Arlette Contreras

“Los jueces deben luchar contra la impunidad, no colaborar con ella”

Leamos con atención, por favor, Arlette Contreras, golpeada, vejada, arrastrada al estilo cavernícola de los pelos por su agresor desnudo y fuera de sí a través de los pasillos de un hotel, podría acabar en la cárcel.


Gabriela Wiener

Domingo, 29 de Abril del 2018

Este es un país absurdo por muchas cosas, pero una de las más alucinantes es que hoy la mujer, que es una especie de símbolo de la lucha contra la violencia de género y cuya bestial agresión nunca podremos quitarnos de la cabeza porque un video lo registró para el mundo, haya pasado de víctima a denunciada. Es decir, leamos con atención, por favor, Arlette Contreras, golpeada, vejada, arrastrada al estilo cavernícola de los pelos por su agresor desnudo y fuera de sí a través de los pasillos de un hotel, podría acabar en la cárcel. Repito: Adriano Pozo, expareja de Arlette, a quien ella acusa de intento de violación y feminicidio, a quien responsabiliza por las marcas que dejaron sus manos apretando su cuello, por toda clase de daños, no solo fue absuelto de los cargos ante nuestra estupefacción sino que ahora que se ha volteado la tortilla podría ver fructificar su intento de amonestar a la mujer que lo denunció. Y lo digo una vez más por si no ha quedado claro: la protagonista de la brutal imagen que encendió la llama del movimiento Ni Una Menos sigue luchando –tres años después de haber sido maltratada ante los ojos de todos nosotros– por justicia y a cambio solo recibe impunidad y criminalización. ¿Cómo no va a subir otro criminal el día de mañana a un autobús a quemar viva a una mujer, como le ha ocurrido a Eyvi Ágreda, si gracias a sentencias como esa saben lo barato que sale violentar a una mujer en este país? ¿Dónde ha quedado el sentido común, señorías? ¿Esto es lo que quieren enseñar a las niñas del Perú, que cuando crezcan un desgraciado les puede destrozar la vida y no va a pasar absolutamente nada, que más bien ellas podrían ir presas por denunciar a sus atacantes? ¿Cómo lo consigues, Arlette –le digo–, lidiar con las irregularidades que siguen rodeando tu caso, con el ensañamiento, con haberte convertido en la acusada? Mañana lunes toca audiencia del proceso secundario de este nuevo caso, de las varias que faltan para que concluya el juicio oral. Aún no hay fecha para la apelación de la sentencia que esperan desde febrero. Claramente sus acusadores intentan dilatar el proceso y así ganar algo más de tiempo para desprestigiarla.

¿No estás cansada? Cuéntame tu estado de ánimo y tus sentimientos… ¿Consigues hacer cosas, concentrarte a veces, sonreír?

Sí, suelo cansarme. Hay veces en las que me siento agotada pero nunca rendida. Cuando me siento así, opto por permitirme un respiro, me alejo de mi móvil, de las redes, de los medios y hasta de algunas personas, pero sé que luego debo continuar. Claro que siento, soy humano. Ya no tengo una vida normal, mi tiempo y energía la dedico a continuar luchando siempre por algo mejor. Me inspiran las niñas, los niños, y mi preocupación por ellos se transforma en energía para continuar. Hay quienes aún no comprenden la magnitud del significado que tiene mi lucha, es algo que trasciende mi persona, no solo es por mí, es por todas.

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Debes haber visto ayer cómo un hombre quemaba viva a una mujer a la que llevaba tiempo acosando. ¿Qué producen estas imágenes, esta historia de terror en ti, que eres una superviviente de violencia?

Mucho dolor e impotencia. Asimismo, preocupación, se agudizan más los casos de violencia, los agresores actúan con mucha más crueldad. No terminamos de sorprendernos y pasamos de un caso a otro a diario. La impunidad es un factor que genera confianza en los agresores para seguir atacando; y así nosotras estemos más dispuestas a hablar, de nada sirve si los operadores de "justicia" no sancionan como corresponde. Hay un alto nivel de permisibilidad que tenemos que frenar cuanto antes.

¿Cuáles son los límites que has encontrado para obtener justicia, las principales trabas, las piedras en el camino? Enséñanos el camino.

Aprendí a tener en cuenta que detrás de las instituciones hay personas y son las personas quienes toman las decisiones. Los obstáculos que impiden mi derecho fundamental de acceso a la justicia en Ayacucho, institucionalmente, se llaman Comisaría, Instituto de Medicina Legal, Fiscalía y Corte Superior de Justicia. No suena alentador, lo sé, pero se tiene que resaltar que la problemática es transversal.

Hay un clarísimo intento de tu agresor y su entorno por destruir tu imagen pública, por hacerte pasar por una mentirosa. Es una estrategia nueva para evitar que consigas justicia. ¿Crees que puedes ir presa de verdad?

Ellos quieren destruir la única arma de defensa que tengo, la verdad, por ello es que todos sus esfuerzos están dirigidos a ocultarla y han inventado una historia falsa para defender la impunidad de Adriano Pozo. Quieren atribuirme la mentira a mí. No es una "estrategia nueva", desde el inicio lo negaron todo minimizando los hechos vistos públicamente. Pretenden confundir y hacer creer que se trata únicamente de un caso de "lesiones leves" y no de un caso que involucra los delitos de tentativa de feminicidio y tentativa de violación sexual, incluso de secuestro, figura legal que advertí mediante una ampliación de denuncia pero que la Fiscalía nunca atendió.

¿Hasta dónde van a llevar esta farsa?

Quieren desacreditarme, ya me inventaron un trastorno histriónico de personalidad, ahora quieren otro papel (una sentencia) condenándome por falsedad genérica en grado de tentativa, en palabras comunes: se supone que "quise mentir" y eso no es cierto. Sé que son capaces de cualquier cosa, lo compruebo a diario, me hicieron mucho daño pero sé que continuarán, pues todo lo que me ha pasado y sigue pasando no es casualidad. Lo más triste es que hay quienes los acompañan en sus malas acciones.

¿Qué poderes oscuros hay detrás para que hasta ahora tu caso no haya podido saltar a la Corte Suprema, y que después de tres años siga estancada en la primera instancia en un juzgado local de Ayacucho? ¿Tanto poder tienen estas personas?

"Poderes oscuros" suena extraño, pero dinero tienen y a través del tiempo me convenzo de que es mucho dinero, contactos y "amigos" en instituciones estatales también. Esa es una dificultad que crece, porque cada vez hay más personas involucradas para proteger la impunidad de Pozo en Ayacucho. Me han empujado al círculo vicioso de juicio oral –apelación–, nuevo juicio oral –otra vez apelación–, probablemente otra vez juicio oral... Aquí se advierte un vacío legal que me impide agotar las vías previas y no llego a casación, mucho menos a tribunales internacionales, salvo una excepción. A ellos no les conviene sacar el proceso de territorio ayacuchano. El 12 de julio se cumplen tres años y continuarán revictimizándome en primera instancia.

¿Te has dado cuenta de lo “peligrosa” que te has vuelto desde que eres una de las figuras emblemáticas de la lucha contra la violencia de género? ¿Por qué te temen tanto?

“Peligrosa” no soy, pero sí resulto incómoda para aquellos que se han apoderado de mi ciudad y abusan de su "poder" para hacer lo que se les plazca aún afectando los derechos de otros. Si mi voz trasciende es en representación de una multitud de mujeres oprimidas, vulneradas, muertas. Todas decimos: ¡escúchennos!, ¡atiéndannos!

El mensaje del sistema de justicia es que hacer daño a una mujer va a salir muy baratito. ¿Qué te gustaría decirles a los jueces para que tomen consciencia?

En mi caso dudo mucho que sea "baratito". El problema se engrandece cuando a los casos se suma la corrupción, es entonces que es casi imposible resolverlos. ¿Qué le diría a los magistrados? Pues que tomen conciencia, que no se desorienten, que valoren tener la facultad de decidir sobre la vida de los demás. Que apliquen adecuadamente las reglas del derecho, en beneficio de los más vulnerables. Son quienes deben luchar contra la impunidad y no colaborar con ella, que no se les olvide. No es difícil, es cuestión de una correcta interpretación de la ley. Les dejo una sola palabra final para su análisis: Justicia.

Un video terminó con un régimen entero, el fujimorismo. Pero hoy a una mujer no le creen ni con los videos de la evidencia. Es el caso de la Manada en España. ¿Solo van a creernos cuando estemos muertas?

Ni así, puede que sí, puede que no. Nos falta primero admitir sin fisuras que vivimos en una sociedad machista. El machismo se convierte en violencia. Y de la violencia está resultando impunidad, la están legitimando, que es aún peor. Tenemos que romper cadenas, todos. Todos desde donde estamos.

El descrédito en el que quieren que caigas no es aislado. En los últimos días hemos visto intentos desde todas partes, en los medios más influyentes, para desacreditar también al feminismo y al propio movimiento NiUnaMenos. ¿Cuál crees que debería ser la reacción de las mujeres organizadas ante estos intentos?

Puede que la palabra "feminismo" no suene tan amigable para algunos, pero vayamos a lo importante, el contenido, el concepto, su significado, leamos un poco. Las personas que luchan por una sociedad más igualitaria deben de recibir todo nuestro apoyo y no al contrario.


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