Los últimos sondeos registran variaciones en las preferencias ciudadanas y una reducción gradual del electorado indeciso. El proceso marca el inicio de una dinámica conocida en el Perú contemporáneo: decidir en las últimas semanas, un fenómeno conocido en ciencia política como volatilidad electoral.
La experiencia reciente lo demuestra. En los comicios generales del 2021, el electorado definió sus preferencias durante las semanas finales de campaña. Candidaturas que parecían consolidadas perdieron impulso, mientras otras avanzaron con rapidez inesperada. Ese comportamiento responde a rasgos estructurales del sistema político peruano: partidos débiles, escasa identificación partidaria y una extendida desconfianza hacia la clase política.
Hoy, el escenario vuelve a mostrar señales similares. La ciudadanía observa con mayor atención a los candidatos, evalúa trayectorias y contrasta propuestas. En esta etapa de la campaña, los electores comienzan a definir sus opciones con mayor claridad. Ese proceso ocurre, además, en un contexto de hiperfragmentación política, donde numerosas candidaturas compiten por porciones reducidas del electorado.
La elección, además, trasciende la carrera presidencial. El país elegirá también a los integrantes de un Parlamento bicameral, espacio donde se jugará buena parte de la gobernabilidad del próximo quinquenio. La composición del Senado y de la Cámara de Diputados definirá la relación democrática entre el Ejecutivo y el Legislativo.
Si las listas parlamentarias reproducen los mismos cuadros políticos que protagonizaron la actitud de copamiento institucional y destrucción del Estado de derecho del último decenio, el país enfrentará nuevamente un ciclo de tensiones entre poderes del Estado.
El voto adquiere, en ese contexto, un componente estratégico. La elección presidencial requiere también una mirada sobre la correlación de fuerzas en el Congreso. Un gobierno acompañado por mayorías suficientes cuenta con herramientas para impulsar reformas y sostener estabilidad institucional.
El Perú atraviesa hoy un periodo de fuerte inestabilidad política. Y como ya lo advirtió el presidente del BCRP, Julio Velarde, la continuidad de ese escenario trasladaría la incertidumbre al terreno económico, lo que afectaría la inversión, el empleo y la confianza financiera.
Serán semanas decisivas en las que el boca a boca también será la mejor carta de presentación para quienes busquen obtener un cargo de representación pública.