Cargando...
Opinión

El retorno del fetiche constitucional, por Diego Pomareda

"Ni la Constitución es la culpable de todos los males, ni la solución a todos nuestros problemas"

Diego Pomareda 09-11
Diego Pomareda 09-11

Ni la Constitución es la culpable de todos los males, ni la solución a todos nuestros problemas. Sin embargo, en el contexto preelectoral rumbo al 2026, se vuelve a promover el viejo fetiche: la idea de que un nuevo pacto social resolverá los males históricos del país. Este discurso populista, que reaparece cada cierto tiempo en nuestra vida política, pretende hacernos creer que los defectos del Estado, de
la gestión pública o de la clase dirigente se corrigen simplemente cambiando el texto constitucional.

Tan inadmisible resulta hoy la promoción de una Asamblea Constituyente, al suponer una aparente solución fácil a problemas complejos, como lo fue el modo en que el Parlamento 2021-2026 ha trastocado la Constitución para su propio beneficio. Lo que hemos presenciado en los últimos años es una reforma total encubierta, impuesta desde un Congreso autoritario que ha utilizado las normas constitucionales como instrumento de control político.

El primer argumento en contra de esta apuesta constituyente es que no existe una relación causal directa entre los problemas del país y el texto constitucional. La corrupción, la inseguridad ciudadana, la desnutrición, la baja calidad educativa o la ineficiencia en el gasto público no nacen de la Constitución, sino de la falta de liderazgo, planificación y profesionalismo en la gestión estatal. No será una nueva Constitución la que haga más eficiente al Estado, sino instituciones que funcionen y autoridades que rindan cuentas.

El segundo argumento radica en la forma misma en que se pretende impulsar este cambio. Las constituyentes promovidas desde el poder, sin deliberación seria ni garantías de pluralidad, suelen nacer con una lógica de concentración. Su propósito termina siendo cambiar las reglas para
perpetuar un proyecto político, no para fortalecer una comunidad democrática. En nombre del pueblo, terminan socavando el Estado constitucional, como ha ocurrido en diversas partes del mundo.

El tercer argumento apunta a una salida responsable. La Constitución sí necesita reformarse, especialmente en su parte orgánica, para reequilibrar la relación entre los poderes del Estado y modernizar la administración pública. Ello exige un proceso transparente, plural y con ratificación popular, encabezado por especialistas con integridad y sin intereses políticos posteriores. Solo así podremos fortalecer las instituciones y garantizar la estabilidad política y económica que el país tanto necesita.

Lo más visto

La gran muralla chilena, por Mirko Lauer

LEER MÁS

La JNJ solo sirve al pacto corrupto

LEER MÁS

Educación en el debate electoral, por Misión Educación

LEER MÁS

La costosa imprevisión, por Kurt Burneo

LEER MÁS

Recetas

Ofertas

Lo Más Reciente

Opinión

Una epidemia silenciosa

Kevin Díaz, un peruano en el Times, por Eduardo González Viaña

La JNJ solo sirve al pacto corrupto

Estados Unidos

Elecciones en Nueva York 2025: Zohran Mamdani gana la alcaldía y triunfo le da un fuerte golpe a la era Trump

El 11S el atentado terrorista con más víctimas de la historia: alrededor de 3.000 afectados y cuestionó la seguridad global

Estos son los 5 mejores destinos del mundo para hacer trekking: están en Estados Unidos, España y Perú

Política

Hija de Hugo Bustíos cuestiona fallo del TC: “El sistema de justicia ampara a los autores y no a las víctimas”

Candidato presidencial Napoleón Becerra fallece en un accidente de tránsito en Ayacucho

El papa León XIV se reunió con periodista que destapó las atrocidades del Opus Dei

Deportes

Tai Loy lanza el álbum Panini del Mundial 2026: “el más grande de la historia”

Programación Liga Peruana de Vóley 2026: fecha y hora para los partidos de vuelta de cuartos de final

Programación de la Liga 1 2026: día y hora de los partidos por la fecha 8 del Torneo Apertura