18 escritores latinoamericanos entrevistados
La narrativa latinoamericana viene transitando un momento expectante, pero habría que revisar a las voces que propiciaron este escenario. El libro de entrevistas El estilo de los otros de Mauro Libertella nos presenta a algunos de sus mayores exponentes.

Los seguidores de la narrativa latinoamericana contemporánea pueden sentirse bien servidos con el libro de entrevistas El estilo de los otros (Ediciones UDP) del narrador y periodista argentino Mauro Libertella. Esta es una publicación (que no es una novedad, la cual puede hallarse en plataformas y que sugiero leer por tratarse de un trabajo sólido y vigente) que bien la puedes leer de un tirón o salteándote, dependiendo, claro, del grado de conocimiento que se tenga de los autores convocados. Más allá de posibles estrategias de lectura, la presente publicación nos sirve como un mapa, que nos comunica mediante algunos de sus mayores exponentes cómo ha ido desarrollándose la narrativa contemporánea en América Latina, como también cuáles son los lazos temáticos que comparten sus autores, o, lo que es más importante, qué es aquello que los diferencia.
Para la presente publicación, Libertella ha tenido que seleccionar, y como toda selección, esta no es libre de omisiones (que detallaremos más adelante). En líneas generales, se nos ofrece un fresco atractivo; tenemos a Alberto Fuguet, Diamela Eltit, Alejandro Zambra y Rafael Gumucio por Chile; a Alan Pauls, Sergio Bizzio, Sylvia Molloy, Matilde Sánchez, Fabián Casas y Ricardo Piglia por Argentina; a Ercole Lissardi por Uruguay; a Rodrigo Rey Rosa por Guatemala; a Antonio José Ponte por Cuba; a Horacio Castellanos Moya por El Salvador; a Mario Bellatin por Perú; y a Margo Glantz, Guadalupe Nettel y Juan Villoro por México.
No hay que pensarlo mucho: viendo la selección podemos conocer también al lector que hay en Libertella. Sin duda, hay nombres a los que nos hubiese gustado acercarnos más, nombres a los que asociamos cuando se nos habla de la narrativa contemporánea en América Latina. Sin embargo, lo que parece omisión no es más que una apuesta por poéticas con las que, suponemos, el propio Libertella se siente identificado. Entonces, vienen las preguntas: ¿por qué no convocó a Rodrigo Fresán, Pedro Juan Gutiérrez, Valeria Luiselli, Edmundo Paz Soldán y Alejandra Costamagna, por citar algunos nombres, que bien pueden compartir lazos temáticos y estilísticos con sus convocados, teniendo en cuenta que un par de ellos, como Fresán y Gutiérrez, ejercen influencia en no pocos autores latinoamericanos?
Toda selección obedece a un ánimo muy subjetivo, que no es igual que capricho. Vale indicar que este libro se trabajó durante dos años y tuvo como editora a Leila Guerriero. En este sentido, en la preferencia personal de Libertella, hay, pues, un orden, una lógica que se manifiesta en distintas estrategias de preguntas (ver más adelante). Libertella no va al tanteo, conoce al detalle las poéticas reunidas.
Me vienen a la memoria las respuestas de Bellatin, especialmente en cómo fue que llegó a editar su primera novela, Mujeres de sal (1988), que obtuvo la mejor prensa posible: el boca-oreja. Las respuestas de Bellatin asimismo son una patada frontal al contexto peruano en el que se inició como escritor, en cómo este permite que traten a sus artistas y escritores. No deja de llamar mi atención por qué Libertella lo considera peruano cuando bien pudo colocarlo con los mexicanos. Bien sabemos que en México Bellatin encontró las oportunidades que aquí jamás se le dieron.
Podemos estar o no de acuerdo en la selección de Libertella. En lo que sí tropieza el entrevistador/antólogo es en el uso de distintos métodos de entrevista con sus seleccionados. No todas las entrevistas exhiben calibre e impacto y hubiésemos deseado la aplicación de un método clásico en todas las entrevistas. Por ejemplo, siento que Villoro y Eltit se pierden en el texto fragmentado.
Más allá de los inevitables reparos, El estilo de los otros cumple un cometido, tanto para los conocedores como para los potenciales interesados: ir a la busca de estas voces, algunas de ellas algo perdidas e injustamente no lo suficientemente reconocidas como Sánchez, Lissardi y Ponte.
En la actualidad, la narrativa latinoamericana atraviesa un momento pautado por la variedad de registros. En ese escenario, hay de todo: buenos y malos proyectos. Aún no tenemos una voz que se haya consolidado en los últimos diez años. Sin embargo, los autores que conforman El estilo de los otros sí están posicionados, tienen legitimidad y dicen cosas para tener en cuenta. Busquen este libro.
















