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Cultural

Reencuentro con el asombro: los relatos perversos de Fernando Ampuero

Una antología de 6 cuentos de Fernando Ampuero viene recibiendo el contundente favor de los lectores. ¿En qué radica su hechizo narrativo?

 

Fernando Ampuero. Foto: LR.

Acaba de aparecer Seis cuentos perversos. Antología negra (Personaje Secundario), del escritor Fernando Ampuero. La publicación reúne los relatos 'El departamento', 'Taxi Driver sin Robert de Niro', 'Saltos mortales', 'Maniobra subversiva', 'Los amores canallas' y 'Maida Sola'. Se trata, como lo puede apreciar el lector informado, de 6 textos muy celebrados de Ampuero.

En esta ocasión, la selección, hecha por el mismo autor, obedece al sentido temático de la narrativa negra, cuyo registro se nutre de los circuitos oscuros que definen a una sociedad en todos sus ámbitos. A la fecha, la narrativa negra, que no debemos confundir con el género policial (cuya esencia es la resolución de casos), está presente tanto en novelas como en colecciones de cuentos y en formatos híbridos.

En la introducción, Ampuero señala que la aparición de 'este librito' es oportuna porque nos permite tener una aproximación a los antecedentes de una realidad 'negra' que afecta a toda Latinoamérica, como el crimen organizado, entre otros factores. Los relatos de la colección van desde 1972 hasta 2024.

Seis cuentos perversos proyecta una magia especial. ¿Qué hace que no pocos lectores busquen en librerías (lo he constatado en los últimos días) un libro con textos ya conocidos de un autor peruano, obviamente, reconocido? En parte, se debe a su formato de bolsillo y su diseño, que lo vuelven ideal para ser transportado; pero, del mismo modo, a una suerte de fidelidad de los lectores de Ampuero, quienes se han encargado de promocionarlo por la siempre sana y nunca mentirosa vía de la recomendación.

En lo personal, la magia de estos cuentos yace en que, tras (re)leerlos, sientes que los estás leyendo por primera vez. Esto nos dice varias cosas. La realidad limeña que Ampuero aborda es muy reconocible hoy en día; su estilo, confidente y risueño, lo ha acompañado en toda su trayectoria, tanto en la literaria como en la periodística; y, principalmente, nos vuelve a mostrar a un autor que nunca ha dejado de estar atento a la realidad. Los cuentos nos revelan a un autor con calle cuyo objetivo es contar historias.

 

"Seis cuentos perversos". Imagen: Difusión.

Los cuentos

El relato más antiguo de la colección, publicado en 1972 en el libro 'Paren el mundo que acá me bajo', es 'Maida Sola'. En él hallamos a una mujer que recorre Lima, a la que percibe desde una lejanía existencial, como si habitara un mundo paralelo. Cuando Ampuero escribió este cuento, no se hablaba como hoy de la salud mental. El Perú de estos días, precisemos, está poblado de miles de personas como Maida Sola. 'Maida Sola' sigue vigente a cuenta de su extrañeza. ¿Qué le ha pasado a esta mujer? Esa es la pregunta que retumba en el lector tras su lectura. Este es el texto más intimista de la colección.

El estilo de Ampuero, como sabemos, se alimenta de la oralidad; su mundo, la mayor parte de las veces, de la anécdota que hay que pescar. Este espíritu lo vemos en toda su dimensión en 'El departamento', publicado inicialmente en el número 14 de Hueso Húmero (1982) e incluido en las antologías Nuevo Cuento Peruano (1984), de Antonio Cornejo Polar y Luis Fernando Vidal, y en Toda la sangre (2008), de Gustavo Faverón. El narrador del relato nos avisa que la historia de Robles le fue contada. Robles es confundido por las fuerzas del orden; lo consideran un agitador que está por cometer un atentado. Para no pocos especialistas en el tópico de los años del terror, 'El departamento' es el primer cuento que se escribió sobre ese periodo. Es un anuncio de la locura y paranoia de lo que vino después; y es, asimismo, muy actual, y no solo en nuestro ámbito, donde las autoridades se sienten presionadas por encontrar culpables a como dé lugar y, de esa forma, aplacar el rumor creciente de la violencia o la inseguridad. 'Taxi Driver sin Robert de Niro' (1994) es ya un clásico de nuestra cuentística, el cual revela, más allá de si está bien o no lo que hace su personaje (recoger borrachos para venderlos luego de quitarles el dinero de la billetera), el espíritu inventivo del peruano ante el apremio económico.

'Saltos mortales' (2013) nos habla de un muchacho al que llaman Paolo por su parecido con Paolo Guerrero. Su infancia fue difícil y se gana la vida haciendo acrobacias en las pistas, hasta que es captado por Wilbur, quien le dice cómo ganar dinero extra fácil. Imposible no relacionar su argumento con el sicariato. En su brevedad, 'Maniobra subversiva' (2019) es una pequeña obra maestra sobre cómo golpear en las distancias cortas. En otras manos, este relato hubiera superado las 20 páginas; Ampuero lo condensa en dos. Este es un texto sobre los años del terror. Hay tres hombres detenidos que están por ser torturados, y uno de ellos plantea una dolorosa solución, aunque muy ingeniosa, hay que decirlo.

'Los amores canallas' (2024) nos presenta a un marido que está siendo engañado por su mujer. Y, en tal situación, busca los servicios de una agencia de detectives de alto vuelo, aunque no es llamada así. El narrador protagonista y el jefe de la agencia habían compartido tiempo atrás el oficio periodístico. Pero, más allá del desenlace, este cuento destaca por la interacción cómplice entre el marido engañado y Pedro Miguel.

Estos cuentos se hallan inmersos en los códigos expresivos de las épocas en que fueron escritos. Pero su actualidad le debe más a la personalidad de la narración que a los temas (los tópicos no tienen dueño). De eso va Seis cuentos perversos: su luz no es otra que la autenticidad, tanto en el tono como en la mirada y el estilo. Fernando Ampuero apostó desde sus comienzos por esta manera de contar, y el tiempo le ha dado la razón. Su opción fue la correcta.

 

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