El lado ilegal del proyecto de Chinchero. Las observaciones de la Contraloría. Contra lo que dijo el presidente Vizcarra, hubo una cadena desprolija de autorizaciones. Falta un certificado ineludible. ,A comienzos de año, una carta firmada por expertos en patrimonio cultural llegó al despacho del Presidente Vizcarra. Le pidieron desistir de la construcción del aeropuerto de Chinchero porque causaría daños irreparables en una zona arqueológica que el Estado debe preservar. Sin embargo, desde que el proyecto empezó a rodar hubo cuestionamientos de este tipo que no cuajaron. Fue más debatido si hubo o no favores al grupo privado promotor. La agenda actual es la urgencia de las obras, a fin de que sus beneficios se perciban cuanto antes. Basado en una necesidad real, el proyecto tiene apoyo múltiple. Lo quieren los cusqueños con capacidad de presión, que protestarán si la ejecución demora. Lo avalan todos los sectores políticos, que ávidos de popularidad se manifiestan principalmente en el Congreso. Se suman analistas y promotores del crecimiento económico, los medios, los empresarios. Opiniones de índole proteccionista, así como objeciones técnico-aeroportuarias de una asociación de pilotos, no tuvieron mayor acogida. La remoción de tierras comenzó en enero. PUEDES VER Vizcarra dice que insistirá con proyectos de reforma política A favor y en contra Personalidades discordantes del Cusco presentaron una carta a Vizcarra el año pasado, que quizá nunca leyó. Desde el Despacho les contestaron que ya no había nada que hacer. La potencia de la segunda carta al presidente provenía del pedigrí académico internacional de los firmantes. Tampoco funcionó. Una suscriptora, la historiadora del arte Natalia Majluf, quien dirigió el MALI hasta 2018 y ahora conduce una cátedra latinoamericana en Cambridge, le expresó las preocupaciones del grupo al presidente Vizcarra, durante las recientes muestras de arte peruano en Madrid. –Me dijo que era un proyecto anterior a su gobierno y que reflexionaría sobre las observaciones –dice Majluf. Pero en una entrevista posterior concedida a este diario Vizcarra ha sido enfático: “Es una obra que se requiere. Es un proyecto necesario para el desarrollo de las regiones”. Explicó que especialistas de ProInversión, del MEF y del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), así como otros expertos aeroportuarios y culturales, ya habían analizado todas las alternativas sin encontrar otra. ¿Cómo ocurrieron tales estudios y autorizaciones en el Estado? Majluf lo preguntó abiertamente en un cáustico artículo en El Comercio. PUEDES VER Alistan otro Pleno para debatir leyes que buscan mejorar la justicia Sin certificación Requerimientos informativos realizados para esta nota, tanto a ProInversión y como a los ministerios de Cultura y Transportes, permiten afirmar que el proyecto carece del Certificado de Inexistencia de Restos Arqueológicos (CIRA), un documento indispensable para realizar cualquier obra en una zona como la del Valle Sagrado de los Incas, declarada patrimonio cultural peruano desde el 2006. El 30 de marzo, la oficina de comunicaciones del Ministerio de Cultura dijo que en vez de expedir un CIRA aprobó un Proyecto de Evaluación Arqueológica (PEA) que determinó “la inexistencia de evidencias arqueológicas asociadas a los caminos identificados en el año 2002 de posible filiación inca”. Añadió que los trabajos actuales se realizan con un permanente monitoreo gubernamental. Una búsqueda en el expediente realizada por la historiadora Gabriela Ramos encontró que el Ministerio de Cultura aprobó un Plan de Monitoreo considerando caminos incas como simples caminos rurales, pese a que hay documentación demostrativa de lo contrario en determinados lugares. Dilucidar esto requeriría un escrutinio especializado. Lo que no puede ignorarse es lo señalado en estas páginas por el ex viceministro de Cultura Juan Pablo de la Puente, cuya solvencia como experto jurídico en patrimonio cultural difícilmente podría discutirse. De la Puente explica por qué si un proyecto como el referido carece de CIRA, incurre en una ilegalidad que lo deja en el aire, sin base. Al punto que el Ministerio de Cultura podría detener su ejecución hasta que se ejecute como es debido. Así, es posible que una investigación compruebe lo de siempre: las normas fueron cabreadas para que un proyecto salga más rápido. Una incógnita es lo que hará la destacada arqueóloga Ulla Holmquist. Poco antes de convertirse en Ministra de Cultura fue una de las firmantes de la carta a Vizcarra. PUEDES VER Vizcarra: “Honestidad es lo que más requiere el país para progresar" [VIDEO] Sin estudios técnicos El proyecto también cojea por las observaciones del Informe de Auditoría 722-2017 de la Contraloría sobre las capacidades del aeropuerto proyectado. Dice que no se garantiza su operación y que la ingeniería del proyecto es deficiente. Preguntado el MTC al respecto –en la medida de que fue directamente emplazado por el documento– respondió para esta nota “que ha venido implementando todas las medidas correspondientes”. Ante la obligada repregunta, sostuvo que consultores internacionales avalaron los estándares adecuados para el aeropuerto. No obstante, es posible controvertir esta declaración. La exposición de motivos de un proyecto de ley de la congresista Nelly Cuadros para priorizar la obra cita un informe de 2018 de la Dirección General de Aeronáutica Civil. Dice la DGAC: “Dada la complejidad y envergadura del aeropuerto de Chinchero, el MTC plantea la participación de organismos internacionales con la experiencia y conocimiento necesarios para el acompañamiento y asistencia técnica en la ejecución del proyecto. Sin embargo, a la fecha no existe el marco legal que permita la suscripción de un convenio para ello”. El MTC, pues, se declara incapaz de hacer el aeropuerto por sí solo y con los estudios del expediente. En realidad aún no ha levantado las observaciones de la Contraloría. Ayer, requerido nuevamente, el MTC dijo que “se ha optado por una contratación de Estado a Estado”, para contar con la asesoría. Conclusión: recién entonces podrá hablarse en serio sobre el diseño aeroportuario. Tres opiniones concluyentes 1. “El Ministerio de Cultura se encontraría facultado para paralizar la obra” Juan Pablo de la Puente - Ex viceministro de Cultura (2015-2016), y ex director ejecutivo de World Monuments Fund en el Perú.Es el más reconocido abogado especialista en patrimonio cultural. El Certificado de Inexistencia de Restos Arqueológicos (CIRA) es el documento mediante el cual el Ministerio de Cultura certifica que en la superficie de un área no existen evidencias arqueológicas. Tramitarlo es obligatorio para la ejecución de obras de proyectos de inversión pública y privada, salvo los casos de excepción considerados taxativamente en el artículo 57 del Reglamento de Intervenciones Arqueológicas (RIA), aprobado mediante Decreto Supremo 003-2014-MC, vigente desde el año 2014. Los casos de excepción son cinco: i) cuando el área ya cuenta con un CIRA emitido en el pasado, ii) cuando el proyecto se ejecuta sobre infraestructura preexistente, iii) cuando el área ya ha sido catastrada arqueológicamente por el Ministerio de Cultura, iv) en zonas urbanas consolidadas sin antecedentes arqueológicos e históricos, y v) en áreas subacuáticas. Antes del RIA, entre los años 2009 a 2014, estuvo vigente el Decreto Supremo 009-2009-ED, que en su artículo 2 estableció expresamente que no requerirán de CIRA los proyectos de inversión pública y los declarados de necesidad nacional y/o de ejecución prioritaria, siempre y cuando se ejecuten sobre infraestructura preexistente. En caso un proyecto de inversión se ejecute sin un CIRA, y no se configura ninguno de los supuestos de excepción considerados por la ley, ello determina que se viene ejecutando contraviniendo las normas del sector Cultura. En ese caso, el Ministerio de Cultura se encontraría facultado para paralizar la obra y exigir la tramitación del CIRA. La inexistencia del CIRA, por sí misma, no genera necesariamente responsabilidad administrativa, civil o penal, toda vez que para ello se requiere acreditar la afectación de bienes integrantes del patrimonio cultural de la Nación. Sin embargo, carecer de un CIRA implica no contar con una herramienta eficaz para prevenir afectaciones al patrimonio cultural. 2. “Se pierde un espacio sin igual” Elías Mujica - Arqueólogo, antropólogo y consultor especializado en el surgimiento de sociedades complejas en la Región Andina. Es firmante de más de 240 artículos científicos, y autor y coautor de 24 libros especializados. La construcción del aeropuerto en Chinchero significa también la pérdida de una de las evidencias más claras de la forma como las poblaciones originarias manejaron el territorio, transformando las limitaciones que la compleja geografía andina impone en oportunidades para el desarrollo. Allí está la pampa de Chinchero de vocación agrícola tradicional, dedicada al cultivo de la papa y reproducción de semillas, con sus antiguos mecanismos hídricos para el manejo del agua. Y está el valle de Urubamba, canalizado en época inca y aterrizado con andenes majestuosos por el tamaño, de vocación agrícola para el maíz por ser tierra más baja. Y, cruzando el valle, están las laderas de la cordillera Oriental, con terrazas irrigables en las partes bajas y terrazas para agricultura de secano en las partes altas. Y las cumbres de muchos cerros coronados por “sukankas” o torres de piedras marcadores de los ceques sagrados que partían del centro de la ciudad de Cusco y se irradiaban hacia todos los puntos del imperio. Están, por último, las cumbres nevadas que fueron apus o dioses para las poblaciones andinas. Por lo general nos referimos a este espacio como un “paisaje inigualable”, pero no es solo un paisajismo bello y peculiar. Esta continuidad de formas distintas de manejar la tierra, y que se manifiesta en distintos volúmenes y colores, trasciende la belleza. Y en la medida en que es una creación humana, un paisaje cultural, nos ayuda a entender cómo fue manejado este espacio sin igual en el ombligo del Imperio. Sin igual porque, debido a la morfología de la cordillera, no hay otro espacio en la región con estas características. No solo debemos conservar bellos monumentos, caminos empedrados, etc. Debemos conservar también las evidencias de formas de transformación productiva del paisaje, donde encontramos las lecciones más importantes de nuestra vieja historia. 3. “Vizcarra debería rechazar el aeropuerto” Luis Guillermo Lumbreras - Emblemático arqueólogo nacional, con trascendentes cargos en su especialidad en el Perú. En 2006 declaró Patrimonio Cultural de la Nación al Valle Sagrado de los Incas cuando fue director del ex INC. Fue Miembro del Comité de Patrimonio de la Humanidad de UNESCO. En el Valle Sagrado no solamente hay una gran cantidad de restos arqueológicos. Toda esa zona, como el valle sagrado de los egipcios, tiene una condición especial. En la base de aquello que quieren hacer, el aeropuerto, hay restos arqueológicos fabulosos. Basta ir en un avión para ver lo que hay abajo: restos, construcciones, espacios dedicados a la agricultura, sistemas de canalización. Este espacio testimonia las condiciones de vida y utilización del territorio por parte de la población de ese tiempo. Y el sitio en sí mismo es lo que hay que preservar. Hay documentación acerca de esto, luego de que, en los cincuenta, trabajara allí por muchos años un equipo de varias universidades extranjeras. Hay libros, fotos, videos. Si algún arqueólogo no lo conoce es culpa suya. La responsabilidad de la preservación es del Estado. Incluso cuando un lugar es declarado patrimonio cultural del mundo, la figura, más que un honor, es una responsabilidad, un compromiso del Estado. Yo reconozco que el problema que tiene el presidente Vizcarra con el proyecto es complejo porque se necesita otro aeropuerto y hay ilusión de la población, y también intereses comerciales, para que se haga allí. Creo que si el presidente asume una actitud crítica hacia el proyecto, con fuerte contenido ético, debería rechazar el aeropuerto y pedir o exigir que se haga en otro lado. Es una decisión difícil porque el proyecto, aunque no está hecho, está prácticamente medio hecho. Así, para volver atrás en una decisión política debe tener los pies bien puestos en el suelo, y sobre una política de Estado sólida. Y se requiere explicarle a la población qué se pierde y qué se gana con la decisión.