Opinión

Toledo ¿viene o no viene?

"Aun si uno piensa que Toledo terminará aterrizando en Lima, lo mejor es esperar sentado".

Conocemos la danza del prófugo que se salva de la extradición en el último momento, una y otra vez. El exjuez supremo César Hinostroza está en eso desde el 2018, y podría terminar su vida fuera del Perú. El general Víctor Malca hizo de Brasil su destino final, y entregó el alma rodeado de US$16 millones y siete órdenes internacionales de captura.

Lo anterior viene a cuento porque Alejandro Toledo da la impresión de estar entrando al club de los extraditables vitalicios, con posibilidades de no volver a pisar territorio peruano. Extraerlo de los EE. UU. está demostrando ser mucho más difícil y lento que la extradición de Alberto Fujimori desde Chile en el 2007.

En estos días, Toledo da la impresión de estar jugándose su última carta. Pero esa misma sensación ha dado Hinostroza a lo largo de los últimos cinco años. Toledo tiene amigos influyentes en los EE. UU., y hace poco prestigiosos académicos sostuvieron que él no debe ser extraditado pues ha rendido grandes servicios al Perú.

Cuando el juez del caso lo invitó a entrar a una cárcel de California el viernes pasado para ser llevado al Perú, parecía que la historia había concluido. Pero ahora que otro juez le ha dado 14 días de gracia para seguir litigando, el regreso de Toledo al Perú ya no parece tan seguro, o por lo menos no tan inmediato.

Mientras tanto se van tejiendo los discursos políticos de esta extradición. En uno de ellos Washington ha reactivado el proceso para ayudar a Dina Boluarte, con la idea de que Toledo en Lima sería un poroto para ella. En otro hay fuerzas malignas que impiden la vuelta de Toledo para que este no pase a ser colaborador eficaz.

¿Tendría mucho que acusar? Su principal compinche ya ha fallecido, y se le adelantó en lo de la colaboración eficaz. Con lo cual la figura más prominente para acusar en el caso sería su propia suegra. De otra parte, un expresidente preso proclamando su inocencia y denunciando persecución no es algo políticamente novedoso ni atractivo.

Aun si uno piensa que Toledo terminará aterrizando en Lima, lo mejor es esperar sentado. Los recursos de la justicia estadounidense para un acusado son abundantes, y los recursos de la pareja Toledo-Karp para contratar buenos abogados también.

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