Denuncian nuevo ataque perpetrado por fujimoristas contra “El ojo que llora"

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Manifestantes ingresaron al memorial sin permiso municipal y removieron las "puntas" que rodean la escultura.

Manifestantes ingresaron al memorial sin permiso municipal y removieron las "puntas" que rodean la escultura.

Silvia Mori.

La ira vuelve a desatarse contra el monumento edificado para la reflexión. El viernes último un grupo de aproximadamente 500 fujimoristas, liderados por el congresista Carlos Raffo y Kenyi Fujimori, ingresaron al memorial "El ojo que llora" con el pretexto de marchar por la liberación del extraditado, Alberto Fujimori, y exigir el retiro de los nombres de sus familiares de las piedras que integran el monumento. Pero no contentos con ello, ocasionaron daños en el mismo.

Según informó a La República el coronel Fernando Camacho Pettit, responsable de la gerencia de Seguridad Ciudadana del municipio de Jesús María, al promediar las ocho de la noche, con carteles en mano y gritando a viva voz, los simpatizantes del ex prófugo se movilizaron alrededor de la obra ante la presencia de los miembros del serenazgo del distrito.

Preguntas sin respuesta

Aunque el responsable de Seguridad Ciudadana indicó que ninguno de los manifestantes caminó entre las piedras que integran el memorial, el presidente de la Asociación Pro Derechos Humanos (Aprodeh), Francisco Soberón, denunció que sí dañaron 49 de las 60 "puntas" que rodean el monumento.

"Según logramos constatar el día sábado por la mañana, 49 puntas han sido removidas y esto no estaba así luego del primer incidente. Además, nos resulta bastante extraño que se haya autorizado el ingreso de estas personas al memorial, sobre todo cuando existe la sospecha de que el primer ataque haya sido perpetrado por simpatizantes de Fujimori. Este hecho se va a tener que aclarar y van a tener que informar quién autorizó su ingreso", indicó Soberón.

Y es que, luego del primer atentado contra el memorial "El ojo que llora", la seguridad en el Campo de Marte, lugar donde se encuentra la obra, fue redoblada.

Es más, La República pudo constatar ayer que, hasta nuevo aviso, nadie puede ingresar al monumento sin tener previo permiso de la municipalidad y portando su documento de identidad.

Sin embargo, según confirmó el coronel Camacho, a este diario, aunque los fujimoristas no contaban con una autorización no se les impidió el ingreso.

"Ellos ingresaron en conjunto. Aquí solo estaba un sereno, quien al ver la gran cantidad de personas se asustó y no opuso resistencia. Inmediatamente nos comunicó del hecho y nos dirigimos al lugar para constatar que no ocurra algún incidente", manifestó el jefe de Serenazgo.

Como se recuerda, el domingo 23 de setiembre, cerca de veinte personas, presuntamente seguidores de Fujimori, ingresaron por la fuerza al memorial amordazando y amenazando con armas de fuego al único vigilante del lugar, el policía municipal Pablo Quintana.

Provistos de combas, cinceles y pintura anaranjada destruyeron parte de la escultura central y removieron de su sitio las piedras que rodean las instalaciones del monumento ubicado en el distrito de Jesús María. Las investigaciones para identificar a los responsables aún continúan su curso.


Espacio para la reflexión

Desde que fue inaugurado el 28 de agosto de 2005, el memorial "El ojo que llora", diseñado por la escultora Lika Mutal, fue fuertemente criticado por los sectores conservadores, quienes lo calificaban como un "monumento dedicado a los terroristas".

Sin embargo, gracias al esfuerzo conjunto de un grupo de intelectuales, artistas, organizaciones sindicales y defensoras de los derechos humanos, así como de la sociedad civil en general, dicha imagen ha logrado ir mejorándose.

Como se sabe, el monumento fue creado con la intención de convertirse en un espacio de reflexión para que la población tome conciencia de lo que aconteció en el Perú en tiempos de SL y el MRTA. Toda la obra cuenta con 32 mil piedras, de las cuales 26 mil contienen escritos los nombres de cada una de las víctimas de la violencia política que logró recopilar en su informe final la CVR.