Alfredo Alcalde: “Los pintores figurativos de ahora se van más por una pintura complaciente, decorativa”
Alfredo Alcalde en su mejor momento con una exposición en donde el contenido de denuncia no es ajeno a la fuerza estética del trazo. Artistas plásticos con trayectoria, jóvenes y, en especial el público, lo celebran.

Hasta el 8 de noviembre, el maestro Alfredo Alcalde expone El rumor de los ausentes bajo el cielo de los caminantes en la Galería Pancho Fierro de la Municipalidad de Lima. Esta es la exposición más representativa en la trayectoria de Alcalde, quien jamás ha renunciado a sus principios de justicia social.
-¿Te esperabas 500 personas en la inauguración de El rumor de los ausentes bajo el cielo de los caminantes?
Video destacado
¡BUKELE CUADRA A KEIKO! Y AHORA NACIÓN EN PROBLEMAS | SIN GUION CON ROSA MARÍA PALACIOS
-Realmente no. Yo sé que el arte figurativo, cuando tiene este tipo de enfoque, tiene una audiencia, pero realmente no me lo esperaba. Y ha sido una especie de homenaje a un artista figurativo que cree que es todavía un elemento válido para poder develar utilizando elementos icónicos, por ejemplo, como el Quijote, Hamlet, que, si bien son personajes entrañables, todavía nos pueden ayudar a entender varias situaciones coyunturales.
-Es curioso que hagas un subrayado en lo figurativo cuando en años recientes lo figurativo no estaba teniendo atención.
-Yo me siento un romántico. Me enfrento así al neoclásico y decir realmente que nuestra pasión tiene que inclinarse hacia la humanidad, como mostrar no solamente el sufrimiento humano, sino también su devenir. Todo ese panorama nos va a crear y nos debería crear nuevos escritores, nuevos poetas, nuevos pintores, y seguir compaginando todo eso para que los pensadores y los científicos se sumen de una manera fidedigna a lo que en verdad necesita la humanidad: un espacio que se viva con dignidad, donde todos podamos sentirnos realmente hermanados por las cosas que nos van a hacer crecer como personas, como seres humanos. Esta es la postura de una persona que reclama lo que me decía mi padre, que son las cuestiones de principio. Las cuestiones de principio deberías tú mantenerlas así tengas problemas de toda índole.
-Acá hay 30 obras, hechas entre 2024 y 2025.
-Yo vengo de hacer una muestra importante en México, con 25 obras de gran formato, de las cuales seis de ellas están en esta exposición en Pancho Fierro. Lo que pasa es que para mí siempre ha sido un reto ser un buen pintor. Pero eso no significa hacer una demostración de que uno ya tiene oficio, tiene la técnica, sino que ligado a eso hay un compromiso real con el lenguaje pictórico y también de interpretación de cómo tú estás teniendo un nivel de interpretación válida de una realidad. Por eso es que tú encuentras ahí elementos donde no vas a sentir que estoy reciclando imágenes, sino más bien que estoy trayendo a colación personajes que puedan ayudarme a hacer una lectura que comprometa a la gente. Por eso es que hay, incluso entre el expresionismo y el realismo, una serie de personajes que velan emociones, que te van a despertar otros ángulos de tu vida emocional. Entonces, básicamente, sobre eso he trabajado esta muestra, para ver que el pintor tiene que estar adelante y comprometido también con un contenido que tiene que ser válido para el espectador, porque eso es lo que siento.
-¿Hacia dónde va tu pintura?
-Cada vez que veo los grandes lienzos en blanco, siento que mi pintura tiene que ir al alma de las personas, no a los ojos, porque si bien tiene que haber un alto contenido estético, lo otro para mí es mucho más valioso, y sobre todo ahora. Mira la posición de los artistas en el mundo, que no es mostrar específicamente sus condiciones de artistas, su talento en ese sentido, sino que se están manifestando ante lo que pasa. Si bien la globalización nos hace entender cuál es el apetito de las potencias, yo creo que también somos un potencial creativo y que tenemos que estar en el frente. No podemos caer en la indiferencia con todo lo que está sucediendo. Por eso también la muestra tiene que ver un poco con la memoria.

Alfredo Alcalde: "Para que un artista pueda mostrar una obra, tiene que manejar muy bien sus principios. Haber escuchado a los maestros hablar, por ejemplo, de autenticidad, me mantiene anclado" . Foto: Marco Cotrina.
-Los personajes de tus obras son comunes y corrientes. Les das una dignidad a las personas de a pie.
-Yo me considero un pintor de a pie. Yo estoy abajo con la gente, con sus olores, con sus traspiés, con sus éxitos. Cuando hago una composición y cuando hago los grandes lienzos, quiero que hagan una lectura de cómo yo estoy viendo y cómo quiero también que ellos vayan dilucidando sus situaciones. Por eso son personas de la calle, no hay rasgos, no hay retratos, son figuras que muestran estados psicológicos. Eso es lo que conecta con la gente. Cuando hago autorretratos, es una manera de decirle a la gente que se miren tal y como están. Yo no puedo explicar mi pintura sin la gente.
-Hoy muchos artistas jóvenes te consideran un maestro.
-Pero también conozco mis limitaciones. No me considero un buen dibujante, pero cuando pinto, recién siento que puedo dibujar. Cada vez que entro a mi taller me lleno de coraje. Para que un artista pueda mostrar una obra, tiene que manejar muy bien sus principios. Haber escuchado a los maestros hablar, por ejemplo, de autenticidad, me mantiene anclado. Eso me lo dijo en más de una oportunidad David Herskovitz, o cuando Humareda nos decía que hay que ser humildes, ya que los jóvenes ahora se creen genios antes de tiempo. En la inauguración estuvieron muchas personalidades, como Susana Baca y Juan Durán. Fue muy bonito. Antes de que se celebre mi obra, me interesa más sentirme querido.
-La muestra es muy crítica de nuestro tiempo. No solo hablamos del contexto peruano, sino también mundial.
-Vengo de una familia con una gran preocupación social. A mí me parece absurdo que yo dé espaldas a la realidad. Que toda esta serie de acontecimientos, todos estos actos nefastos en Medio Oriente, por ejemplo, no pueden pasar desapercibidos. Además, la indiferencia es complicidad. Quedarme callado ante lo que pasa es algo que no me puedo permitir. Pienso en un cuadro político, como el de la mujer que arroja flores rojas y amarillas. Ahí estoy haciendo una alegoría para que la mujer siga siendo protagonista junto con el hombre de los grandes acontecimientos.
-En la exposición hay un sentido universal, es decir, su contenido crítico puede ser entendido por todos, más allá de cuál sea la preferencia ideológica y política. ¿Crees que a ello se deba también su éxito?
-A todos nos duele lo que está pasando en el mundo. Pero hay dos situaciones a las que les pongo mucha atención. Y ahí es muy racional la manera de resolver: cuando hago expresionismo, hago realismo. El expresionismo me utiliza para ir a la sátira, al simbolismo, a la metáfora, pero en el realismo tengo que ser mucho más directo. Si en algún momento la gente siente que estoy subvirtiendo, planteando cosas, se nota. En la muestra no hay puños, no hay banderas; no es necesario hacerlo así para mover emociones. Mueves sus emociones más allá de su sensibilidad política. Esa es la finalidad.

"Por la paz, no a la violencia". Imagen: Difusión.
-Por lo que dices, el artista debe estar comprometido con su tiempo.
-Esa debe ser la postura. Yo creo que los pintores figurativos de ahora no entienden bien la herramienta que tienen en sus manos y se van más por una pintura complaciente, decorativa; y ese es un defecto que viene también cuando probablemente no te has encontrado con maestros en el camino, que te ayudan a diferenciar. Hay muchos artistas figurativos muy hábiles, pero su obra no trasciende o no nos deja ver cuál es el compromiso real del arte figurativo en estos tiempos. Con su silencio están siendo cómplices, están siendo más políticos realmente que uno.
-¿Qué te llevó a hacer el cuadro “Gaza”?
-Guayasamín dijo una vez que el hambre mata más que una bomba atómica. Todo el mundo reconoce que es un genocidio. Van más de 20 mil niños muertos. Esta pintura es una respuesta a lo que está pasando. He visto gente que se ha arrodillado frente al cuadro.
-Sé que trabajas mucho. ¿Cuántas obras has hecho desde que empezaste a pintar?
-Me recuerdo trabajando. He hecho poco más de 1500 obras. Mi obra nunca ha estado de espaldas a la realidad.






































