Un trineo de nieve diseñado en España y propulsado por 20 cometas cruzará la Antártida en un viaje de 80 días con carga científica
La travesía estará a cargo de cuatro investigadores, quienes se deslizarán a través del hielo, la nieve y el frío extremo del lejano continente.

El explorador polar español Ramón Larramendi liderará una expedición científica que recorrerá unos 3.400 kilómetrospor el interior de la Antártidadurante aproximadamente 80 días, sin utilizar combustibles fósiles para desplazarse. El viaje, previsto entre octubre de 2026 y comienzos de febrero de 2027, llevará instrumentos para desarrollar 16 investigaciones sobre el hielo, el cambio climático y los ecosistemas polares.
La travesía partirá de las proximidades de la base rusa de Novolazárevskaya, en la Tierra de la Reina Maud, y terminará en la base franco-italiana Concordia, en Domo C., según informa EuroNews. En el camino, los cuatro integrantes de la expedición se deslizarán por el Polo de Inaccesibilidad y pasarán cerca del Polo del Frío. Para desplazarse utilizarán el Trineo de Viento, un vehículo diseñado por Larramendi que aprovecha la fuerza de las cometas y la energía solar.
Un vehículo que avanza con la fuerza del viento
El trineo es el resultado de unos 25 años de desarrollo y experimentación de Larramendi, quien ha recorrido más de 28.000 kilómetros sobre hielo en distintas expediciones. Su diseño combina técnicas inspiradas en la cultura inuit con tecnología moderna para conseguir un vehículo capaz de recorrer grandes distancias sin motores de combustión ni apoyo de avituallamiento aéreo.
- Los ingenieros de la Unión Soviética perforaron 12 kilómetros en la corteza terrestre y se toparon con algo que no esperaban
- El ADN antiguo revela que el "Hombre Dragón" chino de hace 146.000 años pertenece a una especie humana extinta

El cometa inspirado en la cultura inuit para impulsar el trineo de nieve. Foto: Tierras Polares
"El trineo de viento es algo -un poco- totalmente único en el mundo", explica Larramendi. Para el explorador, su particularidad está precisamente en esa combinación de conocimientos tradicionales y tecnología avanzada.
"Este trineo combina las técnicas inuit, que parecen como cosas antiguas y un poco extrañas de tecnología. Entonces hace que sea una mezcla muy, muy extraña, pero tremendamente eficiente", afirma.
El vehículo está formado por cuatro módulos y tiene 15 metros de longitud. Puede transportar hasta 2.100 kilos, aunque durante esta expedición llevará inicialmente unos 250 kilos de instrumentos científicos. Para aprovechar las condiciones meteorológicas, la tripulación contará con 20 cometas de entre cinco y 150 metros cuadrados.
Cuando el viento sea favorable, el trineo puede alcanzar los 80 kilómetros por hora, mientras que su velocidad media ronda los 25 kilómetros por hora. Al no depender de combustibles fósiles para desplazarse, la expedición también reduce sus necesidades logísticas.
Dieciséis investigaciones en uno de los lugares más inaccesibles
El Trineo de Viento transportará instrumentos destinados a 16 proyectos científicos seleccionados mediante una convocatoria coordinada por el Comité Polar Español. En ellos participan centros del CSIC, el CIEMAT, el INTA, seis universidades españolas y organismos internacionales.

Ruta del Trineo de Viento que atravesará la Antártida. Foto: Tierras Polares
Una de las investigaciones, liderada por el español Alfonso Dávila desde el Ames Research Center de la NASA, analizará si pueden existir condiciones favorables para la vida microbiana en el interior de rocas de sal sometidas al frío extremo de la Antártida. Los instrumentos medirán temperatura, humedad relativa y conductividad eléctrica para determinar si pudo formarse agua líquida dentro de las rocas pese a las condiciones extremas.
Otro proyecto, denominado Dinglac y dirigido por el glaciólogo Francisco Navarro, utilizará un georradar para estudiar los primeros diez metros de nieve. Las mediciones permitirán analizar cómo se acumulan y desplazan las capas de nieve y contribuirán a mejorar las estimaciones sobre la evolución de la masa de hielo antártica.
La expedición también investigará la presencia de microplásticos, contaminantes persistentes, microorganismos y virus. Otros trabajos estudiarán el magnetismo terrestre y el funcionamiento de los sistemas europeos de navegación Galileo. Parte de los experimentos empleará instrumentos relacionados con la exploración espacial.
"Se desarrolla en una zona de la que prácticamente no hay datos", explica Larramendi. Esa falta de información convierte la travesía en una oportunidad para obtener mediciones directas en regiones donde las campañas científicas convencionales son especialmente complejas.
Cuatro personas aisladas durante semanas
La expedición estará formada por cuatro veteranos antárticos: Larramendi; Hilo Moreno, guía polar y técnico de montaña; Mariusz Potocki, investigador de la Universidad de Maine; y Javier Selva, fotógrafo y documentalista, quien también se encargará de la dirección técnica de imagen.

Los integrantes realizarán paradas prolongadas para recoger muestras, desarrollar experimentos y obtener mediciones. Foto: Tierras Polares
Pero los expedicionarios no solo realizarán las investigaciones. Ellos mismos formarán parte de uno de los experimentos. El proyecto WindSled Mind, dirigido por Gabriel G. de la Torre desde la Universidad de Cádiz, estudiará cómo afecta el aislamiento prolongado a la respuesta psicológica, el sueño y la convivencia.
"Somos parte del proyecto de investigación y sí, nos sentimos un pelín cobayas; pero contentos", comenta Larramendi.
La investigación busca obtener conocimientos que puedan aplicarse a futuras misiones espaciales de larga duración, en las que los astronautas deberán enfrentarse al confinamiento, el peligro y la distancia extrema respecto a la Tierra.
"Nosotros en sí somos el experimento. Cuatro personas aisladas durante 85 días en el interior del continente antártico", reconoce el explorador.
El equipo transportará las provisiones y el material necesarios para permanecer durante semanas sin apoyo exterior, aunque contará con un plan de evacuación ante una emergencia médica u otra situación extraordinaria.
Una ruta para repetir las mediciones en el futuro
Durante el recorrido, los cuatro expedicionarios realizarán cinco estaciones científicas, donde permanecerán más tiempo para recoger muestras, desarrollar experimentos y obtener mediciones. Al llegar a Concordia, abandonarán la Antártida por vía aérea, mientras que el material científico regresará a España con apoyo francés. La travesía se podrá seguir en directo a través de la página web del proyecto.
El Trineo de Viento, en cambio, permanecerá desmontado en la base y preparado para un posible futuro viaje en sentido contrario. La intención es que estas expediciones puedan repetirse para comparar los datos obtenidos en diferentes campañas.
"La toma recurrente de datos es absolutamente clave para ver las variaciones", señala Larramendi.
La misión forma parte de la XL Campaña de Investigación Antártica, que conmemora el 40 aniversario de la expedición polar española. Más allá de completar el recorrido, el proyecto busca demostrar que es posible desarrollar investigación científica en el interior de la Antártida mediante una plataforma de bajo impacto ambiental y, al mismo tiempo, probar tecnologías y procedimientos que podrían resultar útiles en futuras exploraciones espaciales.















































