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Ciencia

Los científicos quedaron asombrados: un volcán expulsó gases peligrosos, pero luego “limpió” parcialmente lo que contaminó

El evento registró grandes cantidades de metano en la atmósfera. Poco después, los científicos observaron algo que podría tener un impacto en el clima.

Una de las erupciones más violentas de los últimos años tuvo lugar bajo la superficie del océano Pacífico. Foto: Tonga Geological Services
Una de las erupciones más violentas de los últimos años tuvo lugar bajo la superficie del océano Pacífico. Foto: Tonga Geological Services

Una gigantesca erupción submarina, ocurrida en enero del 2022, sorprendió a científicos de todo el mundo no solo por su potencia, sino también por un inesperado efecto químico en la atmósfera. El volcán Hunga Tonga-Hunga Ha’apai, ubicado en el Pacífico Sur, lanzó enormes cantidades de ceniza, vapor de agua y gases a gran altura, en uno de los eventos volcánicos más intensos registrados en tiempos recientes.

Aunque este tipo de erupciones suele empeorar el cambio climático al liberar gases de efecto invernadero, un nuevo estudio detectó que el mismo volcán habría ayudado a degradar parte del metano que expulsó. Este hallazgo fue reportado por investigadores vinculados a la Universidad de Copenhague, quienes analizaron imágenes satelitales tras el fenómeno.

¿Cómo descubrieron que el volcán degradó metano?

Los científicos utilizaron datos del instrumento TROPOMI, instalado en el satélite Sentinel-5P de la Agencia Espacial Europea, que monitorea a diario contaminantes y gases atmosféricos en todo el planeta.

Imagen satelital tomada el 16 de enero de 2022, que muestra en azul la nube de formaldehído medida por TROPOMI. Foto: van Herpen et al.

Al revisar las imágenes, detectaron concentraciones inusualmente altas de formaldehído dentro de la nube volcánica. Esta molécula resulta clave porque aparece como producto intermedio cuando el metano se descompone en la atmósfera.

Según explicó el autor principal del estudio, Maarten van Herpen, el equipo quedó sorprendido al encontrar una nube con niveles récord de formaldehído. Lo más llamativo fue que esta señal química persistió durante 10 días y pudo rastrearse hasta Sudamérica, lo que sugiere que el metano siguió degradándose dentro de la pluma volcánica durante más de una semana.

El proceso químico que sorprendió a los investigadores

La explicación podría estar en una combinación poco habitual de elementos. Durante la explosión, el volcán lanzó no solo ceniza, sino también grandes cantidades de agua salada hacia la estratosfera.

Los investigadores creen que la interacción entre la sal marina, la ceniza volcánica y la radiación solar habría generado cloro reactivo, una sustancia capaz de reaccionar con el metano y acelerar su descomposición.

De acuerdo con las estimaciones, el volcán liberó al menos 330.000 toneladas de metano, mientras que cerca de 900 toneladas diarias habrían sido degradadas posteriormente dentro de la nube.

El estudio abre una nueva posibilidad para la ciencia climática: usar satélites para medir cómo se destruye metano en la atmósfera e, incluso, estudiar si estos procesos naturales podrían replicarse de forma segura en el futuro.

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