
Este jueves 23 de abril se celebrará en todo el mundo el Día del Libro. Para tal fecha, en cuanto a nuestra escena cultural, se han preparado no pocas actividades tanto en centros culturales como en librerías sobre la importancia de los libros y el hábito de la lectura. El Día del Libro se conmemora cada 23 de abril por tratarse de la fecha de los fallecimientos de William Shakespeare, Miguel de Cervantes y el Inca Garcilaso de la Vega, tres gigantes de la literatura universal que fallecieron en el año 1616. Aunque vale precisar que Cervantes falleció un día antes, el 22. Su muerte se asocia con el 23 por una coincidencia simbólica.
El 23 es el día central, pero la celebración del libro y la lectura dura toda la semana. La costumbre es obsequiar un libro a los amigos, conocidos que leen o personas muy cercanas. En estos días, me he preguntado qué libro podría obsequiar; las opciones son variadas, e igualmente los destinatarios. Están los clásicos a los que uno siempre vuelve; los clásicos no tienen pierde y, si se quiere regalar una obra maestra a un joven interesado en leer, esa obra maestra no es otra que El conde de Montecristo de Alejandro Dumas; pondría en el bolo también Demian de Herman Hesse y, si hablamos de autores peruanos, Canto de sirena de Gregorio Martínez. Son novelas con mucha vitalidad, con aventuras, cuestionamientos existenciales y festivos sabores de la vida.
Libros sobre libros
Cuando los escritores escriben de los libros que más les gustan, se les debe prestar una especial atención, siempre y cuando el autor tenga la autoridad para escribir de los autores. En este ejercicio hay mucho entusiasmo, pero debe haber del mismo modo una autoridad para hacerlo. Felizmente, en nuestra tradición tenemos títulos en los que nuestros autores han plasmado su gusto por la lectura. Pensemos en Mario Vargas Llosa y La verdad de las mentiras, en Alonso Cueto y Sueños reales, en Guillermo Niño de Guzmán y Relámpagos sobre el agua (ojalá alguna editorial independiente se anime por una reedición de este título que derrocha pasión por la lectura y la vida en literatura) y Miguel Gutiérrez y Celebración de la novela. La lista puede crecer y ramificarse hacia muchas tradiciones.
"Lo más parecido a la vida". Imagen: Difusión.
La verdadera apuesta
Los datos biográficos del crítico literario inglés James Wood son escuetos. No parecen ser tan rimbombantes si los comparamos con los de otros literatos. Incluso cuando se le menciona, lo primero que viene a la mente es el nombre del actor norteamericano James Woods. Lo cierto es que James Wood, de acuerdo con la información que aparece en sus libros, es profesor de Crítica Literaria en la Universidad de Harvard y es una pluma habitual en la revista New Yorker. Tiene 60 años y, a decir de no pocos entendidos como el biógrafo estadounidense Adam C. Begley, James Wood es el mejor crítico de su generación.
Wood tiene dos libros imprescindibles. Los mecanismos de la ficción (2008), que es un clásico sobre cómo narrar. Extrañamente, en el mundo hispanoamericano no se le rinde el culto que merece porque taladra vertientes narrativas enfocadas en la forma sobre la sustancia. De esto hablaremos más adelante. En el año 2015, publicó un bello libro que es tal desde el propio título: Lo más parecido a la vida (Taurus). Y su subtítulo lo dice todo: Lecciones sobre nuestro amor a los libros.
En sus cuatro capítulos (“¿Por qué?”, “Mirar en serio y caer en la cuenta”, “Usarlo todo” y “La falta de un hogar secular”), Wood pone de manifiesto la humanidad que debe proyectar todo texto literario y su sustento: la dimensión estética. Como se ve, sus postulados son muy parecidos a los de Harold Bloom, aunque este último solía ser muy apofántico. Para este fin, Wood se vale de ejemplos y de su experiencia vital (es de formación evangélica). Pensemos en lo que dice del cuento “El beso” de Antón Chéjov para explicar el capítulo “Mirar en serio y caer en la cuenta”; en la crítica que realiza a la crítica académica o a la practicada con altanería en “Usarlo todo”. Wood es didáctico y recurre a ejemplos con frecuencia para decirnos lo importante que es la ficción en la representación/perspectiva de la vida. Nos dice que no se lee para mejorar (eso depende de cada uno), sino para encontrar un lugar personal en el mundo y afrontarlo con una visión amplia. Wood nos habla de los libros que suman, no de esas novelas a las que ha calificado, en más de una ocasión, con el rótulo de realismo histérico (preocupadas por la forma y excesivas en los detalles; y aburridas de paso), las cuales no van a durar. Y no porque lo diga Wood, sino porque esa es la criba natural del tiempo.
Wood, en síntesis, nos dice cómo acercarnos a los libros/la lectura/la literatura. Apunten sus señas, Lo más parecido a la vida es un libro que queda.





CINEPLANET: 2 entradas 2D + 2 bebidas grandes + Pop corn gigante. Lunes a Domingo
PRECIO
S/ 47.90
ALMUERZO O CENA BUFFET + Postre + 1 Ice tea de Hierba luisa en sus 4 LOCALES
PRECIO
S/ 85.90
PREVENTA: Álbum + paquetón Panini FIFA Mundial 2026 - DELIVERY GRATIS (Asegura tu pedido)
PRECIO
S/ 49.90
FLYING SQUIRREL: 120 Minutos en Jockey Plaza, San Miguel e Independencia.
PRECIO
S/ 22.90