El sistema solar se desintegraría mucho antes de lo previsto: después de todo, Newton se equivocó
Los planetas más grandes podrían entrar en un caos orbital mucho antes de la muerte de nuestra estrella.

El sistema solar podría tener un destino mucho más caótico de lo que se pensaba. Un nuevo estudio plantea que los planetas exteriores —Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno— entrarían en una fase de desorden orbital aproximadamente 1.000 millones de años después de que el Sol se convierta en una enana blanca, reduciendo de forma drástica las estimaciones anteriores sobre su estabilidad.
El escenario comenzará miles de millones de años en el futuro, cuando el astro llegue al final de su vida, según el trabajo publicado en The Astrophysical Journal Letters. Antes de eso, se expandirá hasta convertirse en una gigante roja.
El Sol no moriría de forma tan tranquila como se pensaba
Durante mucho tiempo se había considerado que los planetas gigantes podrían sobrevivir a la transformación del Sol. Las estimaciones anteriores calculaban que sus órbitas se ampliarían hasta aproximadamente el doble de su tamaño actual a medida que la estrella perdiera masa.
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Incluso después de ese proceso, se esperaba que Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno permanecieran estables durante un periodo extraordinariamente largo. Su eventual desestabilización se atribuía principalmente al paso cercano de otras estrellas y se calculaba que podría ocurrir entre 30.000 y 100.000 millones de años.
El nuevo estudio presenta un escenario diferente. Los investigadores sostienen que la pérdida de masa del Sol no será uniforme, sino que estará marcada por expulsiones aleatorias y violentas conocidas como impulsos estocásticos. Estos episodios alterarían la dinámica del sistema y acabarían llevando a los planetas exteriores al caos.
La investigación señala que muchos científicos, incluido Isaac Newton, consideraban que el Sol perdería su masa de manera suave durante su muerte; creían que el Sol perdería su masa gradualmente a medida que moría, se transformaba primero en una gigante roja y posteriormente en una enana blanca.
Mercurio, Venus y la Tierra serían engullidos durante este proceso, mientras que Marte sobreviviría. Después, el Sol se transformaría en una enana blanca y comenzaría a perder masa de una manera mucho menos tranquila de lo que se había supuesto.
Cientos de simulaciones para recrear el futuro
Para estudiar este proceso, investigadores del Instituto de Tecnología de California (Caltech) utilizaron supercomputadoras y cientos de simulaciones numéricas. Crearon un modelo virtual formado por el Sol, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, y calcularon cómo cambiarían sus posiciones y velocidades durante miles de millones de años.
La diferencia respecto de investigaciones anteriores estuvo en la manera de representar la muerte del Sol. En lugar de asumir una pérdida de masa progresiva y uniforme, los científicos introdujeron episodios aleatorios y violentos y probaron cientos de versiones del modelo.














































