Los abejorros demuestran la capacidad espontánea para resolver problemas por sí solos y sin entrenamiento
En un experimento científico, los abejorros demostraron la capacidad de idear soluciones creativas frente a problemas para luego obtener una recompensa. Entre sus estrategias, se incluye hacer trampa.
- Científicos descubren nuevas especies en una isla remota: libélulas, saltamontes y una araña fluorescente
- Científicos sumergen un robot submarino y descubren criaturas misteriosas en la oscuridad del océano Atlántico

Los abejorros de cola amarilla son capaces de descubrir por sí solos cómo usar una bola como escalera para alcanzar el azúcar de una flor artificial fuera de su alcance, según una investigación reciente publicada en Science. Los insectos idearon el truco sin entrenamiento específico para hallar una solución, lo que sugiere una gran capacidad para resolver problemas.
Hace más de 100 años, el psicólogo Wolfgang Köhler demostró que los chimpancés podían resolver problemas complejos. Colgó un plátano a una altura inalcanzable. Los primates se sentaron, pensaron y, de repente, apilaron cajas de madera para alcanzar la fruta. Esto se convirtió en la prueba definitiva de la capacidad de razonamiento animal. Ahora, los abejorros se suman a este grupo de especies inteligentes.
'Este fue un desafío completamente nuevo. Su comportamiento parecía estar orientado a un objetivo, y los individuos que tuvieron éxito mostraron patrones de movimiento más dirigidos', dijo Akshaye Bhambore, investigador de la Universidad de Oulu.
¿Cómo fue el experimento con los abejorros?
Para poner a prueba a los insectos, los científicos tendieron una ingeniosa trampa cognitiva. Se retó a los abejorros a alcanzar una flor artificial azul colocada en el techo de una arena transparente, donde obtuvieron azúcar. Sin ningún tipo de entrenamiento, los abejorros resolvieron espontáneamente el problema: hicieron rodar una bola cercana por debajo de la flor suspendida y treparon sobre ella para acceder a la comida.

Un abejorro utiliza una bola de espuma para alcanzar una recompensa, demostrando así su capacidad para resolver problemas de forma espontánea. Foto: Olli Loukola
'Se trata esencialmente de una versión con insectos del clásico problema de la "caja y el plátano"', dijo el profesor y autor principal del estudio, Olli Loukola.
'No lo publicamos en el artículo, pero algo muy interesante que observamos y que no pudimos registrar como un éxito fue que descubrimos que algunos participantes hacían trampa', afirmó Bhambore.
Habilidades de los abejorros sin entrenamiento
Los abejorros utilizados en el estudio eran completamente 'ingenuos', lo que significa que no tenían ningún entrenamiento ni experiencia previa en la combinación de objetos para resolver un problema. Sin embargo, estos insectos solo habían aprendido dos datos aislados de antemano: que la flor azul contenía una recompensa y que una bola cercana podía moverse.
En lugar de depender del método de ensayo y error, del comportamiento lúdico o del éxito accidental, muchos de los abejorros lograron ir más allá de su entrenamiento al fusionar espontáneamente estos dos recuerdos separados para usar intencionalmente la pelota como una herramienta en una situación completamente nueva.
Para descartar explicaciones más simples, como la casualidad o la atracción visual directa, los investigadores llevaron a cabo experimentos de control rigurosos, incluida una configuración muy exigente en la que la flor objetivo estaba completamente oculta a la vista.
Aun sin poder ver su objetivo, los abejorros lograron guiar la pelota hasta la ubicación oculta correcta. Esto demostró que no solo reaccionaban a señales visuales, sino que ejecutaban una estrategia deliberada y mentalmente planificada.
'No afirmamos que las abejas piensen como los humanos', dijo Loukola. 'Pero nuestros hallazgos demuestran que los cerebros en miniatura pueden generar soluciones flexibles a problemas novedosos de maneras que apenas estamos empezando a comprender'.




































