Jorge Bruce: “Lo de Keiko Fujimori era conspirar, meter cabe, pero gobernar es otra cosa”
Desde su clásico consultorio miraflorino y a una semana de las elecciones subnacionales, el doctor Jorge Bruce hace un análisis de la actualidad, desde los lamentables episodios ocurridos en el Liceo Naval y en el distrito de Condorcanqui, hasta las expresiones de la presidenta Fujimori en la ONU y su caída libre en los sondeos de opinión.

Estamos a días de la elección municipal y regional, ¿confía en que los electores peruanos actuarán esta vez con sensatez y responsabilidad?
Quisiera, pero las encuestas que veo no me dan esa confianza. Me incitan a ser por lo menos prudente e incluso pesimista.
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El caso de Lima es particular. Las redes están llenas de la siguiente pregunta. Si ha habido una condena masiva contra los jóvenes que atacaron al muchacho del Liceo Naval, ¿por qué no se rechaza también al candidato que tiene las mismas actitudes, que actúa como un bully, que ha hecho su carrera política amenazando a todo el mundo?
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Incluso él ha amenazado al presidente del Jurado Nacional de Elecciones con sodomizarlo, con una tortuga, con un morrocoy. Creo que en efecto hay una escisión, es el término que usamos los psicoanalistas. Es decir, se aplica un criterio para este caso y otro criterio para el otro. En el caso del candidato a regidor paréntesis alcalde, él tiene la coartada del humor, que en el Perú ha servido durante siglos para justificar las peores abyecciones: la segregación racista, la segregación machista, el dominio de la masculinidad más tóxica. Mientras que el caso del Liceo Naval es tan escandaloso que no cabe ya ese tipo de coartadas.
En una de sus últimas columnas, usted establecía un paralelo entre lo que ocurrió en el Liceo Naval y las niñas de Condorcanqui, no tanto porque se trata de ataques sexuales, sino porque los agresores -decía usted- “actuaron convencidos de que los amparaba el manto de la impunidad y la invisibilidad”. Explíqueme eso.
Claro, en todos los casos lo que hay es un abuso de poder. Entonces, el término coloquial es abuso sexual, porque tiene que ver con actos sexuales, pero la verdad es que más que actos sexuales son actos violentos. Lo primordial ahí es el poder y la violencia. Y no es cualquier violencia, es una violencia estructural, sistémica, machista, que no es solamente peruana, está en el mundo entero. Pero en el Perú tiene el agravante de que estos casos no tienen muchas posibilidades, por no decir ninguna, de ser atendidos, escuchados por la justicia. En este caso, aparentemente no ha sido así, pero vamos a ver qué pasa en el tiempo, porque la noticia empieza a perder tracción.
Como usted dice, surgirán algunos pretextos, algunas ideas que justifiquen lo que pasó.
Poco a poco, pero la impunidad proviene de los profesores de Amazonas, de Condorcanqui, porque lo han hecho durante mucho tiempo y no les pasaba nada.
Y eso no significa que sea una cuestión cultural, como han querido decir los ministros.
La impunidad sí es cultural, como yo puse en mi artículo, pero no cultural en el sentido en el que dicen los ministros. Los ministros dicen cultural como diciendo que es una costumbre atávica de la zona, y yo lo que estoy diciendo es que sí es cultural, pero de parte de la cultura de la violencia, de la cultura de la masculinidad tóxica. Ellos dicen que es cultural como sosteniendo que no es algo que deba alarmarnos porque estas violaciones en realidad son parte de las costumbres de la zona, lo que es perfectamente falso. Me parece que Marco Sifuentes lo aclaró en La Encerrona, creo que hay nueve comunidades en la zona, y en solo una se producen estos casos.
Alguna vez ha dicho que los colegios son las grandes fábricas de la discriminación. ¿Por qué?
Porque se reproducen ahí patrones de comportamiento. Por ejemplo, el caso del chico del Liceo Naval, es un chico que ha sido violado, maltratado, no solamente porque los otros eran más y eran más fuertes que él, sino porque era un chico que era racializado. Ese es un ejemplo muy concreto de cómo en un colegio se pueden reproducir los males más dañinos, dolorosos, y causantes de sufrimiento. Y estas cosas han estallado porque es un caso que ya no han podido tapar, pero no tengo ninguna duda que esto viene ocurriendo hace muchísimo tiempo en mayor o menor grado, y especialmente en un colegio con esas características que estaba bajo la tutela de la Marina. He conversado con algún ex-alumno de ese colegio, hijo de un marino, y yo le pregunté si el grado de los padres intervenía en la mirada que se tenía dentro del colegio, y él me dijo que eso pasaba sin ninguna duda.
El hijo del almirante discrimina al hijo del capitán.
Sí. Y el profesor sabe que no se puede meter con el hijo del almirante porque se queda sin trabajo.
El conservadurismo ha aprovechado lo del Liceo Naval para llevar agua para su molino. Lo último que se ha visto es lo que hizo la señora Fujimori en la ONU, al decir que existe una agenda ideológica y cultural que está metida en las escuelas y que impide que los maestros impongan la disciplina. Lo que es extraño, porque su preocupación no es necesariamente por el ataque al muchacho.
En lo del Liceo Naval ahí sí que la frase suena completamente descabellada, porque es un colegio cuya columna vertebral es el autoritarismo, dependía de la Marina, que es una institución militar y que, por lo tanto, ahí las órdenes se cumplen sin dudas. El Liceo Naval no es un ejemplo representativo, porque tiene reglas muy particulares. Y casos como este nos demuestran que lo que se requiere es que tiene que haber disciplina en un colegio, sí, pero lo que tiene que haber sobre todo es educación, y educación sexual integral, que es lo que quieren sacar los sectores conservadores, y eso puede traer como consecuencia que los chicos se informen en Internet, en las páginas pornográficas, en TikTok, en OnlyFans, en lo que sea, que es la peor manera en la que pueden aprender sobre su sexualidad.
Hace unos días en otra de sus columnas nos daba una buena noticia y una mala. La buena era que probablemente este gobierno no será autoritario, pero la mala era que será totalmente ineficiente.
Y eso es lo que las encuestas revelan. Están en picada, en particular la presidenta. Lo de no ser autoritario, lo decía porque temíamos que lo que vendría fuera una embestida del tipo Alberto y Vladimiro, pero, en realidad, hasta para eso hay que ser organizado y eficiente, porque es verdad, los gobiernos autoritarios requieren una forma de organización. Acá lo que vemos es un absoluto descontrol e ineficiencia, discursos huecos y, por supuesto, una ciudadanía que siente que su problema más acuciante es la inseguridad. Y ellos ven que nada cambia. El intento este de gobernar por TikTok, mire en lo que ha terminado. La señora tuvo que cerrar su cuenta, porque la gente empezó a decir: "Oye, ¿qué son estas frivolidades de cuidado de la piel cuando a la gente la están matando en los buses?"
¿Le sorprendió que se descubriera que la señora Fujimori no intervenía en los consejos de ministros, que no tuviera una conducción de las sesiones?
No me la voy a dar de arúspice, pero yo había previsto que a ella le iba a resultar muy difícil este cargo, porque ella estaba acostumbrada hace muchos años a trabajar en la sombra, dando órdenes a gente mediocre. Pero ya cuando tú tienes que gobernar con los reflectores encima y con personalidades fuertes, a mí me ha parecido sorprendente su incapacidad de hacerlo. Entonces, no me sorprende del todo. Entiendo que Alberto Fujimori no hablaba mucho en los consejos de ministros tampoco, pero todo el mundo sabía quién mandaba. Y yo creo que ahora lo que se está sintiendo es una terrible falta de liderazgo.
Digamos que la señora Fujimori, en el tiempo que ha estado liderando su partido, quizá era muy efectiva conspirando, pero no gobernando.
Totalmente de acuerdo. Lo de Keiko Fujimori era conspirar, meter cabe, poner mañas para obstruir o para captar gente para su partido, lo cual era muy fácil, porque la representación en general del Congreso ha sido y sigue siendo de muy bajo nivel, pero gobernar es otra cosa. Entonces, quizá también tenemos que hacer un mea culpa los que dijimos que ella en realidad viene gobernando desde hace tiempo. La verdad es que no estaba gobernando, más acertado es decir que estaba conspirando. Y ahora tiene que gobernar y no puede.







































