
Al haber cerrado el estrecho de Ormuz y anunciado que mantendrá esa situación todo el tiempo que pueda, Teherán le ha pisado la manguera a los consumidores de crudo y ha tomado del pescuezo a la economía mundial. Que el petróleo haya subido a US$120, luego bajado a US$90 y regresado a US$100 el último martes en la mañana está zamaqueando a una parte importante de las economías.
Donald Trump dijo que derrocaría al régimen teocrático iraní en tiempo récord. No le está siendo fácil, y ahora Washington aparece derrotado en las estaciones de combustible de todas partes, sobre todo las de los EE. UU. Trump no puede seguir como un nómada militarista, declarando aranceles y guerras inconvincentes de país en país y arruinándolos a todos.
Para el Perú la guerra de Irán es una desgracia comercial. El petróleo, que casi no producimos y que más bien importamos, al encarecerse ha arrastrado hacia arriba casi todos los precios de artículos de primera necesidad. De paso, la guerra viene causando un alza del dólar. Razones de más para adoptar una postura pacifista.
Alguien dirá que es la guerra la que ha aumentado los precios de los minerales, cobre sobre todo, que tanto nos benefician. Pero esa guerra fue la invasión de Ucrania hace 4 años, que afectó a la Unión Europea mucho más que a los países de la periferia tercermundista. Aquella fue una historia de gasoductos; esta es una de grandes cargueros paralizados.
Una pregunta central en torno al tema es militar: ¿pueden las armas de EE. UU. desbloquear por la fuerza el estrecho de Ormuz? Por lo menos hasta el momento no lo están logrando; mientras tanto, el régimen de Teherán se va fortaleciendo en el área. Trump dice que ya ha liquidado la fuerza naval iraní, pero, de ser cierto, en la era del dron eso no ha servido para desbloquear nada.
La carátula de The Economist esta semana habla de “Un ataque a la economía mundial”. ¿A quiénes se refiere? ¿A los bloqueadores del estrecho? ¿O a quienes pusieron en marcha una guerra sin saber por qué, hacia dónde y cómo? La alusión tiene que restringirse a Irán y a los EE. UU., puesto que en Tel Aviv sí saben muy bien por qué han alentado esta guerra.

A lo largo de un siglo, surgen preocupaciones sobre el uso militar y la posible conciencia de las máquinas, evocando una crisis de confianza en la tecnología.

Este caso podría explicar los múltiples atentados contra músicos, tras un preocupante patrón de violencia y el peligro de la corrupción en el ámbito del transporte y la seguridad.

Keiko Fujimori enfrenta críticas por su ineficacia como gobernante, revelando su dificultad para manejar el Congreso. Enviar facultades delegadas sin acuerdo previo es considerado un error.

Reconocida por publicar la primera edición de "Ulysses" de James Joyce en 1922, la librería es un símbolo de resistencia literaria. Beach fue encarcelada por negarse a vender un libro a un oficial nazi en 1941.

Donald Trump busca difundir su marca en espacios oficiales y geográficos, con propuestas que han encontrado resistencia, incluso entre Estados fronterizos con Canadá.