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Caserito, ¿qué va a llevar?, por Mirko Lauer

Washington intensifica la relación militar con Perú mediante la compra de F-16 y la construcción de bases aéreas, en respuesta a la presencia china en el puerto de Chancay.

Desde que Washington los militares empezaron a carraspear por nuestro puerto en Chancay, los sucesivos mini-gobiernos peruanos se han esmerado en sobarle el lomo a la potencia del norte. Primero vino el anuncio de US$1.500 millones de compras a los EEUU para remozar la base naval del Callao, un proyecto paralelo a Chancay, y a poca distancia.

    Luego vino el acuerdo para una base aeroespacial EEUU-Perú, en algún punto del norte peruano, anunciada hace poco, sin expresión de precio. Mientras tanto, la FAP se decidía (algún día se revelará con qué argumentos) por la compra de cazabombarderos estadounidenses. Nuestras reservas han salido de compras, y todavía no regresan.

    El contexto de todo este gasto es la presencia de China en el puerto de Chancay, al que algunos llaman de uso dual, en el sentido de que puede pasar de comercial a militar en un minuto. Los halcones del Congreso de EEUU quieren que el gobierno peruano retire a Beijing de la operación portuaria. Si no lo hacemos, tendremos que seguir comprándole al Pentágono.

    Lo de Chancay es un esquema mundial. También en Grecia las dos superpotencias hoy pulsean por el control de los puertos. China ya controla 67% del emblemático primer puerto El Pireo, y los EEUU buscan desarrollar la bahía de Elefsina como alternativa. Se ha llamado a esto la primera línea del conflicto binacional, pero vemos que hay más.

    El tema de los cazabombarderos F-16, venerable avión de los años 70 (Chile es el principal candidato para estrenar el moderno F-35 en América Latina), le podría costar la cabeza a José María Balcázar, luego de haber perdido a dos ministros. ¿El pecado presidencial? Haberse resistido, sin éxito, a la compra de los aviones de la Lockheed.

    Nuestros presidentes han caído por las más variadas causas, pero ninguno por presión de un embajador de Donald Trump. El nuevo diplomático se ha revelado como un intenso promotor comercial, lo cual ha incluido cantar las loas del producto que la FAP se ha precipitado a adquirir, y hacer notar la conveniencia geopolítica de la compra.

    Se dice que Balcázar se resistió debido a su talante por-chino. Pero que se sepa Beijing, a diferencia de Estocolmo o París, no está vendiendo aviones aquí. ¿La renuencia a firmar podría deberse a la influencia de Vladimir Cerrón sobre su persona? Por ese camino se puede hacer capturar en minutos.

Mirko Lauer

Observador

Un poemario cada tantos años. Falso politólogo. Periodismo todos los días. Natación, casi a diario. Doctor por la UNMSM. Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, Francia. Beca Guggenheim. Muy poco X. Cero Facebook. Cero Instagram, cero TikTok. Poemario más reciente: Chifa de Lambayeque (Lima, Personaje Secundario, 2024). Próximo poemario será la quinta edición de Sobrevivir. Acaba de reeditar el poemario Los asesinos de la Última Hora (Lima, Cepo para Nutria, 2025).