
Durante siglos, la frase “todos los caminos llevan a Roma” resumió la enorme capacidad de conexión del Imperio romano. Sin embargo, un nuevo análisis de casi 300.000 kilómetros de vías muestra que la capital imperial no ocupaba la posición central que suele atribuirse a la red terrestre romana. El estudio, publicado en Nature Communications, reconstruyó la estructura de este sistema para determinar qué ciudades tenían mayor importancia dentro de las comunicaciones por tierra.
La investigación utilizó datos del mapa interactivo de Itiner-e, The Digital Atlas of Ancient Roads. El equipo aplicó un método llamado centralidad de redes, que permite medir qué tan importante resulta un punto para la conexión general de un sistema. El resultado mostró una infraestructura mucho más compleja, condicionada por la geografía y con capitales provinciales que tuvieron un papel clave.
Las antiguas calles de Ostia, el puerto marítimo de Roma en la desembocadura del río Tíber, aún son visibles hoy en día. Foto: Tom Brughmans
Los romanos construyeron una red de caminos que se extendió desde los desiertos de Marruecos y Arabia hasta Escocia y las costas del Atlántico. Las rutas terrestres también se conectaron con ríos navegables y vías marítimas, lo que creó una extensa plataforma para el traslado de personas, animales, mercancías e ideas. Las legiones utilizaban estas vías para responder ante amenazas, reforzar posiciones y avanzar hacia nuevos territorios, aunque gran parte del tránsito cotidiano correspondía a desplazamientos entre campos, granjas y mercados locales.
El Arco de Druso en Roma se encuentra cerca del inicio de la Vía Apia, una antigua y famosa calzada romana que todavía se utiliza en la actualidad. Foto: Tom Brughmans
El análisis reveló que Roma no era el principal punto de conexión del sistema terrestre imperial. "¿Todos los caminos llevan a Roma? No realmente", señaló el arqueólogo clásico Tom Brughmans, de la Universidad de Aarhus.
La capital sí ocupaba una posición central dentro de las rutas de la costa del Tirreno, pero al considerar toda la península italiana, la vía con mayor centralidad se encontraba en la costa adriática y evitaba Roma. Las capitales provinciales, como Ankara, Londres y Corinto, tenían una ubicación especialmente favorable para las comunicaciones dentro de sus territorios.
El traslado de la capital imperial a Constantinopla, a comienzos del siglo IV bajo el emperador Constantino, modificó todavía más el panorama. La ciudad, situada junto al Bósforo, entre Europa y Asia, presentó una posición excepcional para los desplazamientos terrestres a escala imperial.
La presencia de rutas a ambos lados del estrecho, junto con los transbordadores que permitían cruzarlo en la Antigüedad, favoreció la conexión entre los territorios europeos y asiáticos. El estudio también descartó la idea de que las calzadas romanas fueran siempre rectas. Los ingenieros buscaban trayectos directos cuando el terreno lo permitía, pero montañas, valles, ríos y asentamientos condicionaban su recorrido. Para superar obstáculos, recurrieron a terrazas, cortes en roca, muros de contención y puentes.
"Roma está ubicada estratégicamente para la navegación en el Mediterráneo, pero no ocupa un lugar central en la red de calzadas romanas. Descubrimos que las capitales de provincia estaban excepcionalmente bien situadas en las carreteras de su provincia, lo que facilitaba una administración provincial eficaz y la recaudación de impuestos", explicó Brughmans.
La huella de esta infraestructura sobrevivió durante siglos. Muchas rutas conservaron su importancia incluso después de la caída del Imperio romano de Occidente, en 476 d. C., y continuaron como vías principales de comunicación hasta la llegada del ferrocarril en el siglo XIX y las carreteras modernas en el siglo XX.
El estudio detectó una correlación moderada entre las vías romanas y las infraestructuras actuales, aunque con diferencias importantes según cada región. La geografía, el crecimiento o desaparición de ciudades, los ríos, los pasos montañosos y los cambios políticos y económicos alteraron esa relación. Un ejemplo es la Via Augusta, desde Cádiz hasta los Pirineos, cuyo trazado coincide en un tramo con la actual carretera N-340.





Paradox Park: Parque inmersivo donde Roma, Egipto y Grecia cobran vida con juegos, shows, etc
PRECIO
S/ 89.00
Flying Squirrel: Full Day, 60 o 120 minutos según elijas en Jockey Plaza, San Miguel e Independencia.
PRECIO
S/ 21.90
Fun Jungle: Full Day o 60 minutos según elijas en los Inflables en El Defby y Parque de la Amistad
PRECIO
S/ 28.90
Rally Kart: 5, 8 o 15 vueltas según elijas. Válido en sus 6 locales
PRECIO
S/ 19.50