Guardiana de las abejas
Los científicos están preocupados porque la población de abejas, claves para la alimentación del planeta, está decreciendo. En Perú, Ysabel Calderón lidera una iniciativa que restaura sus hábitats naturales, labor por la que acaba de ser reconocida por el Foro Mundial de Paisajes.

-Este es un pai pai –dice Ysabel Calderón (30), mientras echa agua de un balde sobre un tronquito al que apenas le van saliendo las hojas–. Cuando pasa los cincuenta años, ya tiene unos 30 centímetros de grosor, se agujerea rápido, comienza a tener huequitos. Ahí vienen las abejas a hacer sus nidos.
Estamos en la chacra de sus padres, en el caserío El Higuerón, distrito de Salas, a hora y media en auto desde Chiclayo. Comienza enero, pero el cielo está despejado. Unos burros rebuznan a unos metros y, sobre nuestras cabezas, cantan los pájaros.
-Este es el palo santo. Este es el faique –Ysabel sigue regando sus arbolitos–. Y este es el hualtaco, que es un árbol que tiene un olor bien dulce, que es atractivo para las abejas.
Ysabel llama a sus arbolitos “sus hijitos”. Les echa agua, les conversa, los trata con un amor que otras personas dedican a perros y gatos. En cierto momento, encuentra una mariquita y la coloca a un lado del camino, no vaya a ser que la pisemos.
-Yo no podría vivir fuera de la naturaleza – dice–. Este es mi lugar.
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Planta especies que son usadas por las abejas para alimentarse y anidar. Foto: Clinton Medina
En medio del bosque seco montano del norte del país, Ysabel está construyendo un espacio mágico. Desde hace seis años, viene restaurando un ecosistema que ha sido afectado por el avance de la deforestación y lo viene haciendo de a pocos, con un esfuerzo admirable, casi sin recursos.
-Hace años vino una empresa a comprar troncos de árboles y la gente empezó a cortar sus árboles, los hualtacos, los higuerones, hasta los mangos –dice–. Incluso, un señor comenzó a vender los árboles del río. Ahí se llevaron el hábitat de muchos polinizadores.
Explica que los polinizadores son muy importantes para la producción de alimentos porque se encargan de polinizar las flores que permitirán la reproducción de las plantas. Insectos como las mariposas, pequeñas aves como los colibríes, pequeños mamíferos como los murciélagos.
Pero, sobre todo, las abejas.

Hasta el momento, sola y con pocos recursos, Ysabel ha reforestado más de un millar de árboles en su comunidad, el caserío El Higuerón. Foto: Clinton Medina
Según la FAO, alrededor de dos terceras partes de las plantas de cultivo que alimentan al mundo dependen de la polinización de estos y otros insectos para producir frutos y semillas saludables para el consumo humano.
Sin embargo, la supervivencia de estas pequeñas obreras está en peligro.
La FAO advirtió recientemente que la cantidad de abejas y otros polinizadores se está reduciendo en muchas partes del mundo, debido, en buena parte, a las prácticas agrícolas intensivas, el monocultivo, el uso excesivo de productos químicos agrícolas y a unas temperaturas más altas asociadas al cambio climático.
“La ausencia de abejas y otros polinizadores eliminaría el café, las manzanas, las almendras, los tomates y el cacao, por nombrar solo algunos de los cultivos que dependen de la polinización”, dijo el director de la FAO, José Graziano da Silva.
Por eso es tan importante lo que muchos agricultores están haciendo alrededor del mundo, promoviendo su protección y restaurando sus hábitats. Entre ellos, Ysabel.

Busca que se reconozca su papel fundamental en la producción de alimentos. Foto: Clinton Medina
Todas son importantes
-Son seres divinos –dice Ysabel cuando se le pregunta qué son las abejas para ella.
Dice que muchos las siguen viendo solo como animales útiles para la producción de miel, pero que tenemos que entender que son fundamentales para que sigamos teniendo alimentos en el planeta.
Habla de las creencias erradas que tenemos los citadinos sobre estos insectos: que todos tienen rayas amarillas y negras, viven en colmenas y se dividen en reinas, obreras y zánganos. Básicamente, como la abeja Maya.
-Pero no todas viven en castas ni todas producen miel –dice–. La gran mayoría son abejas solitarias, que suelen nidificar en lugares donde hay lodo. Otro grupo son las abejas parásitas, que aprovechan el alimento y los nidos de otras abejas. Y el grupo más pequeño es el de las abejas sociales, que viven en castas y producen miel. Pero todas son importantes para la polinización.
Ysabel nos muestra las colmenas –llamadas “cajas racionales”– donde viven algunas de las abejas silvestres de su comunidad. Son más pequeñas que las que ella cultiva y no tienen aguijón. Ellas son las más vulnerables a la tala de árboles, que las deja sin lugares donde anidar.
De forma empírica, Ysabel ha logrado determinar cuáles son las especies favoritas de las abejas silvestres, tanto para hacer sus nidos como para alimentarse. Ella recolecta las semillas de esos árboles, las hace germinar y crecer en su casa de Chiclayo y cuando ya son plantones, los trae a El Higuerón para plantarlos.
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Ysabel también tiene una docena de colmenas con abejas que maneja con prácticas sostenibles y que le producen una miel de muy alta calidad. Con las cañas de azúcar sembradas por sus padres, produce panela, un edulcorante saludable y natural. Su marca se llama Sumak Kawsay, que quiere decir en quechua “Vivir en plenitud”.
Parte del producto de sus ventas le permite continuar su tarea de restauración de los hábitats perdidos de las abejas y otros polinizadores. En el camino, amigos de otros países y varias instituciones le han brindado su apoyo para adquirir equipos que le permiten seguir trabajando. Pero siempre hacen falta recursos.
Por eso, Ysabel se puso tan contenta cuando, hace unas semanas, se enteró de que el Foro Global de Paisajes, una plataforma mundial que promueve el uso sostenible de la tierra, la reconoció como una de las siete Guardianas de la Restauración para el 2023.
Con el dinero del premio, 5 mil euros, planea adquirir más equipos para hacer investigaciones de campo, terminar de habilitar su vivero, adquirir más semillas y, sobre todo, involucrar más a las familias de su comunidad en la restauración del ecosistema. Seguir plantando árboles para asegurar la subsistencia de las abejas y los otros polinizadores. Algunos, como los frutales, las proveerán de alimento pronto. De otros, como los hualtacos o los higuerones, se verán sus resultados dentro de 50 años.

Con su marca Sumak Kawsay comercializa miel y también panela. Foto: Clinton Medina
Para adquirir los productos de Sumak Kawsay, puedes contactar a Ysabel a través de sus redes sociales:
- Facebook: https:// www.facebook.com/ VidaDignaenPlenitud/
- Instagram: https:// www.instagram. com/_sumak_kawsay












