Arqueólogos descubren en México un altar preazteca que se habría usado en un ritual de ofrendas
Además, herramientas de obsidiana y restos de una antigua estructura que podría haber formado parte de un complejo ocupado por la élite.
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Un equipo de arqueólogos encontró un antiguo altar ceremonial en la ciudad de Tula, en México, durante los trabajos de rescate previos a la construcción del nuevo tren de pasajeros entre Ciudad de México y Querétaro. El hallazgo, que corresponde a la época de la civilización tolteca, no solo permitió identificar una estructura utilizada para depositar ofrendas, sino también recuperar restos humanos que ahora serán analizados para conocer su origen y función dentro de este espacio ritual.
Los especialistas creen que el altar, conocido en náhuatl como momoztli, fue construido entre los años 950 y 1100 d. C., cuando Tula —o Tollan, como era conocida originalmente— era el centro político y cultural de los toltecas, una civilización que influyó en las culturas posteriores del centro de México.
Un altar rodeado de restos humanos y objetos ceremoniales
Durante las excavaciones, los investigadores encontraron cuatro cráneos humanos alrededor del altar, además de varios fémures, cuchillas de obsidiana y recipientes de cerámica. Uno de los cráneos aún permanecía unido a varias vértebras del cuello, un detalle que llamó la atención del equipo.

Algunos restos humanos encontrados cerca al altar. Foto: INAH
Los arqueólogos investigan si esa persona fue decapitada como parte de un ritual. Explican que, cuando una cabeza se separa del cuerpo de forma natural tras un entierro, esto ocurre solo después de que los tejidos blandos se han descompuesto. En este caso, la posición de los restos sugiere que el cráneo pudo haber sido separado cuando esos tejidos todavía estaban intactos, aunque esta hipótesis deberá confirmarse mediante estudios posteriores.
El equipo también identificó muros y pisos que indican que la estructura estaba ubicada en el centro de un patio, posiblemente dentro de una residencia de élite o de un complejo administrativo.
"Suponemos que se trataba de habitaciones o parte de un contexto de élite, o, para grupos de mayor rango, restos de palacios que pudieron haber estado en el sitio", explicó el arqueólogo Víctor Francisco Heredia Guillén, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México.
Los análisis buscarán confirmar si hubo sacrificios rituales
El altar mide aproximadamente un metro por un metro y fue construido con tres capas de piedra: una base de roca extraída de cantera, una segunda capa formada por bloques tallados y una superficie hecha con piedras de río y basalto.
Los especialistas consideran que los restos humanos podrían estar relacionados con sacrificios rituales, aunque insisten en que esa posibilidad aún debe comprobarse mediante el estudio de los huesos.
"Aunque los metales ya se trabajaban durante el Posclásico, sabemos que aquí las decapitaciones todavía se realizaban con cuchillos de obsidiana o de sílex, y estos dejaban marcas de corte en los huesos", explicó Heredia Guillén.
Por ahora, el altar ha sido documentado con fotografías, drones y dibujos detallados, mientras que las piezas recuperadas fueron trasladadas a laboratorios para continuar con las investigaciones y determinar con mayor precisión la función que tuvo este antiguo espacio ceremonial.




















