Los designios de la vida

La violencia se prevé con conocimiento. Y ese conocimiento es la teoría de género.

5 Jun 2018 | 6:05 h

DESIGNIO UNO: CARMELITA

En Cajamarca el 1 de agosto del 2000, Carmelita V.S. dejó caer al suelo por descuido a la niña de dos años que cuidaba. Carmelita también era menor de edad: 13 años. La madre de la bebé corrió a recogerla y se enfureció contra la nana. Una furia que solo fue sobrepasada por la del marido, Kalinín Pereyra Díaz, que llegó de su trabajo ante la llamada de la esposa, y golpeó a Carmelita. Ella quiso defenderse y el hombre la cogió por el cuello y la asfixió. Al desmayarse, marido y mujer se dieron cuenta de lo que habían hecho, pero al llevarla al hospital Carmelita llegó cadáver. Lo que sigue es la monótona historia de la impunidad en el Perú: Pereyra sobornó a médicos, fiscales y hasta jueces. A la madre de Carmelita, Teófila Sifuentes, le dijeron que su hija murió de una embolia pulmorar y sellaron el féretro para que no vean el cuerpo cubierto de golpes. Teófila, presionando por los medios e incluso viajando a Lima con apenas algo de dinero, logró que se exhumará el cadáver encontrando las pruebas de un asesinato. La sentencia en primera instancia imputó ¡cuatro años! a Pereyra y este apeló. Desde ese momento, el individuo es no habido, se ha perdido parte del expediente y la impunidad cumplirá 18 años: una mayoría de edad que Carmelita nunca tuvo. 

DESIGNIO DOS: YOSELIN

Lo único que quería en la vida Yoselín Herrera Rojas era ser policía. Le costó postular varias veces a la escuela de suboficiales de Cajamarca pero lo logró en el año 2016. Estaba feliz pero, al mismo tiempo, sabía que debía sobreponerse a los rituales de iniciación a la dura vida militar. En junio a Magda Rojas, su madre, la PNP le devolvió un cadáver: le dijeron que había muerto de una embolia o de una pancreatitis. ¿Murió de muerte natural? El cadáver no tuvo moretones, pero sabemos cómo se evitan las marcas, cuando se pretende camuflar torturas bajo el genérico de “disciplina militar”. Magda Rojas, una mujer a pesar de todo alegre que ama la vida, ha luchado por saber la verdad sobre la muerte de su hija. Magda ha participado de las manifestaciones por la muerte de Carmelita, con un cartel que sostiene, “queremos justicia”. ¿Cuántos años más tendremos que esperar?   

SIN-DESIGNIOS UNO

Una personalidad perversa puede dar rienda suelta a su violencia porque existe un sentido común (que debemos de-construir) que justifica esas acciones: el machismo. El machismo es ese sentido común que permite la violencia contra las mujeres sea porque rechazan a un varón o sea porque los rituales de masculinidad dentro de las fuerzas armadas nos exigen ser “más machas”. El machismo y sus mandatos, sus exigencias, sus roles cuadriculados, su ideal de masculinidad, justifica la violencia contra nosotras y difunde el imperativo violento contra las “respondonas”. 

SIN-DESIGNIOS DOS

La violencia se prevé con conocimiento. Y ese conocimiento es la teoría de género. Pensar que el género es una ideología es solo la propaganda de la derecha ultraconservadora, autoritaria, machista y patriarcal, que nos está matando. ¡Solo la verdad nos hará libres!
 

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