y no se pierda en las distracciones de la vida artística (bueno, vemos artistas que tienen más arte en sus vidas que en las obras como tales), distracciones que se presentan como yapa inevitable a medida que se van logrando los objetivos y los reconocimientos comerciales y oficiales. Hay un mundo propio y una mirada honesta que vale la pena cuidar. Fabiola Gonzáles es una artista a la que de todas maneras debemos tener en el radar. Apunten sus señas.


















