Cargando...
Opinión

Roto para descosido

“Les une además una especie de miopía para el reconocimiento de las mayorías sociales, una obstinación por adueñarse del ‘pueblo’ sin vocación real de representarle en su extensión”.

larepublica.pe
“Les une además una especie de miopía para el reconocimiento de las mayorías sociales, una obstinación por adueñarse del ‘pueblo’ sin vocación real de representarle en su extensión”.

Cada día hablamos u oímos hablar de una crisis política gravísima, de que “esto no da para más” y de una situación “insostenible”. Este tipo de expresiones abundan en los medios de comunicación, las declaraciones de múltiples actores políticos y de muchos ciudadanos y ciudadanas desde hace varios meses.

Pero la crisis parece poder cavarse más profundo, “esto” sigue aguantando y la situación, por increíble que algunos días parezca, se sigue sosteniendo. Esa muerte anunciada de nuestro régimen democrático nunca termina de llegar, al punto de que la sensación de incertidumbre y angustia ha ido dando paso cada vez más a la resignación y la apatía.

Pero ¿cómo es que sigue siendo todo esto sostenible? Quizás porque los actores del Ejecutivo y el Legislativo han seguido fortaleciendo una polarización discursiva (casi siempre sin mayor táctica ni estrategia) que les permite representar roles de adversarios al tiempo que garantizan su supervivencia y permanencia en el poder.

Es este deseo de supervivencia el que facilita la negociación individual (partidos políticos, ¿qué es eso?) con actores de intereses particulares que permiten al Gobierno respirar tranquilo. Por eso, pese a que varios congresistas han dicho “si nos tenemos que ir todos, nos vamos todos”, apenas un puñado de estos han firmado o respaldado públicamente las iniciativas para adelantar elecciones. Por eso, pese a la insistencia en el discurso de que “todos quieren que se vaya el gobierno”, la oposición solo puede permitirse instar a una renuncia presidencial, pues los votos para una vacancia les han sido esquivos y muy probablemente volverían a serlo.

Sumado a ello, lo cierto es que ni Ejecutivo ni Legislativo han dado la talla para la tarea que se les ha encomendado. Si uno gestiona cada vez peor los servicios públicos, haciendo un uso mínimamente cuestionable de sus prerrogativas, el otro no alcanza a aprobar mucho más que “declaratorias de interés nacional” y normativas antireformas.

En una competencia de incompetencia, la única institución pública peor calificada que el Ejecutivo es el Legislativo, y hasta hace pocas semanas la única figura con mayor desaprobación que el presidente Castillo era la ahora expresidenta del Congreso María del Carmen Alva.

Así, diría que nuestros actores políticos son hoy en día, aunque adversarios en su enunciación, roto para descosido.

El problema es que los agujeros que dejan los rotos y descosidos se convierten en agujeros institucionales, de corrupción y de escandaleras cotidianas, en donde las necesidades y preocupaciones de las grandes mayorías se escapan, caen literalmente en saco roto. Lo programático y de políticas no ocupa ningún lugar en la agenda de estos actores. También en eso son roto para descosido.

Les une además una especie de miopía para el reconocimiento de las mayorías sociales, una obstinación por adueñarse del “pueblo” sin vocación real de representarle en su extensión. Mientras para el Gobierno parece que solo existen como ciudadanía aquellos que han sido sus allegados desde el inicio y sus defensores (a quienes estaría dirigida la reciente estrategia comunicacional y de convocatoria de movimientos sociales), para la oposición parlamentaria existen solo quienes se oponen a la continuidad del Gobierno. Los demás, dependiendo de quién hable, somos o golpistas o comunistas.

Pero ese inmenso grupo de peruanos y peruanas existe, y se percibe ignorado por igual por ambos poderes públicos, que se parecen mucho más de lo que se reconocen.

Ese quizás sea nuestro gran problema de fondo y la razón por la que, según las últimas encuestas, un alto porcentaje de personas cree que, sin importar quién gobierne, todo seguirá igual o peor. Porque nuestros actores políticos, de todas las tiendas, son rotos para descosidos.

.

Lo más visto

¿A quién van a atacar los F16?, por Mirko Lauer

LEER MÁS

Keiko Fujimori: entre la soberbia y la pereza, por Jorge Bruce

LEER MÁS

Nada acaba antes de que la gorda acabe, por Mirko Lauer

LEER MÁS

Autoritarismo parlamentario, por Diego Pomareda

LEER MÁS

Recetas

Ofertas

Lo Más Reciente

Opinión

El Senado tiene una obligación: consensuar para salvar al país

El Perú no puede ser rehén de la mentira electoral

Juan Pacheco, escultor inclasificable y persistente heterodoxo, por Czar Gutiérrez

Estados Unidos

Elecciones en Nueva York 2025: Zohran Mamdani gana la alcaldía y triunfo le da un fuerte golpe a la era Trump

El 11S el atentado terrorista con más víctimas de la historia: alrededor de 3.000 afectados y cuestionó la seguridad global

Estos son los 5 mejores destinos del mundo para hacer trekking: están en Estados Unidos, España y Perú

Política

Gálaga no le paga a transportistas que subcontrató ante la falta de camiones

Denuncian a Piero Corvetto y a la JNJ por presunta omisión de actos funcionales, abandono de cargo y abuso de autoridad

ONPE desmiente a López Aliaga: Mesas de la serie 900 001 son para centros poblados y existen desde 2005

Deportes

PSG - Bayern Múnich: fecha, hora y canal de TV para ver el partidazo por semifinales de la Champions League

Tabla de posiciones Liga 1 2026: clasificación y resultados de la fecha 12 del Torneo Apertura

Sporting Cristal suma otra derrota en el Torneo Apertura: rimenses cayeron 1-0 de visita ante Comerciantes Unidos