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¿Quién fue San Benito, el santo de la buena muerte, según la Iglesia Católica?

También llamado el patrón de las causas perdidas, de los exorcistas o el santo de la buena muerte. El beato es muy importante para la Iglesia Católica al desempeñar un rol fundamental en la expansión del cristianismo en Europa y por su estilo de vida.

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Manuscrito hallado en Alemania en 1647 develó el significado de inscripciones en reliquia. Foto: Entre Medios

Nacido en el seno de una familia acomodada, San Benito decidió desde muy joven dedicar su vida a Dios, al conocimiento de sí mismo y del prójimo. Tuvo como lema de vida "Ora et labora" que significa "ora y trabaja", y dedicó su vida a la enseñanza de la palabra de Dios e hizo grandes aportes a la expansión del mensaje divino, de manera que fue considerado el precursor de la vida monástica en occidente. Fundó la Orden de los Benedictinos y construyó diversos monasterios donde recibía todo tipo de personas, ya sea para ayudarlos o para hacerlos sus discípulos.

A pesar de ser venerado por la Iglesia Católica, su popularidad se extendió cuando Benedicto XVI dedicó uno de sus mensajes al designado como el santo patrono de Europa, basándose en los Diálogos de San Gregorio Magno, uno de los escasos registros de su vida y obra. En esta nota te brindaremos más detalles sobre el santo al que recurren gran cantidad de feligreses cuando tienen que enfrentar situaciones complicadas de resolver.

¿Quién fue San Benito?

Llamado San Benito de Nursia o San Benito Abad por el cargo que desempeñó, habría nacido en la localidad de Nursia en el año 480, perteneció a una familia de nobles y a la edad de 12 años fue enviado a estudiar a Roma. A muy temprana edad su búsqueda de Dios y paz lo llevaron a convertirse en un ermitaño, se dedicó a aprender cada vez más sobre él y el prójimo; un par de años más tarde se convertiría en monje.

Su vida dedicada a promover la humildad, el trabajo y la oración lo llevaron a ser nombrado abad de un monasterio cercano a las montañas donde residía. Debido a las normas bajo las que decidió manejarse e impartir a los monjes, intentaron envenenarlo en más de una oportunidad. Los textos encontrados señalan que le ofrecieron una copa de vino envenenado y al orar antes de consumirla, esta se deshizo. Posteriormente, llevado por la envidia, un sacerdote de nombre Florencio le ofreció un pan envenenado y al rezar por él, entró un cuervo y se llevó el pan. Debido a que su plan fracasó, el cura envió prostitutas para hacer pecar a los monjes. Ante tantos intentos, Benito decide marcharse y volver a su vida en aislamiento, sin embargo, dada su sabiduría y milagros, era muy requerido por todo tipo de personas que se daban cita para aprender de él.

Falleció en el monasterio de Montecassino en el año 547, que fuera fundado por él. Dada las condiciones en las que dejó este plano, se le llamó también el santo de la buena muerte. Parte de su enorme legado viene a ser la Regla de San Benito, el cual consta de 73 capítulos, que son considerados hasta hoy en día como ejemplo de vida cristiana y preceptos para los diversos monasterios. Asimismo, cabe precisar que su festividad es celebrada cada 11 de julio.

Medalla de San Benito

Este sacramental es uno de los elementos más antiguos que posee la Iglesia Católica y se le atribuye un gran poder para alejar los malos espíritus, las tentaciones, desviar temores y es muy utilizada en casos de exorcismos.

Aunque la información sobre su origen no es del todo clara, se estima que fue creada debido a la devoción de San Benito hacia la cruz y solía recomendarla a sus discípulos para que los protegiera de cualquier mal y las tentaciones por medio de la fe. En 1742 fue incorporado al rito romano y uno de los elementos más preciados por los católicos. Es considerado un elemento muy importante en la lucha contra el mal. En él pueden observarse al beato sosteniendo la santa regla y una cruz.

¿Cuál es el mensaje de la cruz de San Benito?

  • En la parte superior puede leerse la inscripción PAX: "Paz".
  • Al lado izquierdo, se lee:
    S.M.Q.L. (Sunt Mála Quae Libas): "Es malo lo que me ofreces".
    I.V.B. (Ípse Venéna Bíbas): "Traga tú mismo tu veneno".
  • Al lado derecho, se observa:
    V.R.S. (Vade Retro Satána): "Aléjate Satanás".
    N.S.M.V. (Non Suáde Mihi Vána): "No me aconsejes cosas vanas".
  • En la cruz interior, se detalla:
    C.S.S.M.L. (Crux Sácra Sit Mihi Lux): "La santa Cruz sea mi luz" (vertical de la cruz).
    N.D.S.M.D. (Nón Draco Sit Mihi Dux): "Que el demonio no sea mi guía" (horizontal de la cruz).

Por último, tiene cuatro letras encerradas en círculo:
C.S.P.B. (Crux Sancti Patris Benedicti): "Cruz del Santo Padre Benito".

  • Finalmente, la oración para reprender el mal, se lee de la siguiente manera:

"Que la santa cruz sea mi luz y que el demonio no sea mi guía. Retírate, Satanás. No me sugieras vanidades. Cosas malas son las que tú ofreces. Bebe tú mismo tu veneno. Paz."

Oración a San Benito

“Oh glorioso San Benito, modelo sublime de todas las virtudes, vaso puro de la gracia de Dios.
Heme aquí, humildemente postrado ante ti. Imploro tu corazón lleno de amor para que intercedas por mí ante el trono divino de Dios.
A ti recurro en todos los peligros que a diario me rodean.
Protégeme contra mis enemigos, contra el maligno enemigo en todas sus formas e inspírame a imitarte en todas las cosas

Que tu bendición esté conmigo siempre, de modo que pueda huir de todo lo que no es agradable a Dios y evitar así las ocasiones de pecado.
Dulcemente te pido, que me consigas de Dios los favores y gracias de las cuales yo estoy tan necesitado, en las pruebas, en las miserias y en las aflicciones de la vida.
Tu corazón siempre estuvo tan lleno de amor, compasión y misericordia hacia los que estaban afligidos o con problemas de cualquier tipo.

Tú nunca has despedido sin consuelo y asistencia a cualquiera que haya recurrido a ti. Por lo tanto, invoco tu poderosa intercesión, con esperanza y confiado en que tú escucharás mis oraciones y me alcanzarás la gracia especial y favor que tan seriamente te imploro (pedir el favor a recibir), si es para la mayor gloria de Dios y el bien de mi alma.

Ayúdame, Oh gran San Benito, vivir y morir como un hijo fiel de Dios, que sea siempre sumiso a Su santa voluntad, para lograr la felicidad eterna del cielo. Amén.”