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La trampa de Cerrón: dividir al pueblo para ganar poder, por Hugo Otero Lanzarotti

Según el columnista, Vladimir Cerrón propone una división racial en la izquierda peruana, pero se argumenta que el verdadero conflicto es social y económico. La desigualdad en el país trasciende las identidades raciales.

Vladimir Cerrón intenta dividir a la izquierda afirmando que existen dos: una “blanca” y otra “chola”, que él dice representar. Pero esa es una falsa división. En el Perú, la fractura histórica no es racial: es social y económica.

La verdadera línea que atraviesa nuestra sociedad separa a los de arriba de los de abajo. De un lado está la oligarquía económica y la oligarquía política, que han capturado el Estado y se benefician del poder. Del otro lado se encuentra la inmensa mayoría del país: los pobres, los trabajadores, los excluidos y los marginados.

Pretender reducir ese conflicto profundo a un enfrentamiento racial es una simplificación interesada. En el Perú hay blancos, cholos, indígenas y mestizos tanto entre los privilegiados como entre los explotados. También hay corruptos y oportunistas en todos los colores y orígenes.

El propio Cerrón pertenece hoy al mundo del poder político que dice combatir. Forma parte de esa élite que utiliza el discurso radical para conservar influencia, mientras intenta presentarse como representante exclusivo de los sectores populares.

La desigualdad racial existe en el Perú y forma parte de nuestra historia de injusticia. Pero no es el eje central de la lucha social. Convertirla en bandera principal para enfrentar a peruanos contra peruanos solo alimenta el resentimiento y debilita la causa común de quienes sufren la desigualdad.

El país necesita unidad para transformar las estructuras que generan pobreza, exclusión y corrupción. La verdadera lucha popular no se construye enfrentando identidades, sino uniendo a todos los peruanos que aspiran a un país más justo.

Quienes intentan dividir al pueblo para erigirse en sus supuestos salvadores no buscan la liberación social, sino capitalizar el conflicto para su propio proyecto de poder.

La transformación del Perú no será racial ni sectaria: será democrática, social y nacional, o simplemente no será.

Hugo Otero Lanzarotti

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