Cargando...

La cultura y la identidad ciudadana, por Rafael Belaunde Llosa

No hay patria sin valores y orgullos compartidos y no hay futuro sin historia. Hagamos de nuestra cultura un hilo conductor de unión e integración entre los peruanos.

llosa
Rafael Belaúnde Lllosa 27-11

Aún no veo la película sobre la exitosa operación de rescate de los rehenes en la embajada de Japón, cautivos por meses a manos del grupo terrorista MRTA. Me da mucho gusto el éxito que ha tenido en la taquilla y que haya roto la barrera del millón de espectadores.

En un país tan diverso culturalmente, tan disperso geográficamente, tan asimétrico socioeconómicamente y donde aún persiste, lamentablemente, una alta correlación entre el origen geográfico y el nivel de ingresos, las políticas de cultura tienen un poderoso rol que cumplir en la sociedad, como elemento de cohesión social e identificación ciudadana; en despertar un sentido de pertenencia y orgullo compartido por la tierra que nos vio nacer.

Nuestra cultura, rica y milenaria, debe ser uno de esos denominadores comunes que ayudan a aglutinar un país diverso y asimétrico en una nación con sentido de pertenencia e inclusión para todos.

En este campo, las artes escénicas cumplen, como ninguna, un papel preponderante y por eso creo en una política de fomento a la cultura en general y a las artes escénicas en particular.

La forma e intensidad que esa política tenga dependerá de una serie de factores, donde el económico y la restricción presupuestal a la que está sometido todo país es una variable fundamental.

La otra variable fundamental es la pluralidad de género e ideológica.

Es imposible que se le pida a un artista que se despoje de sus convicciones políticas e ideológicas o que ellas no se reflejen en su obra. Por eso la pluralidad es fundamental: abrir el espacio a producciones de diverso género y de variada orientación política. Evidentemente, también debe haber un criterio de coparticipación y riesgo compartido, pues es importante que el Estado recupere los recursos invertidos para poder mantener y hacer crecer un fondo de cofinanciamiento.

No hay patria sin valores y orgullos compartidos y no hay futuro sin historia. Hagamos de nuestra cultura un hilo conductor de unión e integración entre los peruanos.

PD: Aprovecho este espacio para anunciar la suspensión de mi columna quincenal en el diario debido a mi participación en el proceso electoral. Agradezco al equipo editorial de La República por haberme dado la oportunidad de escribir quincenalmente y a quienes me leyeron en estos años. Es vital que el diario mantenga distancia y perspectiva frente a todas las candidaturas, y mi columna quincenal sería claramente incompatible con ese propósito superior.

Muchas gracias.

Dos fracasos constitucionales, por Rosa María Palacios

LEER MÁS

“Lo que está pasando en el Medio Oriente afecta a Perú”, dice la nueva embajadora de Palestina en el país Deema Asfour

LEER MÁS

Lo peor es que nadie se lo dice, por César Azabache Caracciolo

LEER MÁS

El rincón de los muertos, por Jorge Bruce

LEER MÁS