Un poemario cada tantos años. Falso politólogo. Periodismo todos los días. Natación, casi a diario. Doctor por la UNMSM. Caballero...

Muchas gracias, ¿cómo sé que es falso?, por Mirko Lauer

Si bien a los propietarios no les van a dar muchas ganas de someter sus obras a la IA (que en estos temas puede ser falible, no lo olvidemos), a la hora de desprenderse de ellas va a ser indispensable alguna garantía, y la tecnológica va a ser la menos costosa

Si tenía pensado regalar una obra de un artista esta Navidad, piénselo dos veces. La creación visual en el Perú, de cualquier periodo histórico, tiene un problema de falsificación desde hace ya buen tiempo. Siempre comprar un cuadro colonial, una pintura de Sérvulo Gutiérrez o una pieza prehispánica, entre muchos otros, entraña un riesgo comercial.

Lo que hasta aquí ha reducido este riesgo es que el peso de los expertos autentificadores es algo relativo: se les hace caso, pero se les consulta poco, sobre todo si el precio es una ganga. De modo que todo termina siendo auténtico, con las comillas del caso. Pero esto podría empezar a cambiar gracias a la inteligencia artificial, que podría estar haciendo desaparecer también el puesto de autentificador artístico.

El tema de las contrataciones ha desatado una polémica entre los expertos y quienes recurren a la IA, sobre todo para consultas decisivas de museos, galerías de arte o grandes coleccionistas. Hay en juego decenas de millones de dólares y el prestigio académico de importantes instituciones. No parece una discusión que llegue a tener un ganador, pues en arte el criterio prima.

Volviendo al Perú, si bien aquí los expertos no son muy consultados por los dueños de las obras de arte, la IA puede cambiar lo esencial de la situación. Si se consulta con calidad a la computadora, en un programa de IA abierta que se vuelve más asequible de lo que ya es, muchos propietarios y muchos potenciales compradores se van a llevar sorpresas.

Por largo tiempo, numerosas importantes e importantísimas obras de arte visual peruano han existido muy tranquilas sobre muros de casas, templos o museos, sin necesidad de autentificación. Someter esas superficies a un experto cuesta, y puede dar sinsabores, al extremo de declarar a una colección privada de objetos prehispánicos falsa en todas sus piezas.

Si bien a los propietarios no les van a dar muchas ganas de someter sus obras a la IA (que en estos temas puede ser falible, no lo olvidemos), a la hora de desprenderse de ellas va a ser indispensable alguna garantía, y la tecnológica va a ser la menos costosa. Imposible no pensar en las próximas subastas del MALI, seguramente autenticadas.

Servicios como Art Recognition y Hephaestus Analytical usan la IA para dar informes objetivos basados en una foto de la obra. Algunos sistemas han sido diseñados para ayudar a expertos humanos, no reemplazarlos. [Último párrafo obtenido mediante IA, por supuesto]

Mirko Lauer

Observador

Un poemario cada tantos años. Falso politólogo. Periodismo todos los días. Natación, casi a diario. Doctor por la UNMSM. Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, Francia. Beca Guggenheim. Muy poco X. Cero Facebook. Cero Instagram, cero TikTok. Poemario más reciente: Chifa de Lambayeque (Lima, Personaje Secundario, 2024). Próximo poemario será la quinta edición de Sobrevivir. Acaba de reeditar el poemario Los asesinos de la Última Hora (Lima, Cepo para Nutria, 2025).