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Juan y El Cuy sin mascarillas

Juan Acevedo ha publicado el libro El Cuy vs. La pandemia (IEP, 2021) para recordarnos lo que significó la llegada del COVID-19 al Perú y cómo lo hemos padecido. Las viñetas nacieron en Facebook y El Cuy, un crítico lúcido de la realidad, hoy luce más actual que nunca.

Juan con su último libro y el protagonista/cómplice de sus historias.
Juan con su último libro y el protagonista/cómplice de sus historias.
Raúl Mendoza

Una viñeta nos muestra a El Cuy al pie de un cerro altísimo y el pequeño roedor piensa: “Se parece a las estadísticas del COVID-19...”. En la siguiente imagen se lo ve a mitad de una ladera interminable. Y reflexiona: “El cerro es alto, empinado, y no se ve cuándo acaba”. Un tercer cuadro lo muestra, pequeñito, subiendo esa montaña inacabable. Él se dice: “Y somos obedientes y amamos al Perú, pero nos falta tanto...”. En el último cuadro El Cuy parece acabar de despertar y su nieto, Pelito, le pregunta: “Abue, estás con una cara... ¿Con qué soñabas?”. Y El Cuy, pensativo, responde: “¿Ah? ¿Eh? Con la realidad...”.

Los trazos, certeros, reflexivos, de Juan Acevedo nos traen de vuelta a El Cuy, el personaje que creó en 1979, que nos acompañó en los dramáticos años ochenta y que ha estado con nosotros cada vez que la coyuntura lo llamaba. Ahora su creador lo trae de vuelta en el libro El Cuy vs. La pandemia, una suerte de diario que Juan empezó en Facebook poco después de que se iniciara la cuarentena por la presencia del COVID-19 en nuestro país. En la red, Juan nos acompañó con sus viñetas y también se sintió acompañado por sus seguidores.

El Cuy se preocupa, con humor, por la pandemia y la coyuntura.

“Frente a la dimensión de muerte que se abría para nosotros con la pandemia, sentí el impulso de responder a ese escenario con El Cuy, que es el personaje que me resulta más apropiado para expresarme. Yo veía durante el confinamiento cómo de un día para otro, y eso me parecía increíble, habían cambiado nuestras circunstancias de vida. No se podía salir a la calle, estaban silenciosas. Y luego algunas medidas extrañas como que salían a comprar las mujeres un día y otro día los hombres”, dice. Él quería contar todo eso que nos pasaba.

Juan comenzó la tira el 5 de abril de 2020 y la publicó a diario hasta el 5 de octubre. Fue una catarsis. En sus dibujos, el Cuy vive lo que la gente ha vivido con la pandemia: cuidar a los mayores, usar mascarilla, intentar una vacuna peruana, eludir a la muerte que siempre está rondando, hablar de política en pandemia. En una carta a los lectores, dice el autor: “Surgieron tiras que podían ser autónomas y al mismo tiempo continuaban entre sí. Es una vieja técnica que aprendí en los años 70 leyendo Charlie Brown, de Schulz, y Mafalda, de Quino. Una técnica que practiqué con El Cuy desde 1980 y que me dio un ritmo narrativo”.

Ahora El Cuy, es un adulto mayor, y su nieto Pelito asume protagonismo. Es la versión joven de su abuelo. Hay una tira sobre Pelito que le gusta mucho a Juan, una donde el pequeño intenta descubrir la vacuna. “Con este microscopio de juguete no avanzo gran cosa”, dice. “Pedí ampliación del laboratorio, equipos y acceso al virus”, continúa. “Me dijeron que no hay plata y que no porque soy chiquito”, recuerda. “¡Así tratan a los científicos del país! ¡Falta autoestima nacional!”, se indigna. Quiere ayudar a la gente, pero en el Perú la ciencia importa poco.

La Muerte, símbolo del COVID-19 en el libro, tiene también mucha presencia en esta nueva entrega. No es un personaje nuevo. Juan la creó en los 80, cuando el Perú se desangraba por el terrorismo. La Muerte entonces era la novia del personaje militar llamado Videchet y también de otro llamado Senderito. Ella salía con los dos, que estaban locos de amor por ella. Ahora reaparece en pandemia y quiere llevarse a medio mundo ayudada por un virus que está en el aire, esperándonos.

“Día a día, el microcosmos de la tira fue creciendo en posibilidades, personajes, ideas, significaciones. Pelito, el nieto del Cuy, trajo oxígeno a la tira, y su abuelo asumió ese papel. Reapareció la rata Videchet, antes un dictador fascista, ahora un banquero exitoso y descarado. También reapareció La Muerte, cínica, malvada, pero coqueta y graciosa. [...] Esta vez necesité diferenciar a dos tipos de muerte, y surgió una hermana de la anterior, que tomó su nombre de una antigua orden religiosa: la Buena Muerte”, ha contado el autor en el libro.

Portada del libro: El Cuy y su nieto Pelito enfrentando a la muerte.

Amigos digitales

Juan reconoce que el libro ha tenido como co-autores a los lectores de El Cuy en Facebook, ellos le comentaban temas, le hacían barra, le escribían y le contaban sus propias historias. Con muchos de ellos incluso ha entablado una amistad meramente virtual. “Ese tipo de conexiones son muy gratificantes. Salen cosas importantes de comunicación humana, uno crece. Y algunas cosas pasan a la tira y otras no”, cuenta. Es otro mundo el que se abrió para él con internet.

-¿Además de dibujar al Cuy en pandemia, como sobrellevaste el aislamiento?

-He llevado bien la pandemia. No tuve COVID-19. A veces sospechas que la gripecita que tuviste pudo ser, quizá tuvimos y no nos enteramos. Pero sí he tenido amigos que he perdido. Por ejemplo Rafo Roncagliolo o Eliseo Guzmán, artista gráfico. Cuando piensas en las personas que murieron te das cuenta que esto es serio y no hay lugar para el negacionismo. Y cuando piensas en personas que lucharon y sobrevivieron, caray, eso te conmueve. Pienso en Rafo León y Lucho Peirano, hablando de mis amigos cercanos.

Juan tiene 71 años y ya está vacunado. Pero en los inicios de la pandemia su hijo Gabriel le pidió que no saliese de casa porque era población vulnerable. Él -su hijo- se encargaría de las compras. “Mi mente volaba a una historieta de ciencia ficción: El Eternauta, de Oesterheld, dibujada por Solano López. El clima emocional de esa historieta estaba presente en las calles de Lima”, ha contado Juan. Su mente seguía volando: ¿Cuánto duraría todo esto? Juan recuerda los aplausos -a las 8 de la noche- por los médicos, otro personal de salud, policías, militares, bomberos. El Contigo Perú y Resistiré sonando en la noche limeña, los primeros fallecidos. Y luego el desborde, la crisis económica, la primera ola.

“Lo que estábamos viviendo era nuevo, la aventura estaba en el aire que respirábamos y esto pasaba en todo el mundo. Sin pensarlo mucho abrí mi cuaderno de diario y comencé a hacer una historieta del Cuy con la idea de subirla a las redes”, cuenta Juan. En pandemia, en medio de la muerte, El Cuy volvió revitalizado. Y con él otros personajes como la Muerte y su hermanita la Buena Muerte, que según el autor dan para una historia aparte.

En El Cuy vs. La pandemia, editado por el Instituto de estudios Peruanos (IEP), se reunen viñetas que llegan hasta la elección actual. Pero, con todo lo que ha pasado en segunda vuelta, todavía hay mucho que decir. La realidad en el Perú de estos días da para muchas tiras más. El Cuy 2.0, tan irreverente que a su edad todavía anda con el pipí al aire, podría estar hoy en cualquier diario y tener algo nuevo que contar cada día.

Juan dice que puede haber un segundo libro. “En cuanto pueda vuelvo con El Cuy para retomar las tiras que he dejado en el aire, de la segunda vuelta. Y así como antes fue El Cuy vs. La pandemia, ahora podría ser El Cuy vs. La trafa. Creo que tiene que hacerse”.

Como su personaje más icónico, Juan Acevedo sueña con explicar, a lapiz o tinta, nuestra incierta realidad.