El insólito método que se aplicó en las islas Galápagos para eliminar más de 140.000 cabras invasoras y recuperar su ecosistema
Una técnica de conservación poco común convirtió a algunas cabras en aliadas para localizar a los últimos ejemplares y detener una invasión que alteró durante décadas la biodiversidad del archipiélago.
- Un terreno árido de Costa Rica fue cubierto con 12.000 toneladas de cáscaras de naranja: 16 años después sorprendió a científicos
- El origen de los primeros peruanos en la mira del mundo: reabren la cueva de los habitantes más antiguos de los Andes para buscar nuevas pistas

Durante décadas, las cabras alteraron el equilibrio natural de las islas Galápagos al consumir plantas endémicas, dañar árboles y competir con las tortugas gigantes por alimento. Estos animales fueron introducidos por navegantes como una fuente de carne, pero con el tiempo se convirtieron en una amenaza para la biodiversidad.
Ante el avance de esta especie invasora, los conservacionistas iniciaron una estrategia sin precedentes para localizar y retirar a los ejemplares que quedaban. El Proyecto Isabela combinó tecnología, trabajo de campo y una técnica poco común: utilizar cabras equipadas con radiotransmisores para encontrar a otros individuos.
TE RECOMENDAMOS
¿QUÉ SON LOS REGISTROS AKÁSHICOS? LO QUE REVELA ESTA MIRADA ESPIRITUAL | ASTROMOOD CON JHAN SANDOVAL

Las cabras introducidas por humanos arrasaron con plantas endémicas.
¿Cómo logró Galápagos eliminar más de 140.000 cabras invasoras?
El programa de erradicación fue desarrollado entre 1997 y 2006 por el Parque Nacional Galápagos y la Fundación Charles Darwin. La operación permitió retirar más de 140.000 cabras de unas 500.000 hectáreas en zonas afectadas como Santiago, Pinta y el norte de Isabela.
Los equipos utilizaron inicialmente helicópteros, cazadores a pie y perros entrenados para reducir las poblaciones más numerosas. Sin embargo, los últimos ejemplares representaban el mayor desafío porque podían esconderse entre barrancos, campos de lava y áreas con vegetación densa.

Su erradicación se volvió vital para la biodiversidad de la región.
PUEDES VER: Un sismo de magnitud 4,7 sacude Nápoles y deja 21 heridos: el más fuerte de los últimos 40 años

Las 'cabras Judas': la estrategia que permitió encontrar a los últimos ejemplares
Para localizar a los animales restantes, los especialistas capturaron algunas cabras, las esterilizaron y les colocaron radiotransmisores antes de devolverlas al entorno. Debido a su comportamiento social, estas rastreadoras se acercaban a otros grupos, permitiendo que los cazadores siguieran sus señales.
En el norte de Isabela llegaron a utilizarse alrededor de 770 cabras Judas. Además, algunas hembras fueron modificadas hormonalmente para atraer machos durante más tiempo; estos ejemplares fueron llamados 'Mata Hari' y ayudaron a completar la eliminación de los últimos sobrevivientes.
La recuperación de la vegetación y las especies nativas tras la erradicación
La desaparición de las cabras no devolvió de inmediato el paisaje original, pero permitió que los ecosistemas comenzaran un proceso de recuperación. En Santiago y el norte de Isabela volvieron a crecer arbustos, árboles y plantas endémicas que habían quedado limitadas por el consumo constante de estos animales.
El cambio también benefició a otras especies. Estudios científicos registraron un aumento en poblaciones del rascón de Galápagos, mientras que investigaciones genéticas indicaron que la eliminación de las cabras ayudó a conservar la diversidad de varias especies que dependían de estos hábitats.
Un proyecto de conservación que marcó un precedente mundial
El Proyecto Isabela tuvo un costo aproximado de US$10,5 millones y se convirtió en la mayor erradicación de cabras en islas realizada hasta ese momento. Su impacto demostró que los ecosistemas afectados por especies invasoras pueden recuperar parte de su equilibrio con acciones de conservación prolongadas.
Aunque las islas no regresaron exactamente al estado previo a la llegada de los humanos, la reducción de esta amenaza permitió fortalecer procesos naturales. Las tortugas gigantes continúan siendo fundamentales en esta restauración al dispersar semillas y modificar el entorno donde habitan.























