Exministro de Economía. Doctor en Administración y Dirección de Empresas de la Universidad Ramón Llull-Esade, España, Magíster en Economía de la Pontificia Universidad Católica del Perú, exbecario Escola de Posgraduacao Economía de la Universidad de Sao Paulo, Brasil. Economista de la UNMSM, Perú. Investigador Concytec-Renacyt.

La costosa imprevisión, por Kurt Burneo

El Banco Mundial estima que los desastres naturales en el país generan pérdidas anuales de entre US$ 8,400 millones y US$ 13,400 millones, y resaltala vulnerabilidad del territorio.

En los últimos años en el Perú, hemos tenido eventos climáticos más extremos, lo que debería desde hace rato desarrollar acciones dirigidas a la protección de ecosistemas, gestión del agua, agricultura en tierras secas. La base para justificar las acciones anteriores es que la prevención a desarrollar es funcional a la protección de los más vulnerables, la infraestructura estratégica del país y sus sistemas productivos; entendiéndose que la prevención siempre será más barata que la reconstrucción. Lo referido líneas arriba tiene absoluta validez en nuestro país. Sea por su situación geográfica y climática, la alta dotación de bienes naturales, como los bosques primarios amazónicos y en general su gran biodiversidad, lo hacen más vulnerable. Según un reciente informe del Banco Mundial, sequías, inundaciones, deslizamientos de tierras, contaminación de fuentes de agua, ausencia de saneamiento seguro para la población, definen un costo entre US$8.400 millones y US$13.400 millones por año.

A su vez, el Ministerio de Economía y Finanzas ha estimado que el impacto del Fenómeno El Niño en la economía peruana actual podría representar entre 1% y 2% del PBI, lo que equivaldría a pérdidas económicas de US$5.500 millones. Por su parte, el BCRP estima que el crecimiento de este año estará por debajo de lo esperado, bajando de un 2,6% al 2,2%.

La recomendación lógica es que adopten, en lo que corresponda, medidas de prevención, preparación y reducción del riesgo de desastres, con seguimiento permanente a los reportes meteorológicos y pronósticos estacionales, así como los reportes del ENFEN para las acciones respectivas. De haberse actuado anticipadamente, el costo ya implicado podría haberse reducido, y señalo esto en razón del reciente evento económico adverso como fue la última interrupción del suministro del gas natural vehicular por dos semanas, al dejar de funcionar uno de los ductos, sin aún tener una cifra oficial de los costos económicos implicados. ¿En cuánto se hubiese reducido esto de haberse tenido la infraestructura y procedimientos alternativos frente a la eventualidad ocurrida? Un necesario balance de riesgos respecto a la sostenibilidad del crecimiento económico y las decisiones implicadas por adoptar derivadas de este debería formar parte de un serio Plan de Gobierno. ¿Qué dicen los candidatos?

No es solo llevar a cabo planes de acción inmediata, sino también duradera. El Perú es un país que por su geografía está inmerso constantemente en estos fenómenos naturales. Necesitamos ideas viables que puedan dar solución a la población y que gocen de calidad de vida.

Es un mal constante que poco o nada vemos de un plan de contingencia que se pueda llevar a cabo sin preocupaciones.

Seamos ejemplo de un buen país, que planifica, prioriza y soluciona problemas. ¿Será mucho pedir que se tome en cuenta al Perú por completo y siempre? Cuando tenemos el problema, solo sabemos dar soluciones instantáneas que minimizan la situación, pero no eliminan el problema.

 

Kurt Burneo

Exministro de Economía. Doctor en Administración y Dirección de Empresas de la Universidad Ramón Llull-Esade, España, Magíster en Economía de la Pontificia Universidad Católica del Perú, exbecario Escola de Posgraduacao Economía de la Universidad de Sao Paulo, Brasil. Economista de la UNMSM, Perú. Investigador Concytec-Renacyt.