Ciudadanos estadounidenses dejan sus trabajos para cuidar a sus padres inmigrantes de redadas en EEUU: "No queremos que salgan"
Con el aumento de deportaciones impulsadas por Trump, jóvenes como Jocelyn abandonan sus trabajos para atender negocios familiares y evitar el riesgo de arrestos migratorios.
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Durante más de dos décadas, José y su esposa vendieron tacos en las calles de Los Ángeles. Hoy, el negocio sigue en pie, pero ahora lo atienden sus tres hijos que son ciudadanos estadounidenses. La razón no es un retiro voluntario, sino una estrategia para evitar que sus padres indocumentados enfrenten una redada del ICE.
Con el aumento de las deportaciones impulsadas por Donald Trump, miles de familias con estatus migratorio mixto en Estados Unidos han tenido que reorganizar sus vidas. Jóvenes nacidos en el país están abandonando sus empleos para proteger a sus padres inmigrantes, en medio de una creciente incertidumbre.
Hijos estadounidenses dejan sus empleos para proteger a sus padres sin papeles
Jocelyn, ciudadana estadounidense de 22 años, tomó una decisión radical: dejó su empleo en una tienda para atender el carrito de tacos familiar. “No queremos que ellos salgan a trabajar”, explica. Sus padres, inmigrantes indocumentados, corren el riesgo de ser arrestados en cualquier momento por una redada migratoria.
Sus dos hermanos, de 23 y 27 años, también renunciaron a sus trabajos. El objetivo es claro: mantener el ingreso familiar sin exponer a sus padres. “Me siento más tranquila al verlos en casa, sabiendo que están bien”, cuenta Jocelyn, quien forma parte del 1,3 millón de ciudadanos estadounidenses que, según el Centro Pew Research, viven con padres sin papeles.
Este tipo de decisiones muestra el impacto directo de las políticas migratorias sobre los ciudadanos del país. La amenaza de una redada no solo afecta a los inmigrantes, sino también a quienes nacieron en Estados Unidos y dependen de ellos o viven con ellos.
Redadas generan impacto económico y emocional en familias mixtas
Desde inicios de año, el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) ha incrementado sus operativos, especialmente en sectores como agricultura, hostelería y comercio, donde gran parte de la mano de obra es inmigrante. En abril, el “zar de la frontera” del gobierno de Trump, Tom Homan, reportó la deportación de 139.000 personas desde enero.
Aunque los trabajadores sin papeles no tienen estatus legal, su aporte a la economía es evidente. Según el Instituto de Política Fiscal y Económica (ITEP), en 2022 pagaron más de US$ 96.700 millones en impuestos. Sin embargo, continúan siendo el blanco de operativos que, según denuncias, se realizan en ocasiones con agentes encapuchados y sin identificarse.
José, de 63 años y originario de Puebla, lo sabe bien. Llegó a EE.UU. hace más de 40 años y fundó su negocio familiar con esfuerzo. “No sé por qué el señor presidente está haciendo estas cosas”, dijo, en referencia a Trump. Aunque está tramitando una visa U, no deja de sentir la presión constante de vivir sin papeles.
“Siempre hay miedo”: vivir con la amenaza de deportación
Para Jocelyn, el problema no es solo económico. “Siempre hay temor”, dice. Aun cuando sus padres se quedan en casa, el miedo no desaparece. Cada vez que su madre sale a la tienda, no deja de llamarla hasta asegurarse de que regresó sin problemas.
Según cifras del Censo de EE.UU., cerca de 22 millones de personas viven en hogares de estatus migratorio mixto. Son familias como la de José: padres indocumentados, hijos nacidos en el país. Esa estructura se ha vuelto vulnerable con las políticas migratorias de Trump y la intensificación de las redadas.
Aunque el negocio familiar ha visto una caída en ventas, lo que más pesa es la incertidumbre. “Nos preparamos para lo peor y para lo mejor. Nunca sabes si nos va a tocar”, dice Jocelyn. Mientras tanto, ella y sus hermanos mantienen viva la tradición de sus padres, con tacos, esfuerzo y una vigilancia constante.
























