Un poemario cada tantos años. Falso politólogo. Periodismo todos los días. Natación, casi a diario. Doctor por la UNMSM. Caballero...
José María Balcázar ha decidido postergar la presentación de su gabinete ministerial ante el Congreso. ¿Teme el veto? ¿O ya no le parece necesario acudir? En verdad, no le queda suficiente tiempo ni equipo para una presentación razonable. Mejor estirar las cosas hasta el 13 de abril, pues entonces mucho va a cambiar en la política y en el Estado.
El plazo que le queda a Balcázar, oficiando de pato rengo, no es largo y se pasa en un tris. Las decisiones de peso hacia las que está apuntando hoy van a exigir consultas, como es el caso de Petroperú. Ambos competidores de junio van a empezar a actuar como virtuales mandatarios desde el primer día. Es decir, más presidentes que el propio Balcázar.
Luego están aquellos más o menos seguros de llegar al Congreso, o de regresar a él. Si para el próximo 13 Balcázar no ha enviado su gabinete al Congreso con un texto sumiso, este se lo va a reclamar. Porque el hemiciclo no va a tener ganas de esperar al próximo, que vendrá con el nuevo gobierno. De cualquier manera, el kantiano transitorio será criticado por demorón.
Si aparecen problemas en el proceso, como el dudoso fraude de la vez pasada, eso le podría dar más peso de salida a Balcázar. Una trifulca electoral no es descartable, y eso se podría prolongar hasta agosto, como pésimo comienzo para el próximo gobierno. Desde ahora podemos imaginar quiénes serían los peleones de esa hora.
Mientras las elecciones se concretan en sus varias etapas, Balcázar se dedica a hacer visitas presidenciales, que en algunas localidades quizás tienen un tono partidista. Como cuando su visita favorece zonas del prófugo Vladimir Cerrón, su amigo declarado. Pero no es el único al que le debe su paso por Palacio.
Pero la presentación del gabinete Arroyo no está en negación, sino en evaluación. Fernando Rospigliosi ha dicho que estos no son tiempos para ese trámite, señal de que el fujimorismo no lo quiere. ¿Alguien lo quiere? Todos prefieren dedicarse a la campaña electoral, la propia o la de los amigos del partido.
La sensación es que Balcázar está feliz de postergar el riesgo, no solo en la aprobación del gabinete. El Congreso tiene tareas que le parecen más importantes que los trámites administrativos de la política. Si el gabinete Arroyo interfiere con eso, a Balcázar le puede costar caro.

Un poemario cada tantos años. Falso politólogo. Periodismo todos los días. Natación, casi a diario. Doctor por la UNMSM. Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, Francia. Beca Guggenheim. Muy poco X. Cero Facebook. Cero Instagram, cero TikTok. Poemario más reciente: Chifa de Lambayeque (Lima, Personaje Secundario, 2024). Próximo poemario será la quinta edición de Sobrevivir. Acaba de reeditar el poemario Los asesinos de la Última Hora (Lima, Cepo para Nutria, 2025).