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¿Por qué los conquistadores españoles no comían pescado crudo en Perú? Descubre el secreto histórico detrás del ceviche

El ceviche ha sido transformado por el mestizaje culinario y se adaptó a los paladares europeos con ingredientes como limas y cebollas.

Los relatos históricos y gastronómicos señalan que los conquistadores españoles arribaron a la costa peruana con prácticas culinarias muy distintas a las de los pueblos indígenas.
Los relatos históricos y gastronómicos señalan que los conquistadores españoles arribaron a la costa peruana con prácticas culinarias muy distintas a las de los pueblos indígenas.

El ceviche destaca como el plato insignia de la gastronomía peruana, una preparación a base de pescado crudo marinado en jugo de cítricos y aderezos. Su registro histórico más antiguo se remonta a 1820 en la letra de la canción “La Chicha”, pieza musical que contiene uno de los primeros usos escritos del término. Respecto a su origen etimológico, la Real Academia Española asocia el vocablo con el escabeche árabe medieval, mientras que una hipótesis alternativa defiende que nace del quechua siwichi, traducido como “pescado fresco”.

A pesar de su actual fama internacional, la técnica de tratar alimentos marinos con ingredientes ácidos posee raíces precolombinas en el litoral del Perú. Según documenta National Geographic, diversas evidencias arqueológicas y etnográficas demuestran que culturas ancestrales como los Moche ya consumían esta proteína sazonada o 'cocida' por medios no térmicos, mediante insumos locales, mucho antes de la llegada de los colonizadores europeos.

¿Por qué los españoles rechazaron inicialmente el pescado crudo en el antiguo Perú?

Los relatos históricos y gastronómicos señalan que los conquistadores españoles arribaron a la costa peruana con prácticas culinarias muy distintas de las de los pueblos indígenas, debido a que en Europa el consumo de carne marina sin cocinar resultaba poco común. De acuerdo con National Geographic Traveller, la tradición del Viejo Mundo favorecía técnicas de cocción como el hervido, el asado y el salado, un contraste directo con las costumbres americanas.

Para adaptar el platillo a sus paladares, los españoles introdujeron limas y cebollas.. Foto: La Vanguardia

Para adaptar el platillo a sus paladares, los recién llegados introdujeron limas y cebollas, ingredientes que actuaban sobre las proteínas del tejido marino para que pareciera 'cocido' sin aplicar calor directo. La historiadora Maricel Presilla, citada por el mismo medio, relata que antes de la llegada de los cítricos, los habitantes costeros usaban algas y chiles autóctonos para sazonar el alimento y actuar sobre él. Esto demuestra que los métodos de preparación evolucionaron gracias a la incorporación de insumos europeos.

Incluso, al añadirse el limón para 'recocinar' el ceviche, se obtuvo el jugo lechoso que conocemos como leche de tigre. Posteriormente, se le agregó camote (boniato), cebolla, choclo (maíz), lechuga, perejil picado y yuyo o alga marina, hasta convertirse en el platillo peruano que se degusta en la actualidad.

Antes de este mestizaje culinario, culturas prehispánicas como la Mochica, entre los siglos II y V, ya elaboraban esta comida con el zumo de una fruta local llamada tumbo y añadían posteriormente chicha de jora para macerar la estructura proteica. Diversas crónicas recopiladas por La Vanguardia confirman que, antes del arribo europeo, los antiguos peruanos sazonaban la mezcla exclusivamente con sal y ají. Aquella herencia ancestral no solo sobrevivió al choque cultural, sino que sentó las bases de un deleite que en la actualidad se mantiene como uno de los preferidos en el mundo.

¿Cómo transformó la herencia hispana y global a la cocina del Perú?

El impacto de España en el panorama culinario peruano resultó decisivo mediante la introducción de insumos y métodos de cocción inéditos. Durante la época virreinal, alimentos como cebollas, limones y naranjas se integraron a los preparados nativos, lo cual modificó recetas ancestrales —como el pescado macerado en jugos cítricos— con el fin de adaptarlas al paladar del Viejo Continente. Este mestizaje alimentario sentó las bases de una evolución culinaria que unió dos mundos en un mismo plato.

No se sabe la fecha exacta de la creación del ceviche. Foto: La Vanguardia

A la par de estos elementos, el arribo europeo trajo consigo un bagaje cultural vinculado con diversas corrientes de la Península Ibérica, donde destaca el escabeche. Dicha técnica de conservación y sazón basada en el vinagre alteró la percepción de los colonizadores, quienes moldearon las costumbres aborígenes bajo este nuevo filtro. De este modo, se generó un puente directo entre los sistemas de preservación ibéricos y los sabores tradicionales de América.

Posteriormente, la mesa peruana sumó otros aportes internacionales que expandieron su riqueza. A lo largo de los siglos XIX y XX, la corriente migratoria de Japón aportó una óptica distinta respecto al manejo del pescado fresco, como el sashimi, lo que originó las versiones contemporáneas del ceviche. En la actualidad, esta gastronomía destaca a escala internacional debido a su amalgama de raíces andinas, europeas, africanas y asiáticas, lo cual consolida una identidad muy rica.

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