Exposición Desnudos

El fotógrafo que desnuda ciudades

Ni pornográfico ni erótico. El estadounidense Spencer Tunick retrata desnudos masivos en distintas ciudades del globo con una consigna: que las personas no rehúyan a su propia belleza. Puritanos: al fondo hay sitio.


Renzo Gómez

Domingo, 7 de Octubre del 2018

Cicatrices, estrías, tatuajes, moretones, celulitis y lunares. Espaldas peludas, barrigas infladas, pezones caídos, culos flácidos, penes minúsculos y pubis abultados.

Cuerpos auténticos y libres, en manada. La fijación de Spencer Tunick, el fotógrafo que calatea al mundo desde hace tres décadas.

Perseguido y encarcelado hasta en cinco ocasiones en su natal Nueva York, Tunick acaba de inaugurar su primera muestra retrospectiva en España, en el Centro Cultural Oscar Niemeyer, ubicado en Avilés, dentro del Principado de Asturias.

A través de 62 imágenes, divididas en cinco series, la exposición Desnudos pinta un paisaje renovador en diversos rincones del planeta que Tunick ha bautizado como “instalaciones humanas”.

El puente de Brooklyn, la Plaza Bolívar de Bogotá, la Ópera de Münich, las playas Tulum en la Riviera Maya, el Mar Muerto.

Sea cual sea, su lente hace suyo el espacio.

En junio del 2002 desnudó a 4 mil cuerpos en el Parque Forestal, en Santiago de Chile. Al año siguiente fueron 7 mil en el Paseo María Cristina, en Barcelona. En mayo del 2007 reunió a 19 mil almas en el Zócalo de México. En julio pasado envolvió en una tela roja transparente a 500 australianos en el tejado de un supermercado en Melbourne.

“Camino por cualquier ciudad y veo gente desnuda”, acostumbra decir Spencer Tunick.

Las calles son su lienzo y los cuerpos, su campo de color y sus formas más abstractas.

“Si el ser humano aún teme a su propia desnudez, cómo va a cambiar la sociedad. Es hora de aceptar y enfrentarse a nuestra propia belleza y miseria”.

No rehuir a la piel en su estado más puro. Reflexionar a partir de la contemplación.

Las luchas de su lente

Desde que lo arrestaron por primera vez en 1994, tras fotografiar a una treintena de personas frente al edificio de las Naciones Unidas, en Nueva York, puritanos y conservadores han agotado todos sus esfuerzos por censurarlo.

Y de ello no se han librado ni las redes sociales que lo obligan a pixelar pechos, vaginas y penes. “Es una forma muy interesante de pasar el día”, prefiere bromear.

Para Spencer Tunick, el pezón femenino debería mostrarse con libertad en Instagram y Facebook. Una lucha que, desde luego, abraza el feminismo.

Como dejamos entrever, ha sido su propia nación la que más zancadillas le ha sembrado.

En abril de 1999 lo denunciaron por intentar retratar a 150 voluntarios frente al Times Square. ¿Los motivos? Los de siempre, cada vez que se pretende descalificarlo: conducta inmoral y alterar el orden público.

“En los Estados Unidos crea menos controversia transmitir cuerpos mutilados por un tanque que la pureza de un cuerpo desnudo”.

En tiempos de George W. Bush, Tunick se propuso despojar de su ropa a los 51 estados de Estados Unidos. Un proyecto que llamó Naked States (Estados Desnudos).

Por fortuna, su moción venció en los juzgados, aunque las complicaciones han persistido.

En octubre del 2016, el artista fotográfico inmortalizó a 20 personas boca abajo, en la localidad de San Miguel Allende, una ciudad acomodada entre los jubilados estadounidenses, en Guanajuato, México, para rechazar la intención republicana de construir un muro fronterizo entre Estados Unidos y México.

“Toda la retórica de odio que Donald Trump expone contra los mexicanos, las mujeres y los inmigrantes es desagradable e hiriente. Queremos dar la idea de meter la cabeza en el suelo como avestruces hasta que termine su candidatura”.

Lamentablemente, la barbarie de Trump triunfó, y hoy asoma con su peluquín dorado en el trono del país más poderoso del mundo. Pero Tunick demostró, como en cada una de sus performances, que el desprendimiento es una de sus banderas.

Todos sus retratados son voluntarios. Como retribución, Spencer Tunick les entrega a cambio una foto firmada. Arte por arte. Un asunto de transparencias. (R.G.)


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