
“Significa muchísimo, para mí es una gran sorpresa. A mi edad, 78 años, una larga vida, y llegar a este momento en que se han leído muchos de mis títulos me da mucha alegría”, dijo la escritora Carmen Ollé el último jueves 9 de abril al recibir el Premio Iberoamericano de Letras José Donoso, el cual es otorgado por la Universidad de Talca de Chile.
Esta noticia la anunciamos en su momento. Señalamos en esa ocasión que se trataba de un justo reconocimiento a la trayectoria de Carmen Ollé. Como autora, Ollé ha destacado tanto en poesía como en narrativa. Títulos suyos, como el poemario Noches de adrenalina (1981) o sus memorias Destino: vagabunda (2023), son auténticas obras maestras.
El poemario en mención no ha conocido otro destino que no sea el de la consolidación desde que salió publicado. En él no solo vemos una voz femenina que se rebela contra el mundo, sino igualmente una actitud elástica con la escritura. Para ser un primer libro, este demostró mucha solidez. ¿Por qué Carmen Ollé es grande desde sus inicios? Hay más de una respuesta literaria para tener una noción de aquello. Pero ahora que celebramos este reconocimiento, sería bueno poner atención a la edad que lo publicó. A los 34 años.
Tengamos en cuenta que Ollé no se hizo conocida a partir de los 80; ya se hablaba muy bien de su escritura (más su leyenda de lectora voraz) desde antes de los años 70. Desde muy joven, Carmen Ollé tuvo la oportunidad de publicar y no lo hizo para no apurar lo que quería decir. Fragmentos como el siguiente dicen mucho en su claridad (la escritura de Ollé es así, y no es fácil forjarla):
“He vuelto a despertar en Lima, a ser una mujer que va/ Midiendo su talle en las vitrinas como muchas preocupada/ Por el vaivén de su culo transparente/ Lima es una ciudad como yo una utopía de mujer/ Son millas las que me separan de Lima reducidas a solo 24 horas/ de avión como una vida se reduce a una sola/crema o a una sola visión del paraíso”.
Este premio internacional, hay que decirlo, borra la mezquindad oficial que se tuvo con Destino: vagabunda, libro que, teniendo todo para ganar el Premio Nacional de Literatura de Ensayo, no lo hizo por la mirada estrecha del jurado. En realidad, un premio del prestigio otorgado por la Universidad de Talca borra todas las mezquindades. La mejor manera de saludar este justo logro de Ollé es, sencillamente, (re)leyendo sus libros. Carmen Ollé es gigante y feroz.
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● Unánime. Todos los miembros del jurado del premio no dudaron en reconocer la obra de la escritora peruana.
● Monto. Además de la medalla, Carmen Ollé recibió US$50.000 otorgado por el Banco Santander.



