Ángela Delgado: “Cuando pierdes el respeto, no puede haber diálogo posible con quien piensa distinto de ti”
"En las ediciones del Hay hemos tenido invitados que piensan totalmente distinto, pero que en el diálogo con respeto hemos podido ver puntos en común. El Hay tiene una dosis maravillosa increíble de valeriana. El Hay Festival es una terapia contra la polarización".

Ángela Delgado conversó con La República sobre la edición XII del Hay Festival Arequipa, que se llevará a cabo del 5 al 8 de noviembre. Este evento pondrá al Perú en el foco de la atención cultural a nivel mundial. Eventos como este propician el diálogo y, para Delgado, el respeto resulta esencial.
-Tengo la impresión de que el Hay Festival Arequipa de este año ha tenido complicaciones. Partamos de lo evidente: hacer este evento no es nada barato.
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-Ha sido un año de elecciones, de cambios, que afectan la gestión de un festival, pero las fuerzas las sacamos de la ilusión que mantenemos cada año. Quienes estamos involucrados en la gestión del festival estamos convencidos de que vale la pena. Lo has dicho bien, este es un festival caro.
-Pensar en la autosostenibilidad del Hay es una extravagancia.
-El Hay Festival no puede ser autosostenible, tendríamos que poner las entradas a un precio muy elevado. Esa no es la intención. No está dentro de los objetivos del festival. Si bien cobramos, es una cifra módica; además, dejamos un porcentaje para universitarios y adultos mayores. Yo creo que los festivales, así como las empresas, las instituciones, tienen que tener una filosofía de gestión, un espíritu también. Si te sales de ese lineamiento, pues ya no funciona. El Hay quiere llevar cultura, una cultura fácil de leer, divertida, entretenida, inspiradora a todo tipo de público.
-En la pandemia, muchos festivales desaparecieron. ¿Alguna vez se te pasó por la mente hasta aquí nomás llegué?
-Me sorprendió la capacidad de gestión de nuestro equipo de trabajo. Tuvimos dos ediciones virtuales del Hay y lo hicimos desde Arequipa. El año más difícil fue 2022, porque era el regreso del Hay. El público respondió; vimos gente no solo de Lima, sino también de muchas ciudades del país. El Hay no es un evento masivo, tiene un público específico. Tú has sido invitado al Hay y has visto que no empleamos estadios, coliseos. Nuestro espacio más grande es el Teatro Municipal de Arequipa, que tiene un aforo para 750 u 800 personas. En los cuatro días del festival distribuimos las actividades en espacios que no superan ese aforo. Nunca se me pasó por la mente parar el Hay por los problemas.
-Hace un momento dijiste que el festival no puede ser autosostenible. Está claro que debe haber apoyo de la empresa privada. La cultura da lo que el dinero no: prestigio.
-No solo da prestigio, sino que posibilita dejar un legado a quienes invierten en cultura. En cultura también se trata de facilitar redes y de facilitarnos entre todos los que hacemos esto, o sea, gestión cultural, la posibilidad de nutrirnos mutuamente. De repente encontramos un espacio también en el festival para las artes visuales y la moda.

Librería Book Vivant. Ángela Delgado. El Hay impulsa el diálogo. Tenemos que discutir, pero con respeto. Quienes no piensen igual que la propuesta curatorial del festival tienen toda la libertad de asistir para opinar y cuestionarla, pero siempre con la base del respeto". Foto: Marco Cotrina.
-Eso también se ha estado viendo aparte de literatura, pensamiento y política.
-En artes plásticas, tenemos a Rember Yahuarcani y viene una artista audiovisual que nació en Perú y que radica hace muchos años en Francia, llamada Rose Lowder. Creo que lo de ella será todo un descubrimiento. Arequipa ofrece posibilidades para hablar de muchos temas no necesariamente vinculados a los que dices. Eso es lo bonito del Hay, puedes ampliar la mirada sobre los temas.
-Lo de Rose Lowder es un tapadito.
-Así es. Un festival como el Hay nos permite descubrir talentos desconocidos. Eso es lo bonito.
-En estos meses hemos visto festivales, en el imaginario mundial, marcados por la censura. ¿Se ha puesto de moda el boicot cultural? Vemos boicot cultural a Israel; vemos, del mismo modo, boicot cultural a Palestina.
-El Hay Festival Arequipa y todas nuestras ediciones no van a caer en eso. Lo que siempre hemos dicho es que necesitamos dialogar. El Hay impulsa el diálogo. Tenemos que discutir, pero con respeto. Quienes no piensen igual que la propuesta curatorial del festival tienen toda la libertad de asistir para opinar y cuestionarla, pero siempre con la base del respeto.
-Vemos, por ejemplo, a intelectuales y escritores desatados en las redes; discuten partiendo de la descalificación y la falta de respeto. Entonces, ¿el Hay puede ser una terapia?
-Cuando pierdes el respeto, no puede haber diálogo posible con quien piensa distinto de ti. No podemos avanzar partiendo de la descalificación. En las ediciones del Hay hemos tenido invitados que piensan totalmente distinto, pero que en el diálogo con respeto hemos podido ver puntos en común. El Hay tiene una dosis maravillosa increíble de valeriana. El Hay Festival es una terapia contra la polarización.
-El programa. Tenemos a invitados como Coetzee y Cărtărescu. De los invitados, ninguno sobra. De los temas a desarrollarse, ¿cuál es el que te llama más la atención?
-El de la salud mental. Hay que hablar sobre el grado de insatisfacción de la gente de un país. ¿Son felices nuestros niños? ¿Están satisfechos nuestros jóvenes? ¿Cuánta inspiración reciben nuestros adultos mayores? En el Hay tratamos temas de actualidad y este de la salud mental lo estamos viendo todos los días.






































