Victoria Guerrero: “Cuando las cosas están mal, hay que pelearse”

Victoria Guerrero y su novela Corazón de perra consiguen lo que contados autores y libros logran hoy en día: denunciar sin resentir la belleza verbal. Esta es la novela de una escritora que nunca decepciona.

Victoria Guerrero. Foto: Roisana López Cubas.
Victoria Guerrero. Foto: Roisana López Cubas.

Corazón de perra (Random House) es la segunda novela de Victoria Guerrero. Como bien sabemos, Guerrero es una de las voces más relevantes de la literatura peruana contemporánea y, en esta ocasión, nos presenta una historia distópica ambientada en Moscú, la cual explora los tópicos que la autora ha desarrollado a lo largo de su trayectoria. Están en ella temas como la situación de la mujer, el ejercicio del poder sobre su cuerpo y también la cultura, específicamente la poesía, que acompaña a su protagonista a manera de escudo contra una realidad que, por más distópica que parezca, no deja de tener eco en el presente. La República conversó con Victoria Guerrero, que sí tiene mucho que decir.

 

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-No te molesta si digo que Corazón de perra es una novela de poeta, ¿no?

-A mí me gustan y siempre me han gustado las que llaman novelas de poetas. Yo sé que las llaman así para ponerlas de menos. O sea, no eres un narrador. O no estás en ese lado.

-O para explicar un síntoma.

-O por qué esta persona que tiene tanto tiempo en la poesía se pone a escribir narrativa. Hay narradores que antes publicaron poemas o un libro de poemas, incluso, por ejemplo, Oswaldo Reynoso o Cortázar, que luego se volcaron a hacer cuentos y novelas brillantes. No me molesta que piensen que Corazón de perra es una novela de poeta porque me gusta haber ingresado al mundo literario desde la poesía; es lo que más me ha interesado. Lo que pasa es que cuando uno dice “esta persona es narradora, novelista, esta persona es poeta”, se cree que solo lees eso, pero yo no leo solo eso. O sea, uno no es solo ese mundo. Obviamente, tengo una expertise en ese mundo, porque soy profesora, dicto talleres, publico libros de poesía, sobre todo; estoy más organizada en ese mundo que en el mundo de la narrativa. Eso no quiere decir que no lea narrativa contemporánea, que sí la leo.

-Bueno, también hay grandes novelas de poetas.

-Así es. Está Eielson; me gustan todas sus novelas.

-Hay poetas que han publicado narrativa y les molesta que digan que hacen novelas de poetas.

-A mí no me incomoda para nada. Bueno, depende de quién lo diga. Pero supongo que la mayoría de narradores lo ve así, porque soy como un síntoma o una incomodidad en ese mundo.

Victoria Guerrero. Premio Nacional de Literatura 2020 en la categoría no ficción por

Victoria Guerrero. Premio Nacional de Literatura 2020 en la categoría no ficción por "Y la muerte no tendrá dominio". Foto: Rosana López Cubas.

-Tu escritura, y no solo en esta novela, sino también en tus libros de poesía, está marcada por la urgencia de decir cosas; eso se ve cuando se te lee. Se supone que todo acto de escritura parte de una urgencia, pero esa urgencia no siempre se nota en la escritura.

-Yo he escrito poesía, ensayo y novela; he explorado distintos géneros literarios partiendo de la experiencia personal. A partir de ese desencadenamiento, comencé a escribir esta prosa ficcionada que me remitía a otra experiencia, de un viaje a Moscú, porque sentía que ese lugar era tan ajeno que podía relacionarse un poco con mi propia experiencia personal. Entonces, de ahí, como que fluyó ese primer impulso. Estaba escribiendo muchas cosas a la vez, y había urgencia, pero esa urgencia la podía escribir en cualquier género.

-La novela, en este sentido, tiene un diálogo con tus poemarios La mujer y Todas las poetas peruanas tienen cáncer.

-En esos libros se ven más las metáforas, las imágenes. Pero antes de la novela, estaba escribiendo un ensayo, que partía de una experiencia personal con los animales. Me interesaba explorar en la vida de los animales. Y paralelamente salió esta novela. No es que yo la haya craneado; no me dije voy a escribir una novela a partir de estos temas de la enfermedad y los animales. Simplemente era ese momento de urgencia de escribir en donde confluyeron muchas cosas. La pandemia me dio tiempo para explorar en qué género podía escribir todo lo que me estaba pasando.

-Toda tu obra está signada por la experiencia personal.

-Pero en esta novela no soy yo la que sale, pero sí hay un diálogo con experiencias personales. Hay la creación de una voz que es abierta, que no se censura. Y eso sí me interesa de la literatura, porque si en la literatura no vamos a decir cosas, ¿en dónde las vamos a decir?

-La protagonista está secuestrada y hacen experimentos con su cuerpo.

-La novela está llena de símbolos, hay cosas que se entienden y que no se nombran. Por eso en ella no se menciona la enfermedad. Me ha gustado que varios lectores me dijeran que se identificaban con esa sensación de opresión que sufre la protagonista.

-¿Por qué escribes así? Hay una provocación en tu escritura. Está en tu poesía y ahora en tu narrativa.

-Siempre he sido muy abierta cuando escribo.

"Corazón de perra" (Random House). Precio: S/ 59. Imagen: Difusión.

"Corazón de perra" (Random House). Precio: S/ 59. Imagen: Difusión.

-¿Y debido a qué?

-Quizá porque mi familia es todo lo contrario. No tengo problemas para hablar de la enfermedad. Y creo que soy una activista por la enfermedad.

-Pero tú eres una activista en general. Por ejemplo, el personaje habla de su pasado, de que estudió en un colegio religioso, por ejemplo. Es algo así: recuerdo para golpear.

-Voy contra la vergüenza. La vergüenza en el cuerpo de las mujeres ha sido histórica, entonces es un poco ir contra esa vergüenza de que los cuerpos sean distintos.

-Muchos fracasan cuando mezclan la denuncia con lo literario. En la novela, la protagonista señala y sentencia: “este es un violador”, entre otras cosas. Y no se afecta la apreciación literaria. Eso es un logro. La novela tiene una actitud moral.

-Diría más bien una actitud ética. De hecho, la novela tiene muchas improntas del activismo feminista, de la historia de las mujeres. La ficción también se alimenta de investigación. Me gustaba esa combinación porque le daba mayor sentido de verosimilitud al personaje. Tengo muchas cosas en mi mente, muchos recuerdos y muchas experiencias, y creo que esos recuerdos y esas experiencias se sintetizan simplemente. En la novela hay guiños a otros textos.

-Está el guiño a Mijail Bulgákov y su Corazón de perro. Esa novela es una sátira del régimen soviético en cuanto a la creación del nuevo hombre. En tu novela, el centro es la mujer, pero también la atraviesa el tópico del poder.

-El cuerpo y el poder están en mis textos, pero más el poder. El poder que te lleva a experimentar sobre los cuerpos sin importar el sexo. Sobre el cuerpo de la mujer hay muchos discursos que son difíciles de combatir, sobre sus estereotipos, sobre el deseo, sobre cómo debe desear o ser deseada; sobre la belleza, qué cosa es bello y qué no es. Sobre este tema ha escrito Gabriela Wiener. Sobre las mujeres hay muchísimas demandas.

-Hace un rato dijiste que no eres tú la que sale en la novela, pero ahora que te escucho, pues sí hay cosas de ti.

-Mi vida siempre ha sido un material literario, desde la poesía. Pero no quiero que mi vida sea el centro, no quiero que sea una excusa para decir otras cosas.

-Hablemos de Moscú.

-Me encanta la literatura rusa. Siempre quise ir a Moscú y lo hice. Me decía que algún día tengo que llegar a la Cortina de hierro. Tenía una fascinación ideológica, pero también conocimiento de todos los crímenes muy propios de los totalitarismos. Pero me llamaba más la cuestión literaria; los cementerios de Moscú me fascinan.

La bohemia rusa está representada en

La bohemia rusa está representada en "Corazón de perra". Foto: AFP.

-La atmósfera de la novela dialoga con la atmósfera de los años 90 de Lima.

-Los años 90 son parte de mí, los tengo muy presentes siempre, porque fue una etapa de crecimiento, fue la etapa en la que empecé a escribir de una manera más consciente. Fue una etapa muy difícil también. Mi otra novela, Un golpe de dados, sí es una novela noventera.

-La realidad distópica de la novela se parece a la realidad actual. Eso no deja de ser curioso.

-Ahora tenemos el terruqueo, la censura abierta y la censura velada. En los años 90, me refugiaba en la poesía, en las novelas que me gustaban. Eso es lo que también estoy haciendo en estos tiempos.

-Tu obra siempre ha recibido buenas críticas y los lectores la reconocen. Nunca te he visto haciendo tonterías para conseguir el reconocimiento.

-Yo he tenido mucha suerte, pero cuando he tenido que pelear, he peleado. No es que nunca me he peleado; también me he peleado. Cuando las cosas están mal, hay que pelearse.

-Algunas de tus peleas han sido legendarias.

-No lo niego.

 

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