La política del ampay y lo que en verdad importa, por Eliana Carlín

La captura de Fernando Cerimedo en Bolivia revela un posible vínculo con un líder de la difusión de información falsa y conspiraciones de ultraderecha en América Latina.

La semana pasada comenzaron dos tramas que estimo continuarán por largo tiempo, y de las cuales aún conocemos poco. La primera es la trama del Perú, que algunos pseudomedios de comunicación quieren equivocadamente reducir deliberadamente a una novela de amor sobre la pareja sentimental de la presidenta de la República. Sin embargo, es legítimo que los medios de comunicación independientes planteen dudas sobre la injerencia de un personaje procesado en el extranjero por prácticas financieras que nos recuerdan a Carlos Manrique. ¿Qué hace viajando 44 veces a Lima, diez de ellas en solo 2026? Si es cierto que no tiene una relación sentimental con Fujimori, resulta más pertinente aún responder a esa pregunta.

Mientras tanto, la trama verdaderamente grave no ha tenido la difusión que amerita. Esta semana ocurrió la captura del argentino Fernando Cerimedo en Bolivia, por contratar sicarios para asesinar a su pareja embarazada. Al fallar en el intento, su expareja optó por colaborar con las autoridades policiales y judiciales, lo que abrió revelaciones gravísimas con información que todos sospechábamos, pero que por primera vez es confirmada. El director del medio digital La Derecha Diario sería el líder de una organización internacional de difusión de información falsa, narrativas conspirativas de ultraderecha, que ha trabajado, por lo menos, en las campañas de Javier Milei, José Antonio Kast, Jair Bolsonaro, Rodrigo Paz y Nasri Asfura, con influencia de una de las agencias de los Estados Unidos.

Considerando la confirmación de los voceros del gabinete ministerial sobre la participación del señor Valenzuela en la campaña presidencial de Fuerza Popular, y las fotografías en las que se ha visto juntos al señor Valenzuela con personas del equipo de comunicación de Javier Milei, es indispensable responder si hay algún vínculo entre el amigo personal de la señora Fujimori y el señor Fernando Cerimedo, cuya empresa de difusión de mentiras, teorías de la conspiración, difamación y narrativas de miedo ha contribuido a la pérdida de confianza hacia la democracia y la demolición de personas e instituciones. De comprobarse un nexo, vale la pena cuestionar la legitimidad de regímenes que se instalan utilizando ese tipo de métodos.

Antes de concluir que esto es solo chisme político, respondamos primero: ¿existe la conexión? Si la hubiera, el ampay que importa no es sentimental, sino criminal. Relativizar eso es parte del problema.