Abogada. Excomisionada de la CIDH

En el nombre del padre: Sharmelí Bustíos, por Julissa Mantilla

Para la autora, la batalla legal continúa para quienes creen en la justicia y la imprescriptibilidadde los crímenes de lesa humanidad, en nombre de las víctimas y sus familias en Perú.

Sharmelí tenía solo catorce años cuando su padre, Hugo Bustíos, fue asesinado ejerciendo su rol como periodista, informando sobre las violaciones de derechos humanos en Ayacucho en los 80. Hugo era corresponsal de la Revista Caretas y presidente de la Asociación Nacional de Periodistas de Huanta. En su labor, había sufrido amenazas de todos los actores armados.

 

En 1988, Hugo y su colega Eduardo Rojas fueron emboscados por una patrulla del Ejército mientras investigaban el asesinato de dos personas por parte de Sendero Luminoso. Eduardo sobrevivió pero Hugo fue asesinado y su cuerpo destruido con dinamita. Tenía 38 años y cuatro hijos.

 

Margarita Patiño, su viuda, tuvo que asumir la sobrevivencia familiar e iniciar la búsqueda de justicia, una ruta que en el Perú siempre es dolorosa y difícil. Sharmelí, la hija mayor, fue la compañera de su madre y el soporte de esa familia destruida por el crimen.

 

En 2016, Margarita murió en un accidente y no pudo estar presente cuando en 2023 Daniel Urresti fue condenado a 12 años como coautor del homicidio calificado de Hugo Bustíos. Tampoco supo que Fernando Rospigliosi, antes aliado, fue el principal promotor de las leyes de impunidad desde el Congreso.

 

Sharmelí sí estuvo en esos momentos y cuando en 2024 se rechazó la apelación de Urresti, tuvo un respiro. Sin embargo, hace poco el Tribunal Constitucional (TC) decidió que la ley 32107 -que incorrectamente sostiene que la imprescriptibilidad de los crímenes de lesa humanidad existe a partir de la ratificación de un tratado- le permitía disponer la liberación de Urresti.

 

Ya he escrito sobre esto antes, así que solo referiré lo que el propio TC dijo en el 2010: que la regla de imprescriptibilidad surge en virtud de una norma imperativa que no nace de una convención sino que está reconocida en ella.

 

El TC pudo ubicarse del lado correcto de la historia y del Derecho pero decidió no hacerlo. Sin embargo, la lucha jurídica continua y quienes creemos que el Derecho debe buscar la justicia, seguiremos en ella. En el nombre de la justicia, de los padres y de las hijas.