Una presencia creciente en la región

Columnista invitado
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El soft power chino gana más espacio en la región. Si antes Latinoamérica solo quería aprender inglés, ahora el mandarín gana más interés. 

Cuando fue removido como secretario de Estado de los Estados Unidos en el 2018, Rex Tillerson lanzó una advertencia nada velada contra la República Popular China: “América Latina no necesita un nuevo poder imperial”. Sin embargo, la nación norteamericana poco ha hecho frente al avance del gigante asiático.

El establecimiento de relaciones diplomáticas el año pasado entre China y República Dominicana es un nuevo paso hacia las metas que el gobierno de Xi Jinping busca alcanzar en el continente latinoamericano, y cuya penetración deja obsoleta la llamada doctrina Monroe que planteaba a Europa no colonizar nuevamente a los países que se habían independizado, fortaleciendo así la influencia del poder estadounidense por años en esta parte del mundo.

¿Cuáles son los objetivos de Beijing? En primer lugar: consolidar su política de “una sola China” con la recuperación de Taiwán. Segundo, cimentar su soft power y llenar el vacío que el gobierno norteamericano está dejando debido a la falta de una política exterior concreta con América Latina. Y tercero, cimentar una estrategia geopolítica para el intercambio comercial entre el Pacífico y el Atlántico.

La cooperación económica es la táctica utilizada para alcanzar esos propósitos. Por ejemplo, China no ha dado un paso atrás en sus demandas de soberanía sobre Taiwán desde 1949, cuando Taipei se declaró Estado soberano tras la guerra civil entre comunistas y nacionalistas.

Con ese objetivo, la multimillonaria inversión china en diversas obras de infraestructura en América Central ha permitido que en los últimos dos años Costa Rica, Panamá y República Dominicana rompan vínculos con la isla y establezcan relaciones diplomáticas con China continental. Incluso el gobierno de Paraguay, aliado de Taiwán, anunció en su momento que buscará establecer relaciones con Beijing a través de la Organización Mundial del Comercio.
El soft power chino es otro factor que cada día gana más espacio en la región. Si antes a la población latinoamericana solo quería aprender inglés, ahora el mandarín cada día gana más interés; y si antes los productos de telefonía celular llevaban marca estadounidense, los artículos chinos se encuentra actualmente en iguales condiciones de competencia. Esa misma presencia se extiende al campo político con el intenso despliegue diplomático chino frente a las palabras y tratos del presidente estadounidense Donald Trump hacia América Latina.

Finalmente, China anunció el financiamiento en la construcción del canal de Nicaragua, con una inversión de 50,000 millones de dólares. Si bien no hay certeza de que la obra se concrete, de lograrse, la nación asiática tendría la ventaja de comerciar tanto con el Pacífico y el Atlántico, consolidando así su poder en el área latinoamericana.

Periodista-Politólogo.
Desde China.