
Las cifras de una segunda vuelta empiezan desvalidas y flotan en un mar de versiones. Mucho tiene que ver con el tiempo que toman las actas para llegar a su destino. Otro tanto se debe a los mínimos márgenes que separan a los candidatos. Luego está el grado de confianza del público en quienes llevan las cuentas.
Hay hipótesis. Una es que el conteo a boca de urna no falla en predecir la tendencia final de la votación. Otra propone que lo más seguro es mantenerse pegado al avance de los resultados parciales de la ONPE. En ninguno de los dos casos es sensato ir a una celebración temprana. Hay sorpresas por el camino, no todas buenas.
Es sabido que la cuestión con el conteo de la ONPE es que las actas electorales de lugares apartados demoran en llegar. Un resultado a partir de la mitad de las actas, como el que vemos al escribir esto, no cuenta toda la historia. El famoso sur andino y los consulados lejanos todavía tienen mucho que decir.
Por eso, entre otras cosas, los dos candidatos se han puesto cautos. Como es de suponer, no tienen reales luces sobre el resultado final. Además, temen la reacción del rival, una vez convencido de su derrota. Mejor, entonces, dejar todo flotando en el aire.
Hay cosas que pasan en un conteo. Acaban de aparecer unas cuantas actas rayadas, y podemos esperar incidentes similares de aquí al final del proceso. Detrás de todo esto está la sombra de los gritos de fraude, que ya han salpimentado tantas elecciones generales. Hay fraudistas que ya han comenzado con la gritería.
La situación, entonces, garantiza que cualquier triunfo va a producirse en un clima de fuerte tensión, con las consecuencias que hemos visto en el pasado. Esa tensión se prolongará hacia la actuación del Congreso y el ambiente de las calles del país. Nuestras segundas vueltas son políticamente costosas.
Estamos entrando a las ceremonias de la espera electoral. La principal de ellas es cantar victoria antes de tiempo, con el peligro de quemarse. Luego vienen las críticas al JNE y los ataques a la ONPE. Para quien pierda, la historia sobre cómo se llegó a la derrota va a durar mucho tiempo.

A lo largo de un siglo, surgen preocupaciones sobre el uso militar y la posible conciencia de las máquinas, evocando una crisis de confianza en la tecnología.

Este caso podría explicar los múltiples atentados contra músicos, tras un preocupante patrón de violencia y el peligro de la corrupción en el ámbito del transporte y la seguridad.

Keiko Fujimori enfrenta críticas por su ineficacia como gobernante, revelando su dificultad para manejar el Congreso. Enviar facultades delegadas sin acuerdo previo es considerado un error.

Reconocida por publicar la primera edición de "Ulysses" de James Joyce en 1922, la librería es un símbolo de resistencia literaria. Beach fue encarcelada por negarse a vender un libro a un oficial nazi en 1941.

Donald Trump busca difundir su marca en espacios oficiales y geográficos, con propuestas que han encontrado resistencia, incluso entre Estados fronterizos con Canadá.