Cargando...
Opinión

Comunistas en Palacio, por Rosa María Palacios

"¿Importa un comunista en Palacio? Si no le importa ni a quien lo eligió, ¿por qué le va a importar a los peruanos?"

rmp
Rosa María Palacios 22-02

Cuando las instituciones se degradan, lo mismo pasa con las estrategias y los discursos. La destrucción sistemática de la institución presidencial nos trae un nuevo presidente que más allá de su delirante presentación pública luego de juramentar se ha comprometido a lo que Jerí no pudo: no hacer nada. Le ha bastado una foto con Julio Velarde, otra con el Embajador de Estados Unidos y otras tantas con ministros de un gabinete que en teoría ya se fue. “Aquí no pasa nada” es el mensaje.

¿Cómo José María Balcázar, abogado de 83 años, electo por Perú Libre, que turisteó por otras bancadas y partidos y hoy está de regreso en Perú Libre, puede ser presidente del Perú? ¿Un sujeto procesado por deudas y entusiasta promotor del matrimonio infantil? Sospecho que, luego de su delirante mensaje del miércoles pasado, donde divagó entre los tópicos más variados, desde los Tallanes incinerados por Atahualpa, hasta la masonería de Bolívar y San Martín, pasando por las citas a Mao y otras delicias parecidas, ni él mismo lo sabe. Por momentos, se extrañaba el cuento del pollo de Pedro Castillo.

Balcázar es, sin duda, un hombre de izquierda o al menos, así llegó al poder, años después de ser expectorado del sistema de justicia. Pedro Castillo colocó 37 congresistas que, en su momento inicial, sumados a los 5 aliados de Juntos por el Perú, sumaban 42 escaños de 130. Esas eran las llamadas “curules cautivas” por Cerrón que blindaron al presidente en las primeras mociones de vacancia. Pudiendo ser vacado con 87 votos, necesitas un poco más de apoyo porque, con 42 en contra, te quedas corto por un voto. Por eso, se buscaron unos 5 “niños”. Para diciembre del 2022 cuando se produce el frustrado golpe castillista, él supuso que ya no tenía los votos y por eso hizo el fatal movimiento antes de ser vacado.

Es decir, la izquierda en su máximo esplendor en este Congreso podía reunir 47 votos. Nada más. Disgregada hoy en Podemos y otras bancadas, son los mismos. ¿Cómo así, el candidato del odiado cuco comunista sacó 64 votos? ¿Cómo dejó muy atrás a la favorita María del Carmen Alva con apenas 46 votos? La única explicación es que esa derecha que grita “caviar” o “el comunismo no te va a dejar ver a Bad Bunny” votó por la traición. Les convenía el comunista para, como dice el maoísmo, “agudizar las contradicciones”.

El numerito de circo posterior que han protagonizado López Aliaga, Fujimori y Acuña culpándose entre ellos y negando a Balcázar, amparados en el secreto del voto, es ridículo. Lo único que está claro es que tenían los votos para elegir a la persona que mejor los representaba, al menos políticamente, y la traicionaron para elegir al supuesto comunista. Culpables son los tres, porque de esas bancadas salieron 22 votos que hicieron la diferencia. Y ninguno de los 3 tiene 22 votos por sí solo. A nadie van a engañar con comunicados, ni con grititos de “caviar, caviar, caviar”. Si en serio no les gusta Balcázar, votos para cambiarlo tienen de sobra. Necesitan al muñeco de izquierda en campaña para asustar con el cuco comunista. La estrategia siempre se monta en esta época electoral y siempre fracasa. Lo peor es que nunca aprenden.

No es casual que Balcázar, ahora presidente, fuera el responsable de la Comisión que eligió a los candidatos al Tribunal Constitucional, tarea de la que se siente muy orgulloso. Un TC que ha contribuido con entusiasmo a la destrucción de la presidencia de la República, validando la abolición de facto de la cuestión de confianza (solo por ley, sin reforma constitucional, es decir sin los votos necesarios) y consolidando una vacancia por incapacidad moral equivalente a una revocatoria solo con 87 votos, que jamás tuvo ninguna Constitución del Perú, mucho menos la de 1993.

Ese mismo tribunal, responsable de varios atropellos jurídicos, acaba de “interpretar” la ley Rospigliosi, proasesinos militares, y ha ordenado la liberación del asesino del periodista Hugo Bustíos. ¿Por qué es inocente? No. Sale porque el Congreso aprobó leyes inconstitucionales (rechazadas por unanimidad en el Poder Judicial) para inventarse la prescripción de crímenes imprescriptibles. Leyes que todo este Congreso ha aprobado con entusiasmo.

Mientras Balcázar lanzaba comunicados diciendo que no iba a indultar a nadie (jurídicamente no hay cómo indultar a Castillo, pero ya vimos lo que pasó con Fujimori), el favorcito a José Luna, de Podemos, se lo hacía el TC. Luna, que sabe que no tiene posibilidades presidenciales, es padrino político del asesino Urresti, que sale solo con tres años de prisión, de 12 que tenía por condena. Lo que Luna requiere, como Acuña y Fujimori, es mantener su poder parlamentario. Ahí es el negocio cuando la presidencia es irrelevante. Y eso es lo que terminó demostrando la elección de Balcázar. Un holograma haría el mismo trabajo.

¿Importa un comunista en Palacio? Si no le importa ni a quien lo eligió, ¿por qué le va a importar a los peruanos? Ni una marcha, ni una luna rota, el dólar no se mueve y la bolsa tampoco. Debe ser el gobierno comunista menos comunista del mundo.

¿Toda esta payasada afecta a los punteros de campaña? Parece que sí. Hay que añadir que esta misma semana se ha revelado que Renovación y Fuerza Popular tienen una posición en materias vinculadas a familia y mujer, cruel. Una cosa es ser conservador (como la mayoría del pueblo peruano) y otra muy distinta maltratar niñas. La carta de la hija de Keiko Fujimori es un misil a su candidatura. No por su posición acerca del aborto. Lo que dice su hija es lo mismo que se puede decir de las niñas del albergue de la candidata de Renovación, la pastora Jáuregui de Aguayo. En ambos casos, el grito de fondo es la protesta por ser instrumentalizadas, sin su consentimiento, en posiciones políticas de las que no son parte. Son jóvenes usadas y eso rebela a cualquiera y despierta una enorme solidaridad que liquida campañas.

Todavía faltan 7 semanas, y en una campaña peruana es el tiempo de una vida. Todo puede pasar. Pero si algo debe empezar pronto a suceder es el derrumbe político de los partidos que hoy gobiernan irresponsablemente desde el Congreso. Nuestra catástrofe democrática, motivo de sorpresa y burla en el mundo entero, es solo responsabilidad de ellos. Ya llega el día de que paguen la cuenta. #PorEstosNo2026

Lo más visto

Comunistas en Palacio, por Rosa María Palacios

LEER MÁS

¿Cuánto va a durar la sensatez?, por Mirko Lauer

LEER MÁS

La agonía del pacto parlamentario, por Juan De la Puente

LEER MÁS

Por la recuperación del Estado de Derecho

LEER MÁS

Recetas

Ofertas

Lo Más Reciente

Opinión

Clima, lluvias y economía, por José de Echave

Mujeres y democracia: lecciones recientes, por Julissa Mantilla

Ni alineamiento ni equidistancia: el Perú ante Estados Unidos y China, por Manuel Rodríguez Cuadros

Estados Unidos

Elecciones en Nueva York 2025: Zohran Mamdani gana la alcaldía y triunfo le da un fuerte golpe a la era Trump

El 11S el atentado terrorista con más víctimas de la historia: alrededor de 3.000 afectados y cuestionó la seguridad global

Estos son los 5 mejores destinos del mundo para hacer trekking: están en Estados Unidos, España y Perú

Política

Ica: muere alcalde de Los Aquijes tras permanecer en UCI luego de ser baleado

Fallece congresista Lucinda Vásquez a los 67 años

Balcázar en expectativa ante situación ministerial: visitas a despacho, pedido de partidos y ministros que se posicionan

Deportes

[ESPN 2, En Vivo] Barcelona - Levante HOY por LaLiga de España 2026: sigue el minuto a minuto

Mauro Cantoro cuestionó a Javier Rabanal tras empate entre Universitario y Sporting Cristal en los minutos finales: "Es toda del entrenador"

Tabla de la Liga Peruana de Vóley: posiciones de la segunda etapa previas a la fecha 8