China descubre el ‘eslabón perdido’ de las aves: un fósil revela cómo perdieron sus colas de dinosaurio
Un pequeño pájaro, hasta ahora desconocido, ofrece nuevas pruebas de cómo las primeras aves cambiaron sus largas colas.
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Paleontólogos chinos realizaron un descubrimiento que ayudaría a comprender cómo las aves pasaron de tener largas colas similares a las de los dinosaurios a desarrollar la estructura ósea corta que caracteriza a las especies actuales. El hallazgo corresponde al fósil de Zhengheornis buyu, un animal que vivió hace entre 148 y 150 millones de años y fue descubierto en 2024 en la Formación Nanyuan.
Según el estudio publicado en Science Advances, este ejemplar representa una etapa evolutiva que hasta ahora apenas estaba documentada en el registro fósil.
Un fósil que muestra una transición evolutiva
Las aves modernas poseen una cola corta rematada por un pigóstilo, un conjunto de huesos fusionados que sostiene las plumas caudales y resulta fundamental para el vuelo. En contraste, sus ancestros dinosaurios tenían colas largas formadas por decenas de vértebras.

El espécimen holotipo de Zhengheornis buyu. Foto: Science Advances
"Debido a que las aves de cola larga y las de cola corta aparecieron casi simultáneamente en el registro fósil temprano sin formas intermedias claras, los biólogos evolutivos han sostenido durante mucho tiempo que una especie de transición con una cola ósea abreviada, pero completamente no fusionada, era biológicamente improbable y poco probable que hubiera existido”, dijo el paleontólogo Zhonghe Zhou del Instituto de Paleontología de Vertebrados y Paleoantropología de la Academia China de Ciencias.
El hallazgo cambia la visión sobre la evolución de las aves
Los investigadores sostienen que esta combinación de características demuestra que el acortamiento de la cola ocurrió antes de la fusión de las vértebras en un pigóstilo.
"Este mosaico anatómico demuestra una trayectoria evolutiva por etapas: la reducción y el acortamiento de las vértebras precedieron a la fusión del pigóstilo en la evolución temprana de las aves”, dijo el Dr. Min Wang, coautor del estudio.
El equipo también determinó que Zhengheornis buyu pesaba entre 74 y 163 gramos, lo que lo convierte en el terópodo adulto no pigostiliano más pequeño conocido hasta ahora.
Además, el estudio indica que las aves de la fauna de Zhenghe ya mostraban diferencias importantes en tamaño, anatomía y modo de vida hacia el final del Jurásico.
"Las diferencias en el tamaño corporal, la arquitectura del esqueleto y las preferencias ecológicas entre las aves de Zhenghe que coexistieron, desde la generalista Zhengheornis buyu hasta la corredora Fujianvenator, proporcionan pruebas indiscutibles de que los avialanos ya habían experimentado una importante radiación adaptativa hacia el final del período Jurásico”, explican en la investigación.


















