
El cine ha producido diversas películas en las que el personaje central revive literalmente escenas de su pasado. En algunas de ellas, como 'Cuestión de tiempo' (2013), el protagonista puede viajar al pasado para mejorar su propia vida y la de sus seres queridos. En el mismo género, la película 'Atrapado en el tiempo' (1993) presenta a un meteorólogo atrapado en un bucle temporal, condenado a vivir el mismo día una y otra vez, sin posibilidad de escapar de un destino que se repite indefinidamente. El filósofo alemán Hegel sostuvo que los grandes hechos y personajes históricos aparecen dos veces; a lo cual Marx, en su libro 'El 18 de Brumario', replicó que la historia se repite: la primera vez como tragedia y la segunda como farsa.
Existen varios aspectos en los que la elección presidencial de 2026 presenta grandes similitudes con la de 2021. En primer lugar, la aparición súbita de un candidato de izquierda radical que disputa el pase a la segunda vuelta y que ninguna de las encuestas logró detectar. La razón de ello no radica únicamente en la existencia —real— del voto oculto (en el caso de Sánchez, la mitad de sus votantes lo ocultó al encuestador) ni en la distribución de la muestra en áreas rurales, donde resulta costoso encuestar debido a la dispersión de la población y a las deficientes vías de comunicación. Los sitios de apuestas, como Polymarket, tampoco otorgaban credibilidad a la posibilidad de que Sánchez disputara el segundo lugar. El indicador Google Trends, que refleja la evolución del interés a través de las consultas en Google, mostraba un rápido crecimiento en los casos de Nieto y Belmont durante la semana previa a la elección; sin embargo, en el caso de Sánchez no hubo ningún indicio que presagiara el resultado que finalmente obtuvo. A diferencia de las encuestas de intención de voto —sean declarativas o con cédula ficticia—, el conteo rápido de votos ya emitidos y validados en una muestra representativa de mesas de votación constituye el medio más seguro y preciso para estimar los resultados. Una de estas mediciones indicaba que Sánchez se encontraba 2,5 puntos porcentuales por debajo de López Aliaga (9,4% frente a 12,9%), con un margen de error de ±1%. Otra encuestadora arrojaba un empate técnico entre tres candidatos: Sánchez, López Aliaga y Belmont.
Todo indica que Sánchez y López Aliaga disputarán el pase a la segunda vuelta junto con Keiko Fujimori, quien ya tiene asegurada su participación. La diferencia de votos válidos entre ambos candidatos, al momento de redactar esta nota —con el 93,474% de actas contabilizadas—, es de apenas 13.624 votos, es decir, el equivalente a unas 60 actas con 250 votos válidos cada una. La ONPE informa, además, que existen 5.760 actas que deben ser examinadas y validadas (o no) por el Jurado Electoral Especial (JEE), así como 294 actas pendientes de envío, lo que hace un total de 6.054 actas. En consecuencia, el resultado del pase a la segunda vuelta entre Sánchez y López Aliaga se definirá “en mesa”. Al examinar la distribución de actas enviadas al JEE por departamento, se observa que el 67% de ellas proviene de regiones en las que Sánchez obtuvo un mayor porcentaje de votos que López Aliaga. Si el número de votos válidos por acta fuese homogéneo, ello implicaría que la validación de dichas actas ampliaría la ventaja de Sánchez a nivel nacional. Lo contrario ocurriría con las actas observadas provenientes del extranjero. El JEE tendría que rechazar algo más de la mitad de las actas favorables a Sánchez para revertir la ventaja en favor de López Aliaga.
¿Qué sabemos de los electores de Keiko Fujimori, Sánchez y López Aliaga?
El análisis de los datos disponibles en la ONPE para todos los candidatos en las 196 provincias del país revela una fuerte concentración del voto, en contraste con la idea —bastante intuitiva— de que el elevado número de candidatos generaría una gran dispersión. A nivel nacional, los siete primeros candidatos concentran el 77,4% del total de votos válidos hasta la fecha. Una mirada por provincias muestra una fuerte concentración en dos candidatos: la candidata de Fuerza Popular lidera en 60 provincias, con un promedio (no ponderado) de 28,2% de los votos, mientras que el candidato de Juntos lidera en 124 de las 196 provincias, con un promedio simple de 36,2%. El candidato de Renovación Popular solo supera a los demás en la capital, con un 21%, seguido de cerca por Fuerza Popular con 17,3%.
La encuesta 'Barómetro de las Américas' (2023) permite delinear el perfil de los electores que votaron en 2021 por Fujimori, Castillo y López Aliaga. El candidato Sánchez comparte varias características —además del sombrero chotano— con Castillo, por lo que el perfil de sus electores es, sin duda, bastante similar. En primer lugar, destaca que los electores de Fujimori se distribuyen de manera relativamente uniforme entre regiones, sexo, grupos de edad y niveles socioeconómicos, mientras que los de López Aliaga se concentran en la capital. Los de Castillo son mayoritariamente rurales y residen en la sierra norte y sur. Los electores de López Aliaga son, en mayor proporción, hombres (69,1%, frente a 52,7% y 40,9% en los casos de Castillo y Fujimori), más jóvenes (33,5 años frente a 41 años) y pertenecen en mayor medida a los estratos altos de ingresos (22,6% gana más de S/2930 mensuales, frente a 8,7% y 9,1% en los casos de Fujimori y Castillo). Una mayor proporción de los electores de Castillo tiene como lengua materna el quechua o el aimara y se autoidentifica como indígena. La importancia atribuida a la religión no constituye un rasgo distintivo entre los electores de López Aliaga (19,6% la considera poco o nada importante, frente a 14,6% y 9,3% en los casos de Castillo y Fujimori). Solo uno de cada tres electores de Castillo o Fujimori muestra interés por la política, proporción considerablemente menor que en el caso de los electores de López Aliaga (60,2%). La politización del electorado es, en general, baja: la identificación con algún partido es reducida entre los electores de Castillo (8,5%) y Fujimori (14,6%), y moderada entre los de López Aliaga (21,4%). La capacidad a atraer votos no partidarios medido por el porcentaje de no simpatizantes que votan por él es baja entre los electores de Renovación Popular (27%) que entre los de Fujimori (39,5%) y Castillo (49,6%). Esto revela el limitado margen de López Aliaga para ampliar su base electoral, un aspecto crucial en caso de pasar a la segunda vuelta. Lo que moviliza a los electores de Castillo no parece ser la adhesión partidaria, sino factores identitarios, el sentimiento de abandono por parte del Estado, la percepción de vulneración de derechos y condiciones socioeconómicas adversas.
Cuando se le preguntó al escritor Martín Adán su opinión sobre el golpe de Estado del general Odría contra el presidente José Luis Bustamante y Rivero, respondió: “Hemos vuelto a la normalidad”. Los políticos que conciben el Estado como un botín y una agencia de empleo para sus allegados, y que han sometido a los otros poderes del Estado (legislativo y judicial), han perpetuado e institucionalizado la corrupción y una concepción patrimonialista del bien público. Este fenómeno ha sido documentado minuciosamente en 'Historia de la corrupción en el Perú', del fallecido Alfonso Quiroz, donde la frase de Martín Adán resuena con una dolorosa actualidad.



