Alan vuelve

"Alan García ha vuelto a tuitear culpando a 'los cuatro corruptos' y alegando que 'Odebrecht' no lo nombra. Habría que decir varias cosas".

12 Ago 2018 | 6:01 h

"Alan García ha vuelto a tuitear culpando a 'los cuatro corruptos' y alegando que 'Odebrecht' no lo nombra. Habría que decir varias cosas".

Perdida entre las desventuras de los ex presidentes vivos del Perú, la figura de Alan García volvió a algunos (pocos) titulares este viernes. El semanario “Hildebrandt en sus trece” traía una nota de enorme interés para la investigación de las coimas pagadas por la empresa Odebrecht para obtener el contrato de construcción del Metro de Lima.

Una de las primeras confesiones de Jorge Barata, en enero del 2017, incluyó los nombres de 3 funcionarios del MTC que recibieron sobornos depositados –luego de varios saltos en cuentas de empresas off shore– en el Banco Privado de Andorra. El monto por el Tramo 1 fue de US$ 1,400,000 y por el del Tramo 2 se sobornó por US$ 6,700,000. De acuerdo con la investigación policial de Andorra, el dinero estuvo casi inmovilizado hasta su descubrimiento.

Los funcionarios detenidos fueron los titulares de las cuentas: José Luis Cuba Hidalgo (viceministro de comunicaciones), Edwin Luyo (asesor de Cuba) y Miguel Ángel Navarro (asesor de ambos). Jessica Tejada, ex pareja de Cuba, a cuyo nombre se abrió otra cuenta, también resultó detenida a su regreso de Estados Unidos en febrero del año pasado. En setiembre del 2017, se detuvo a Víctor Núñez Cuba, sobrino del ex vice ministro, por facilitar las múltiples transferencias que se hicieron, por cuotas, durante el proyecto. Cabe recordar que los 3 funcionarios del MTC fueron condecorados por Enrique Cornejo al término del proyecto por sus “méritos”.

Los detenidos cumplen 18 meses de prisión preventiva este mes. Antes de irse, el fiscal Hamilton Castro logró la prórroga de su detención por un año más. Así las cosas, Miguel Ángel Navarro, experto en sistemas y con una difícil situación familiar, decidió cantar. Era difícil de creer que un empleado del MTC, que domiciliaba en una humilde casa de Balconcillo, fuera parte importante de una sofisticada banda criminal dirigida exclusivamente por el ex vice ministro de comunicaciones.

Lo relatado por Navarro calza con la investigación de José Alejandro Godoy respecto a los antiguos vínculos de la actual pareja de Alan García, Roxanne Cheesman y Cuba. Ambos estudiaron economía en la PUCP y llegaron a publicar juntos, como miembros del “Instituto para la deuda externa latinoamericana” formado por Alan García y Enrique Cornejo en 1991. Navarro relata que Cheesman es madrina de uno de los hijos de Cuba y que por ella llegó al ministerio.

Navarro añade mucho más. Relata la furia de García por sacar la concesión como fuera, la oferta de Odebrecht para hacerlo cuando nadie quiso asumirla, el contrato “a la medida”, las reuniones en Palacio de Gobierno donde Cuba y Luyo ofrecieron “sus cabezas” al Presidente. Desde ese momento, “Cuba se volvió el hombre de confianza de García” dice Navarro. Luego empezaron las visitas de Cuba a Barata para negociar las coimas. 

Alan García ha vuelto a tuitear culpando a “los cuatro corruptos” y alegando que “Odebrecht” no lo nombra. Habría que decir varias cosas. Cuba era viceministro de comunicaciones, no de transportes. Si tuvo injerencia en el proyecto es porque le dieron ese poder. Ni Cuba, ni Luyo, ni Navarro firmaron los Decretos Supremos necesarios para el inicio del proyecto. Lo hicieron García y Cornejo. Barata estuvo –sólo durante la ejecución del Metro de Lima– siete veces reunido con el entonces Presidente. Si una banda de tres subordinados de tercer nivel, sin ningún poder de decisión, le sacaron más de US$ 8’000,000 ¿nunca se quejó? ¿Soltaba la coima a cualquiera?

Como lo han señalado minuciosas investigaciones del IDL Reporteros, Barata ha mentido más de una vez (como cuando dijo desconocer la “planilla Bambi”). Por ello, en el actual nuevo impulso de la colaboración eficaz, más le valdría decir toda la verdad si es que quiere que el Estado Peruano le reconozca algún beneficio. Y al resto de la banda, queda claro que ser Mantilla no paga. Mucho mejor es ser Pinchi Pinchi.

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