Jorge Medina Méndez: “Los empresarios debemos participar en la cosa pública”

Cofundador y presidente del movimiento Capitalismo Consciente Perú. Ex CEO de EY Perú

PROPUESTA. Para Jorge Medina la empresa privada puede financiar think tanks que hagan propuestas de políticas públicas no para beneficio de la empresa sino del país.
PROPUESTA. Para Jorge Medina la empresa privada puede financiar think tanks que hagan propuestas de políticas públicas no para beneficio de la empresa sino del país.
Raúl Mendoza

Jorge Medina Méndez es un empresario que al frente del movimiento Capitalismo Consciente Perú busca que la empresa privada se involucre en las políticas públicas para lograr mejoras en la sociedad. También señala que el sector privado debería dejar de tener a la rentabilidad como prioridad y poner al ser humano en el centro de sus modelos de negocio.

En esta segunda vuelta uno de los candidatos encarna un voto de protesta al modelo económico ¿Cuál es su lectura?

Creo que lo vivimos hoy es resultado de una situación muy seria en lo concerniente a satisfacer las necesidades elementales de la sociedad. Porque no tenemos un Estado que brinde las condiciones de salud, educación, seguridad, e infraestructura básica que se requiere. Eso, sobre todo a las clases más necesitadas de la población, le genera un descontento. Pero quizá la pregunta deba ser, ¿por qué el Estado no es capaz de descargar apropiadamente la responsabilidad que tiene? A veces nos concentramos en el problema y no vamos a los orígenes, las causas del problema. Yo no creo que la mayoría de los peruanos seamos ideológicamente comunistas o socialistas o antiempresa o antisistema. No, los peruanos somos trabajadores. Queremos bienestar, nos esforzamos por nuestras familias.

Usted es presidente del movimiento Capitalismo Consciente Perú, ¿la empresa privada aquí ha trabajado por el bien común?

Diría que sí. ¿Cuál es el propósito de una empresa? ¿Para qué se crea? No importa la industria, el sector, el tamaño, dónde esté ubicada, incluso su forma societaria. Una empresa se crea con un propósito: resolver necesidades sociales y humanas. Las empresas de telecomunicaciones, ¿qué necesidad resuelven? El estar interconectados, ayudarnos en los negocios, con nuestras familias. ¿Que resuelven las siderúrgicas, la industria automotriz, las farmacéuticas, las financieras? Todas resuelven necesidades sociales humanas. Si eso es un principio válido, la siguiente pregunta es: ¿Cómo estamos articulando ese propósito en nuestras empresas? ¿Cómo lo incorporamos en nuestro modelo de negocio? Y si hemos dicho que la empresa se crea para satisfacer necesidades sociales humanas, ¿qué tienen que hacer? Poner al ser humano y a su ecosistema en el centro mismo de sus modelos de negocio y estrategias empresariales. La pregunta es, ¿cómo las empresas estamos reportando los resultados que logramos a partir de nuestro propósito? Ponme tú un ejemplo, de qué industria quisieras hablar.

La minería por ejemplo

¿Para que existe una empresa minera? ¿Qué hacemos con esa riqueza que tiene el Perú? Hay que extraerla y ponerla en valor. Si extraemos el mineral tenemos que lograr beneficios para todos sus stake holders (personas y organizaciones vinculadas a una empresa). Una empresa está interconectada con todos sus actores. Cuando una empresa minera explora, extrae, produce y vende, genera empleo, es amigable con el medio ambiente y entiende lo que las comunidades necesitan, ayuda al Estado a que ponga en valor sus recursos naturales y beneficie a la sociedad. Eso es lo que debe hacer una empresa minera.

Eso sería lo ideal…

¿Cuál ha sido el problema? No solo en el Perú, en el mundo. ¿Cómo se mide el éxito empresarial? En función a la participación del mercado, cuánto he crecido en ventas, en función a mis utilidades, a índices financieros, índices de mercado. Pero lo que hay que hacer es medir el éxito empresarial en función al beneficio ambiental, social, humano.

En una charla usted mencionaba que la empresa privada ha priorizado la rentabilidad y se ha olvidado de las personas

Lo que he dicho es esto: la prioridad de las empresas en el mundo, incluido el Perú, ha sido los resultados financieros, la rentabilidad para el accionista. ¿En qué hemos fallado? En no considerar a todos nuestros stake holders igual que a los accionistas. Esto es un cambio muy importante que tenemos que hacer. ¿Por qué? Lo que pasa hoy día (en el Perú) nos afecta como empresa. Más que a los empresarios afecta a la gente más vulnerable. Porque sube el precio del pollo, el precio del maíz, porque el dólar subió. ¿Y por qué subió? Por la amenaza de que el Perú podría verse envuelto en una situación como la de Venezuela. Lo que tenemos que hacer los peruanos, no solo la empresa, la academia, los medios de comunicación, los políticos, las universidades, la sociedad civil, es hacer un país más sostenible. Y necesariamente tenemos que dar un paso que no hemos dado los empresarios todavía: participar en la cosa pública.

En ese sentido, usted plantea que los empresarios deberían involucrarse en reformas que tengan que ver con aspectos claves de la marcha de la sociedad.

¿Qué significa participar en lo público? Participar en aquello que atañe al bien común, aquello que mejora a la sociedad y eleva a la humanidad. Esa es la razón de ser del capitalismo consciente. Midamos en qué manera concreta estamos produciendo esos beneficios. Si solo nos concentramos en cuanto gané, cuánto crecí, cuanto tuve de participación, ese es un chip que hay que cambiar. El mundo no resiste más esa manera de medir el éxito. Cuando tu estés bien, yo voy a estar bien, no al revés.

Cuando usted dice que la empresa, o los empresarios, deben involucrarse en lo público, ¿en qué temas deberían involucrarse?

Lo decimos varios empresarios en el movimiento. No operamos aislados, somos parte de un sistema complejo que es la sociedad. Vamos a suponer, voy a exagerar, que seamos la Madre Teresa de Calcuta. De qué serviría, que los empresarios seamos los más conscientes en nuestras organizaciones; pagamos nuestros impuestos, pagamos bien a la gente, tratamos bien a los proveedores, le damos lo mejor a los clientes; somos la Madre Teresa, como decía. Pero afuera de la empresa hay un poder político populista, que transa o se financia con el crimen organizado, con el narcotráfico, y luego en los gobiernos regionales no ejecutan y cometen actos de corrupción. Y tenemos un mal Poder Judicial, y una Policía Nacional sin ser reestructurada. No podemos operar así. Por eso (los empresarios) tenemos que ir más allá de nuestro campo de acción y hacer propuestas de políticas públicas para mejorar la política, la justicia, la salud, la educación, la seguridad, la infraestructura. Decir: “Eso es tarea del Estado, yo no me meto porque es suficiente con pagar mis impuestos, con no cometer actos ilegales”, eso podrá ser en Islandia, Noruega, Dinamarca, pero estamos en el Perú y aquí no funciona el estado de derecho. Antes que empresarios somos ciudadanos y un ciudadano no puede renunciar a su derecho pero también a su obligación de participar de la cosa pública. Hay formas de hacerlo. No se hace porque no sabes cómo, o tienes miedo, o no es políticamente correcto, o no quieres tener un problema a futuro.

¿Cómo hacen en otros países?

Por ejemplo, en los países de la alianza del Pacífico. Chile, Colombia, México. La empresa financia think tanks, que son equipos de pensamiento que dan propuestas de políticas públicas, no para beneficio de la empresa sino para beneficio del país. Por ejemplo, se encargan de cómo podemos hacer para mejorar la educación, la salud, la seguridad; cómo hacemos para tener un Estado más fuerte y eficiente. No significa que el Estado crezca en tamaño, sino que sea más eficaz. Los empresarios necesitamos involucrarnos para que funcione.

Desde el lado empresarial, ¿cómo combatir la corrupción a propósito de Lavajato, financiamientos fantasmas y otros casos?

La corrupción es un fenómeno multidimensional muy complejo porque opera en función a redes, complicidades. Los corruptos hacen su estudio de mercado, su análisis de riesgo. Cuando el riesgo de que te pillen o condenen es poco y tu beneficio es alto te vas a la corrupción. Por ejemplo, evadir impuestos no es corrupción según el código penal, es un delito tributario. Pero la evasión de impuestos es corrupción. Corrupción es el abuso del poder en beneficio propio, en desmedro de terceros, violando la ley o la ética. Corrupción no solo es coima, o compra de voluntades. Es evasión fiscal, concertación de precios, fraude contable, cartelización, espionaje industrial, es muchas cosas. La gente cree que corrupción es porque sobornas a alguien o porque el Estado te extorsiona. ¿Es la corrupción el problema? No, no.

¿Cuál es el problema?

La corrupción es el efecto, el problema es otro. La corrupción tiene otros orígenes. Primero: la manera en que se ejerce la política. Tenemos que reformar la política porque si no el Perú no avanza. Segundo: los ciudadanos debemos participar activamente. En el libro Por qué fracasan los países, sus autores dicen que fracasan porque sus instituciones fracasan. Si no reformamos la política, la justicia, si no reformamos la manera en que operan las regiones, si no reformamos todas esas cosas de las que hemos habado antes, cómo vamos a combatir la corrupción.

Hacen falta instituciones que funcionen.

Eso necesitamos. Pero, ¿a quién se lo dejamos? ¿a los políticos? ¿Los políticos van a reformar el sistema que los llevó al poder? No, los ciudadanos. Los medios, la academia, los empresarios. Los medios tienen una responsabilidad bien importante porque creo que en el Perú nos jugamos demasiado. Estamos hoy al borde del abismo, en una encrucijada. Ya estoy retirado, pero hace más de treinta años en la firma que dirigía tenía una responsabilidad regional. Tenía que visitar Colombia, Ecuador, Venezuela, Perú. Y cuando iba a Venezuela, Caracas era una Miami chiquita. La clase política en ese entonces, antes de Chávez, probablemente no había sido sensible a lo que ocurría, y eso da origen a un caudillo que con engaños se aferra al poder. Y ahora mira como están. En el Perú nos puede pasar lo mismo.

Desde su mirada de empresario, ¿Cuál es la agenda que debería priorizar el próximo gobierno?

Lo primero es la pandemia y hay que hacerlo teniendo en mente una palabra que es cooperación. Y el sector privado tiene que jugar un rol ahí. Es la prioridad. Lo segundo es que tenemos que reformar la manera de hacer política que es la madre del cordero. Hay que llegar a un acuerdo de cómo reformamos. El mejor aliado de un gobernante es la ciudadanía. La ciudadanía quiere vivir en paz, igualdad de oportunidades. Otro tema es que el gobernante o gobernanta deberá hilar fino para concertar. El Perú no puede seguir tan dividido. Estamos cometiendo suicidio por los odios, los prejuicios. Somos todos peruanos. El otro tema es el asunto económico. Y una cosa que no podemos seguir son las propuestas del profesor Castillo, nos va a llevar a lo que es Venezuela. No soy fujimorista, pero voy a votar por (Keiko) Fujimori porque creo que el sentido de realidad me lleva a decir que si solo tengo dos opciones, mis antipatías a Fujimori no pueden hacer que hipoteque la seguridad y el futuro de mis hijos y nietos. El gobernante o la gobernante tendrá que tener el liderazgo suficiente para hacer que quienes pueden ser influenciador de influenciadores lo sean. Me gustaría escuchar que piensan los rectores de las universidades, los presidentes y principales accionistas de las empresas, los lideres en diferentes campos. Para construir un mejor país necesitamos una visión. El Perú está a punto de cumplir los 200 años y seguimos siendo un país adolescente, en pubertad. Hay que participar en política. No partidaria, sino en políticas públicas.

En una entrevista usted decía que “el riesgo de no ser proactivos es que nos ocurra lo que pasa en los países vecinos. ¿Por qué no apoyar el periodismo de investigación? ¿Por qué no sumarnos a movimientos ciudadanos anticorrupción, prointegridad y prodemocracia?”. En efecto ¿Por qué el sector empresarial ha estado desligado de estos asuntos? ¿O no es así?

Yo creo que ha estado desconectado. Tradicionalmente hemos operado así. No ha sido necesario porque como podemos defendernos, no vemos más allá de nuestro ámbito cercano. Entonces ¿dónde está este cambio de chip que hoy día estoy empezando a ver? No solamente en el Perú, en el mundo entero. Cuando expandimos nuestro nivel de conciencia para darnos cuenta de la interdependencia radical que tiene la empresa con la sociedad y con el planeta, eso nos mueve a actuar de otra manera. Ahí empiezo a involucrarme en lo público. Llamemos al que piense diferente a nosotros, al antropólogo, al sociólogo, a quien creamos que es antiempresa. Que nos cuenten que pasa en el Perú, por qué hay tal cosa, por qué fallo. En unas mesas redondas que organizamos en Capitalismo Consciente Perú bien clarito ha salido: el empresario peruano tiene que escuchar más, sobre todo al que piensa diferente. Para entender cosas que no están en su radar y que afectan de forma diferente a la población. Y volvemos a lo mismo, estamos radicalmente interconectados. Por eso es que antes no nos hemos involucrado, porque no veíamos peligro, igual que en Chile. Hasta el presidente chileno lo dijo: no nos hemos dado cuenta que se engendraba un descontento. Por qué, porque estábamos bien. PBI, PBI y PBI. ¿Y el crecimiento en bienestar? ¿Dónde estaba?

La pandemia nos ha hecho retroceder diez años en términos económicos ¿Qué propone la empresa privada para afrontar y empezar a salir de la crisis?

Hay dos cosas: una es que la empresa privada ha brindado un apoyo extraordinario durante la pandemia. Es como lo que se produjo en las inundaciones del norte. La empresa privada juega un rol clave en ayudar a paliar los problemas. La otra parte es que cada empresa privada necesita definir su propósito y una vez que define en términos de beneficios y resolver necesidades humanas, lo tiene que articular y medir y poner al ser humano en su centro, y a partir de allí, tiene que reportar lo que hace. Existimos para esto, estos son los beneficios que generamos a la sociedad peruana. Y se empieza a compensar a los CEOS y a los gerentes generales en función de que el propósito sea realidad y no en función de cuanto más tengo de utilidad. Es más rentable una empresa consciente que una que no lo es. Es una cosa increíble cómo empresas que tratan bien a su gente, que pagan sus impuestos, pagan bien a sus proveedores, son más rentables que aquellas que no siguen estos principios.