Abogada. Excomisionada de la CIDH

Interminables elecciones peruanas, por Julissa Mantilla

Las elecciones peruanas de 2026 se destacan por la inscripción de 36 agrupaciones, aunque permanecen algunas de las mismas de siempre. Los estrambóticos candidatos del show business no lograron avanzar.

[Escrito para La Tercera, Santiago de Chile] En las elecciones peruanas del 2026 se han juntado lo nunca visto, lo ya visto, y lo parecido. Fue de gran impacto que treinta y seis agrupaciones lograran inscribirse, y esa abundancia terminó en la misma media docena de siempre. Pero hubo lugar para que le fuera bien a un par de estrambóticos candidatos del show business, que renunciaron antes de tiempo.

    La gran novedad es que ahora se discute una repetición en Lima Metropolitana. Una vez más, ahora en su cuarta candidatura presidencial, Keiko Fujimori tendrá que enfrentarse en segunda vuelta a un candidato de izquierda ultra, en este caso Roberto Sánchez, un seguidor de Pedro Castillo, con sombrero folklórico y todo, que ofrece, si gana, una de esas asambleas constituyentes ad hoc.

    Hubo novedades menos dramáticas. Se votó por un Senado que un referendo ya había rechazado hace cinco años, y que el actual Congreso instaló para poder reelegirse. Los magnates de la política informal César Acuña y José Luna perdieron su inscripción partidaria, a pesar de sus millonarias campañas.

    En lo que estas elecciones se parecen a algunas recientes en el Perú es en el clima de desconfianza frente a las autoridades electorales (el JNE y la ONPE, cuyo jefe acaba de renunciar). La palabra fraude empezó a circular y a ser desmentida desde temprano, junto con pedidos de que estas elecciones sean anuladas. Es casi seguro que los pedidos no se van a concretar, pero el clima de mala leche va a demorar en irse, si acaso lo hace.

    El más vocinglero denostador del mecanismo electoral 2026 viene siendo el deslenguado empresario ultraderechista y católico ultramontano Rafael López Aliaga, que se siente estafado por la ONPE, y quien muy probablemente no logrará convertir su alcaldía de Lima en un ingreso a la segunda vuelta. Que Sánchez lo saque de carrera le significará una particular mortificación.

    Una novedad positiva es la aparición de un centro político  de apariencia viable, con la figura de Jorge Nieto, cuyo Partido del Buen Gobierno ha logrado un lugar en el Congreso. Pero aun así, estas elecciones no han logrado calmar la polarización que le ha dejado al país una seguidilla de presidencias fallidas.

    Casi dos semanas después de las elecciones, todavía no hay resultados firmes.