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El Informante: Vladi y Vero, por Ricardo Uceda

Ricardo Uceda

Ella y él. Durante un acto público en 2020, cuando se alistaba una alianza entre moderados y radicales de izquierda, Mendoza lo vetó. Foto: difusión
Ella y él. Durante un acto público en 2020, cuando se alistaba una alianza entre moderados y radicales de izquierda, Mendoza lo vetó. Foto: difusión

Acuerdos en la Casa del Maestro. Objetivos: Asamblea Constituyente, revisión de contratos-ley estatales, control de los recursos naturales. ¿Llegará Verónika Mendoza al premierato? Conversando con Cerrón.

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El profesor Pedro Castillo ha llegado a un entendimiento con el médico Vladimir Cerrón, secretario general de Perú Libre, y con la bancada de congresistas electos del partido, respecto de la conducción política del movimiento en la nueva coyuntura. Ante todo, habrá una instancia de tres poderes para tomar las principales decisiones. Por un lado, el gobierno, personificado en Castillo. Por otro, el partido, cuyo máximo representante es Cerrón. La tercera parte, no menos importante, es la bancada de congresistas electos. Este acuerdo significa que el presidente de la República no actuaría por la libre sino en concierto con el partido que lo hizo candidato.

Por estos días arrecian las voces que aconsejan a Castillo –o más bien le exigen– apartarse de Cerrón. Una de las razones es que el secretario general representaría la versión inflexible del programa filochavista de gobierno de Perú Libre, en tanto que Castillo la moderada. La otra, sus acusaciones por corrupción.

Vladimir Cerrón fue sentenciado a cuatro años de prisión suspendida por delitos de corrupción. Foto: La República

El tripartitismo

En cuanto a lo primero, el discurso del profesor es eventualmente amplio y convocante, aunque impreciso. No existe evidencia de sus discrepancias con tal o cual punto del ideario. Por el contrario, su acuerdo reciente con Cerrón y sus correligionarios congresistas indica que se avino a consultar con ellos la hoja de ruta de su gobierno.

El acuerdo sobre una conducción tripartita se desarrolló el martes 15 en la Casa del Maestro. Estaban los congresistas, más dirigentes del partido y el candidato presidencial, que aún no es proclamado por el JNE. No había invitados. Una cuestión central era las prioridades del nuevo gobierno. ¿Qué puntos del plan que provocó polémica durante la campaña serían desarrollados indefectiblemente? Concordaron en que lo irrenunciable sería la convocatoria a una Asamblea Constituyente, la revisión de los grandes contratos del Estado y el control de los recursos naturales. El cómo no se discutió. Cada uno de estos temas tiene profundas implicancias económicas y constitucionales.

Bancada exigente

Está claro que una vez en el gobierno el mandatario tiene poderes propios independientes de los del Congreso, y responsabilidades que comparte, a lo sumo, con su gabinete. Pero si desea caminar con su bancada debe tener con ella puntos mínimos de consenso. Entre sus miembros hay afiliados y no afiliados, personalidades disímiles que difícilmente actuarán en sintonía. Aparte de Castillo, que tiene influencia en una parte de ellos, y de Cerrón, con liderazgo en otra, hay pocas personas que los aglutinan.

Esta cualidad será importante en el momento en que Castillo escoja al primer ministro. Y será una prueba de fuego para el acuerdo adoptado en la Casa del Maestro, pues pudiera ser que Castillo elija alguien que no goce de las simpatías de la bancada y de las bases más radicales. No hay que olvidar que por primera vez los antauristas y el Movadef expresaron preferencias electorales y ahora consideran que ellos también han ganado la elección. El profesor, que los conoce bien, no querría disgustarlos sin motivo poderoso.

Verónika Mendoza sería una de las voceadas para primera ministra. Foto: La República

El desencuentro

Así, no sería bien recibido un izquierdista representante de quienes han perdido la elección, o asociado al “neoliberalismo” de gobiernos anteriores. Por ejemplo, Salomón Lerner, ex primer ministro de Ollanta Humala, pese a que sería el mejor. Además, Lerner expresó prevenciones contra Cerrón, lo mismo que Verónika Mendoza, quien fue candidata de Juntos por el Perú y es patrocinada para el premierato por un sector de la izquierda y del periodismo militante. En 2020, cuando, como lideresa de Nuevo Perú, -movimiento que fundó tras su ruptura con Marco Arana, el dueño del Frente Amplio- se alió con Perú Libre y se abrazó con su jefe, Mendoza soportó renuncias de Marisa Glave, Indira Huillca y varios más, quienes no querían aparecer asociados con alguien tipificado como machista y homófobo, con acusaciones de corrupción.

–Para remate era cholo y provinciano –añade una fuente de Perú Libre, citada aquí porque en estas canteras se considera que en el desprecio de la izquierda limeña al competidor de Junín había algo de racismo. ¿Quién lo sabe?

El caso es que Verónika Mendoza aguantó a pie firme las renuncias hasta que Cerrón recibió una sentencia de cuatro años de prisión no efectiva por negociación incompatible. En esta columna hemos escrito que el fallo no tiene pruebas, algo sobre lo que vale la pena volver. Cuando la sentencia fue conocida, Juntos por el Perú, la asociación izquierdista que lanzaba a Mendoza, expulsó a Cerrón, obedeciendo al veto de su candidata. Entonces Cerrón le ofreció a Castillo, que solo quería ser congresista, postular a la presidencia por Perú Libre. El resto es historia conocida.

Castillo es el virtual presidente electo y asumirá su cargo el próximo 28 de julio. Foto: La República

Limando asperezas

Ante los resultados electorales, la izquierda limeña se ha inclinado ante Pedro Castillo, algo natural por su proximidad ideológica. Perú Libre necesita a sus técnicos. Pedro Francke, de Nuevo Perú, le cae a bien Castillo y a Cerrón y podría ser ministro de Economía. Sería difícil, sin embargo, que Verónika Mendoza fuera primera ministra. De todos modos ella ha limado asperezas con Cerrón. Luego de una reunión entre ambos declaró que es absurda la pretensión de que Pedro Castillo gobernara prescindiendo de Perú Libre. En el encuentro Cerrón le habría recordado su error cuando, presionada por su entorno clasemediero, lo vetó en el 2020.

–Si no te hubieras ido, Castillo no existiría –le habría dicho.

Un elemento fuera de este análisis es la manera en que avanzarán los procesos por corrupción contra Vladimir Cerrón por su gestión en el Gobierno Regional de Junín. Aparentemente no influirán sobre la bancada ni sobre el propio Castillo. Falta saber la actitud del resto. Vero tendrá que decidir si acepta sentarse al lado de su aliado Vladi mientras es investigado, en aras de los objetivos mayores, como la de su candidatura en 2026.

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