Cargando...
Opinión

Cuando una persona gana edad, por Camila Vera

“El tiempo, un ingrediente que mi abuela combinó en cada horneada, la ha alejado de las ventas, pero no del reconocimiento”.

larepublica.pe
VERA

Cuando una persona gana edad, se aferra a algo que la haga inmortal entre los suyos. La inmortalidad de mi abuela la encuentro, por ejemplo, en la cátedra de independencia que les impartió a los nietos durante las visitas a su casa de Ayabaca, Piura: “No hay que esperar piernas ajenas para andar”. Y, aunque ahora ella usa bastón, en sus 83 años carga una emancipación que me seduce y que, a la vez, me acobarda cada 26 de agosto, el Día del Adulto Mayor: temo no ser tan osada como ella.

El nombre de mi abuela —Domitila— significa “la que ama su hogar”. Y su hogar, además del esposo, los seis hijos y las dos chacras, fue, sobre todo, una cocina de luz baja pero de olor grande. Coció su reputación con recetas que también alimentaron su individualidad: no era la esposa de ni la madre de, era la dueña de sus fórmulas. Era la señora que, tras enviudar, no se lamentó por haber consumido ahorros y propiedades en los tratamientos médicos del hombre que la amaba justo por su libertad. Así que tuvo el asunto clarísimo: como el pasado le servía para garantizar su duelo —jamás ocultó sus lágrimas—, el futuro debía ser una fuente de carácter.

Fue la música del Cholo Berrocal la banda sonora de sus jornadas gastronómicas. Tamales, mazapanes y empanadas le aseguraron un negocio con bastante clientela y también la admiración de quienes no la oímos tararear —no era lo suyo—, pero sí confesar que el guitarreo le obsequiaba calma. Chiquetete también conformaba el repertorio de la radio ecuatoriana que se colaba en esta zona fronteriza del Perú: “Deja que detenga el correr del tiempo en la esfera del reloj” (‘Aprende a soñar’).

El tiempo, un ingrediente que mi abuela combinó en cada horneada, la ha alejado de las ventas, pero no del reconocimiento. Familia y vecinos le consultan ingredientes a una matriarca que suele llamar para enumerar las plantas de su jardín —una orquídea florecida siempre es un logro— y, sobre todo, para acompañar a una adulta que continuamente se pregunta en qué momento creció: yo.

Lo más visto

Una suspensión con destinatario

LEER MÁS

El ascenso de la izquierda regional y el nuevo mapa de poder en el Perú, por Paulo Vilca

LEER MÁS

El giro necesario

LEER MÁS

La guerra contra las drogas, por Antonio Zapata

LEER MÁS

Recetas

Ofertas

Lo Más Reciente

Opinión

El rinoceronte llega a Madrid, por Eduardo González Viaña

Una suspensión con destinatario

Alcemos la mirada, por Martín Fariña von Buchwald

Estados Unidos

Elecciones en Nueva York 2025: Zohran Mamdani gana la alcaldía y triunfo le da un fuerte golpe a la era Trump

El 11S el atentado terrorista con más víctimas de la historia: alrededor de 3.000 afectados y cuestionó la seguridad global

Estos son los 5 mejores destinos del mundo para hacer trekking: están en Estados Unidos, España y Perú

Política

Jaime Bayly: “Los políticos peruanos, sean de izquierda o de derecha, siempre encuentran la manera de decepcionarte”

Michael Shifter: “Richard Nixon es Ghandi comparado con Donald Trump”

Juntos por el Perú pide anular más de 600 mesas de votación en Estados Unidos

Deportes

México debuta con victoria en el Mundial de Fútbol 2026, pero pierde a uno de sus mejores jugadores

Resultado del Corea del Sur vs Chequia: surcoreanos derrotaron 2-1 a los checos por el grupo A del Mundial 2026

Raphinha elogió a sus compañeros y aseguró que puede guiar a la selección brasileña a ganar su sexto Mundial