
En cinco semanas iremos, de nuevo, a votar. El domingo 4 de octubre son las elecciones distritales, provinciales y regionales. Si bien el tema está en medios, paneles publicitarios, carros con propaganda y pintas en paredes, esto parece ser más la expresión de la agenda de preocupaciones periodísticas y de los políticos que postulan. Puede que los primeros días del gobierno de Fuerza Popular capturen la atención pública, pero da la impresión de que, a nivel ciudadano, no se observa mayor interés ni información sobre los asuntos municipales. Parece que vamos a unas elecciones donde el ausentismo, la fragmentación política y la polarización de algunos marcará los resultados.
Las recientes elecciones presidenciales mostraron que el ausentismo electoral ha venido creciendo. Un efecto del cambio que se hizo en el 2006 con relación al monto de las multas, pero también la expresión de la decepción de la ciudadanía con relación al conjunto de la oferta electoral. Esto también viene ocurriendo con las elecciones municipales, al menos en Lima. Si uno compara los datos de participación del 2006 en adelante, tenemos que el nivel de asistencia a las ánforas ha venido disminuyendo de elección en elección desde el 2006. En las municipales de ese año el ausentismo fue del 12%. Fue aumentando entre uno y dos puntos porcentuales durante los siguientes procesos, pero en el 2024 los ausentes dieron un salto y llegaron al 21.4% de los electores hábiles.
PUEDES VER: "Tenemos un plazo limitado", advierten OpenAI, Google y Microsoft antes de una ola de ciberataques con IA

La decepción se expresa en falta de participación, pero también en la fragmentación del voto. Desde el 2002 hasta el 2014 (salvo la elección del 2006), los dos finalistas captaron más del 60% del voto emitido. Así fue cuando Castañeda triunfó frente a Andrade (2002); en el 2010, cuando Susana Villarán le ganó a Lourdes Flores**,** y en el 2014, cuando Castañeda ganó sobre Cornejo, por el APRA. La dispersión del voto comenzó en el 2018. Se tiene que sumar a los tres finalistas de ese año (Muñoz, el alcalde elegido, Urresti y Reggiardo) para alcanzar una cifra semejante a la histórica. El 2022 pasó lo mismo. Rafael López Aliaga (RLA) ganó la alcaldía con el porcentaje más bajo en el devenir de las elecciones limeñas (23.5% del voto emitido) y se tiene que considerar las votaciones por Urresti y Forsyth para igualar la cifra que antes era alcanzada sumando a los dos finalistas. La decepción y la fragmentación de la política son parte de los principales competidores en este proceso. Puede que no se necesiten grandes porcentajes para ganar la elección. Algo semejante a lo ocurrido con Keiko Fujimori en las presidenciales.
Las encuestas de intención de voto desarrolladas por Ipsos, Datum y CPI indican que hay alrededor de un 30% que no sabe todavía por quién votar. La lógica del elector en las elecciones municipales no es igual que en las presidenciales, pero hay que recordar que, según la encuesta de abril del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), en la primera vuelta, el 25% mencionó que decidió su voto la última semana y 18% el mismo domingo.
PUEDES VER: El defensor del régimen

Siempre se menciona que en las elecciones municipales la votación es más vecinal que política; que priman las características del candidato y la percepción o expectativa con relación a su capacidad ejecutiva, más que la marca partidaria. Y esto se puede expresar en un determinado estilo de comunicación como en la trayectoria vinculada a la ejecución de obras públicas. Cuando existía la reelección, un estudio daba cuenta de cómo la capacidad de gasto de alcaldes provinciales estaba relacionada con el voto (Pedraglio, 2016). Además de los temas de seguridad ciudadana y transporte (sobre lo cual la competencia es limitada), sobre los asuntos de limpieza y recojo de basura, el candidato debe mostrar capacidad de hacer obras. No por gusto, nuestro primer outsider (Ricardo Belmont) tituló a su agrupación de esa manera.
Ya se ha dicho bastante sobre lo poco ético de lo actuado por RLA para forzar una reelección (con la complicidad del JNE). Su lema de campaña podría ser: “hecha la ley, hecha la trampa”. Habría que añadir que el candidato de Renovación Popular, al igual que otros que buscan reelegirse, está generando una situación de inequidad con sus competidores. Quien, en la práctica, está buscando reelegirse, puede decir que ya hizo obra en Lima y que hay que votar por él para que continúe. Estarán los que no se crean el cuento, pero para otros, la supuesta obra puede ser la coartada que le permita negar lo poco ético y antidemocrático de la medida que el JNE tolera con tanta facilidad.
Finalmente, está la variable política. En un estudio que hemos realizado con Mathias Mackelmann, pronto a publicarse, la gente decía que en el 2022 muchos votaron por RLA porque lo asociaban a un empresario con capacidad de ejecución, pero también como reacción ante la presencia de Castillo en la presidencia. RLA es un personaje a quien le gusta polarizar a punta de insultos. Es la expresión de que la derecha ya no solo se divide entre una tecnocrática-liberal y otra populista-conservadora (Meléndez, 2019), sino que hay, además, en particular en Lima, una extrema derecha iliberal. RLA renunció a la alcaldía de Lima a fines del 2025 con un 48% de aprobación en su gestión (Datum) y en la primera vuelta lideró el discurso del fraude que posiblemente lo haya dejado como víctima ante un sector de sus más fieles seguidores limeños. Pero también puso en evidencia lo díscolo de su carácter y su poco respeto por las normas democráticas, más aún con su renuncia al cargo de senador. Hace años que en Lima prima un voto que va desde el centro hasta la derecha más radical y conservadora. Ahora hay alternativas de candidatos que se ubican en todo ese espectro y tienen experiencia municipal. ¿Cuántos irán a votar? ¿Se podrá ganar con muy poco? La elección dirá mucho de quiénes son los electores limeños.





Cineplanet: 2 Entradas 2D + 2 Bebidas Grandes + Pop corn gigante. Lunes a Domingo
PRECIO
S/ 47.90
Cinemark: 2 Entradas + 2 gaseosas + cancha grande o mediana según elijas (validación ONLINE o física)
PRECIO
S/ 45.90
Buffet Almuerzo o Cena + Postre + 1 Bebida (Ice Tea )en sus 4 locales
PRECIO
S/ 85.90
REVISION TECNICA VEHICULAR FARENET. Locales a elegir. Lunes a Domingo.
PRECIO
S/ 84.90